24.1.14

La sombra del dinosaurio es alargada…


Si los humanos hubiesen coincidido en el tiempo con los grandes saurios del Jurásico y Cretácico, estoy segura que, en determinados ambientes, la convivencia habría sido posible, pacífica y hasta placentera. Más de uno que conozco habría disfrutado de una merienda sosegada a la sombra de un gigante, mientras el cuellilargo se dedicaba a recolectar jugosas hojas de enormes arbustos.

La inmersión directa en sus hábitats y costumbres, probablemente habría modificado nuestra forma de entender la vida y el arte. Dalí no hubiera pintado relojes sino Triceratops (o alguna parte concreta de su anatomía) y Van Gogh se hubiera decantado por grandes helechos en vez de girasoles. Incluso El Greco, transportado en el tiempo y en el espacio al humedal de Las Hoyas o Lo Hueco, habría incluido en sus cuadros el brillo del sol, ese que nunca apareció en su paleta de colores.

Este año, precisamente, este célebre pintor es el personaje central del stand de Castilla-La Mancha en FITUR. No en vano se cumplen cuatro siglos de su muerte en Toledo y el acontecimiento tratará de atraer más visitantes, si cabe, a la maravillosa ciudad de las tres culturas.

Él, que imprimió un estilo propio a su pintura, presentándonos figuras alargadas y sinuosas como llamas de fuego, habría disfrutado captando la esencia de los grandes saurópodos. Los habría inmortalizado proyectando, sobre un lienzo, la grandeza de sus cuerpos y la infinitud de sus cuellos. Sus detractores (la mayoría políticos) habrían dicho que exageraba la realidad, que no reflejaba con fidelidad la importancia (poca o mucha) de esos gigantes. Pero, en cualquier caso, sus cuadros recogerían la belleza y trascendencia científica de esos animales.

No es el caso. Por eso, aunque todos podemos admirar “El entierro del Conde de Orgaz”, sólo unos pocos conocen y estudian la otra riqueza de esta región: la paleontológica.

Mientras tanto, y como me decía una persona a la que admiro mucho, en estas tierras castellano-manchegas seguimos retrocediendo en el tiempo. ¡Quien sabe si, a este ritmo, llegaremos al Jurásico!


Dinosaurios de andar por casa
Sonia Martínez Bueno

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