22.1.15

Señales (Buitreraptor)


Por razones temporales no estamos en el lugar del crimen, si es que lo hubo, cada vez que un dinosaurio perecía. Pero si estamos ahí (me refiero a los paleontólogos) cuando el esqueleto es desenterrado de su lecho de sedimento. Y aunque saber la causa de la muerte implica un gran esfuerzo, la mayoría de las veces no es sencillo. Sin embargo un asunto que a muchos paleontólogos les genera dudas (y emoción) es atisbar cualquier señal o traza en la superficie de los restos óseos fosilizados. Frases como "¡¡¡¡¡Esta traza parece una señal de depredación!!!!!!" o ¡¡¡¡¡Este hueso tiene la superficie llena se surcos!!!!!", se pueden oir en los yacimientos o en los laboratorios cuando los paleontológos se reúnen para comentar marcas o señales impresas en los huesos. Este tipo de señales generan una gran curiosisdad y pueden ayudar a conocer mejor a los moradores de hábitos carroñeros que recorrían los ecosistemas de tiempos remotos. Uno de esos esqueletos lleno de señales en sus huesos fosilizados es el terópodo Buitreraptor hallado en niveles del cretácico Superior patagónico. Un estudio publicado en la revista Historical Biology parece indicar que el cuerpo de este dinosaurio carnívoro fue un festín para otros habitantes coetáneos entre los que se incluían pequeños mamíferos, cocodrilos y, más pequeños aún, insectos sociales como las termitas o necrófagos como los escarabajos derméstidos.

En determinados ambientes se puede oir "no señales, es de mala educación", ... pues parece ser que no lo tuvieron muy en cuenta en esta reunión.

El resumen del trabajo es el siguiente:
The ichnological record provides valuable information on the lifestyle, behaviour, and other palaeobiological and palaeoecological aspects of the biota. Here, we describe an interesting case of bioerosion trace fossils in bones of Buitreraptor gonzalezorum Makovicky, Apesteguía and Agnolín, 2005, a deinonychosaurian theropod from the fossiliferous locality of La Buitrera, Río Negro, Patagonia, Argentina. The trace fossils are morphologically diverse and preserved in a great percentage of the skeleton, including the jaw, vertebrae and limbs. Four main groups of trace fossils have been informally named as Parallel-Edge Furrows, Overlapped Grooves, Punctures and Lined. Parallel-Edge Furrows are in turn subdivided into four subgroups: isolated furrows, parallel pairs, opposed pairs and a combination of parallel and opposed pairs. The bioerosion trace fossils were probably generated by scavenging activities, and the semi-articulated preservation of the skeleton and the small size of each individual trace indicate small-sized tracemakers. Mammals are the main candidates although some traces may have been generated by crocodyliforms and insects such as dermestids and termites. This evidence provides additional information about palaeoenvironmental conditions, taphonomic processes, taxonomic diversity and ecological relationships that characterised this part of northern Patagonia at Early Cretaceous times.

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Más información:
  • Referencia: Federico A. Gianechini & Silvina de Valais (2015): Bioerosion trace fossils on bones of the Cretaceous South American theropod Buitreraptor gonzalezorum Makovicky, Apesteguía and Agnolín, 2005 (Deinonychosauria). Historical Biology: An International Journal of Paleobiology. DOI: 10.1080/08912963.2014.991726.
  • Imagen tomada de Gwawinapterus (Autor: Julio Lacerda).

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