7.11.17

El sorprendente hallazgo de una pleurodira en el centro de Bruselas


Un trabajo que acaba de ser publicado, en la revista Fossil Record, analiza un caparazón parcial de una tortuga hallado en el barrio de Saint-Gilles, situado en una céntrica zona de la ciudad de Bruselas (Bélgica). Este ejemplar, tiene una larga historia, ya que había sido donado al Instituto Real de Ciencias Naturales de Bélgica, donde se exponen los célebres ejemplares de Iguanodon de Bernissart, hace más de un siglo, en agosto de 1911. Sin embargo, hasta ahora había pasado desapercibido ya que se había considerado como atribuible a una tortuga criptodira, posiblemente marina, muy comunes en el registro belga. Su hallazgo se produjo en 1893, durante la construcción de una vivienda en la Calle Acueducto, sobre niveles depositados hace unos 47 millones de años.


El estudio de este ejemplar ha permitido reconocer una segunda tortuga Pleurodira para el registro belga, hasta ahora el género de agua dulce Neochelys siendo el único reconocido. Sin embargo, el caparazón analizado no corresponde a una pleurodira continental, sino marina litoral.
El material de Neochelys conocido en Bélgica proviene del Eoceno inferior, pero la nueva pleurodira fue hallada en niveles más recientes, en el Eoceno medio. Este ejemplar corresponde tanto al único caparazón parcial de una pleurodira hallado en dicho país, como al único miembro de ese linaje reconocido a nivel específico. El fósil es atribuido a un linaje conocido en África desde el Cretácico Superior hasta la actualidad, y en Europa únicamente durante el Eoceno, mediante el género Eocenochelus. La especie tipo o de referencia de este género, Eocenochelus eremberti, es identificada, por primera vez, fuera de la localidad francesa donde fue hallada, en las cercanías de París. De hecho, el nuevo ejemplar es el segundo conocido de esta especie, aportando información anatómica hasta ahora inédita.
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