13.2.14

Tras los pasos del pollosaurio


Aunque algo comparte el estudio recientmente publicado en PLoS ONE, han variado un par de condiciones físicas de pollos para aproximarles a sus parientes no avianos.

Grossi y colaboradores han seleccionado un grupo de doce polluelos sobre los que han planteado dos aproximaciones a la forma de andar de los terópodos no avianos. La primera, colocando un contrapeso a una de las tres poblaciones de la muestra. La segunda, colocándoles una cola artificial con la que han crecido y acostumbrado a andar. Ambos experimentos se llevaron a cabo desde poco después del nacimiento hasta la madurez sexual (y sí, cambiando el peso y la cola por unas equivalentes en tamaño para que los pollos se acostumbrasen a estos elementos).



El objetivo era modificar el Centro de Masas del animal. Clásicamente se ha propuesto que el andar de los terópodos bípedos sería mediante un fémur más verticalizado, con un centro de masas más próximo a la pelvis y zona posterior del cuerpo. Y que estaría controlado por un andar pelviano, gracias al músculo caudofemoralis longus, en lugar de regido por el tendón de la corva y flexión de la rodilla como en las aves.

Una vez los tres grupos de polluelos crecieron, dos de ellos adaptados a las modificaciones, se les grabó en reposo y en movimiento. Y a partir de los vídeos y por técnicas bastante estandarizadas en kinesiología y estudios biomecánicos, se analizó el rango de movimiento de cada parte de la pata.


Cabe destacar que este estudio se basa en otro previo muy parecido por Carrano y Biewener (1999). Los resultados coinciden en algunas predicciones de modelos biomecánicos previos o las observaciones de los pollos con contrapesos de Carrano y Biewener. Aunque hay ciertas diferencias, ya que Grossi y colaboradores sí que llegan a observar que el fémur del grupo de pollos con colas artificiales tiende a ser verticalizado, como predicen los modelos dinosaurianos, mientras que el de Carrano y Biewener no. Los autores plantean que tal vez sea a que ellos han permitido a los pollos ejercitarse, no estaban encerrados en jaulas, si no que en relativa libertad se habrían acostumbrado mejor a los pesos o las colas respectivamente, además del tipo de colas utilizadas (sin pesos de plomo en su extremo, como en el estudio clásico).

 Diferencias entre las posiciones del fémur y los ángulos con respecto a cada fase de un paso (en %).

Los autores concluyen que las aves modernas pueden ser utilizadas como aproximación en conjunto a otras técnicas hoy en día extendidas y abrir un nuevo rango de estudios y planteamiento de hipótesis novedosas sobre biomecánica de dinosaurios.

 
 Reconstrucción de Emily Willoughby al leer el artículo y ver el vídeo.

Pero también indican, con acertada prudencia, que los resultados registrados han de manejarse con cuidado a la hora de llegar a conclusiones sobre la biomecánica de dinosaurios. Entre ellas, por las diferencias morfológicas en la pelvis aviana, el que las aves posean extremidades posteriores menos robustas. Y un dato importante, el Centro de Masas no se va desplazando en la evolución de los terópodos próximos a las aves como en las aves por una simple reducción de la cola. El cambio morfológico más importante para este desplazamiento del centro de masas, fue la modificación y alargamiento de las extremidades anteriores de las aves más primitivas (las alas). Por lo que testar diferentes hipótesis con aves modernas modificando algunas condiciones físicas, requeriría duplicar estas condiciones. Y reducir la masa de las extremidades pectorales, es un poco difícil… y mejor no intentarlo, algunas aves se las traen mejor que otras.

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