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La historia del lariosaurio de Estada (Huesca) en el XII EJIP

Entre los trabajos presentados en el XII Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología en Sobrarbe (Huesca), del 9 al 12 de abril, rescatamos en esta ocasión el presentado por Carlos de Miguel Chaves, Adán Pérez-García y Francisco Ortega: "Perspectiva histórica del ejemplar de Lariosaurus (Sauropterygia) de Estada (Hueca)". El trabajo, como ya habréis podido deducir (y como comprobaron de primera mano los asistentes al EJIP), es del tipo histórico que nos gusta abordar de vez en cuando por aquí. Hay que reseñar que este ejemplar tiene cierta relevancia en la historia de la paleontología española por ser el primer fósil de notosaurio en la Península Ibérica.

Carlos de Miguel durante la charla lariosauriana en cuestión.

Lariosaurus es un género de sauropterigios notosáuridos del Ladiniense (Triásico Medio), cuyos restos se han encontrado en Italia, Suiza, Francia, Alemania, Israel, China y España. Son animales de pequeño tamaño y cuyas extremidades anteriores están transformadas en aletas. El primer ejemplar de Lariosaurus se descubrió en 1830 en los alrededores del lago Como (Perledo, Italia) en 1830, y fue descrito y nombrado por Curioni en 1847 como Lariosaurus balsami

Tal y como queda registrado en la sesión del 28 de Febrero de 1912 del Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, Don Pedro Ferrando presenta la fotografía y un replicado en yeso de un reptil sauropterigio encontrado en Estada (Huesca) por un tal señor Salamero. Allí, se clasifica tentativamente como Lariosaurus por el parecido con el ejemplar de E. balsami de Munich. En los siguientes 20-30 años se vuelve a citar el fósil varias veces en el B.R.S.E.H.N., así como su réplica, y el 5 de Julio de 1932 es adquirido por Museo Nacional de Ciencias Naturales de Madrid (MNCN 63704). Además, a finales del 21 se dice que en la réplica viene tallado el nombre de Tortosa como localidad de origen, en vez de Estada, por lo que un par de meses después se hace una rectificación. Sin embargo, no es hasta 1976 cuando el ejemplar se estudia por fin en detalle. 

1.A, réplica original del lariosaurio de Estada. 1.B, detalle de hueso adherido a la réplica. 1.C, de talle del nombre tallado de Estada. 1.D, detalle del nombre de Tortosa tallado en un lateral. 1.E, compra del ejemplar por parte del MNCN. 

Para este trabajo se recuperó también la réplica original, de la que no estaba clara su ubicación con el paso de los años. Esta réplica es de muy mala calidad, pues presenta adheridos fragmentos de hueso del fósil original en la zona de las costillas, y hay dos inscripciones de la localidad de origen, Tortosa en un lateral, y Estada en la cara superior (tallado sobre una inscripción previa de Tortosa). Esta copia, pese a su baja calidad, fue depositado en el MNCN, donde se le dio un número de colección (MNCNREP 1134).

Parece que, al final, la historia de la copia y del fósil original del Lariosaurus de Estada llega a una conclusión feliz para ambos.

El propio lariosaurio de Estada, todo un caballero, quiso agradecer al público del EJIP su atención (imagen por Carlos de Miguel).

Referencias:
  •  De Miguel Chaves, C.; Pérez-García, A.; Ortega, F. (2014). Perspectiva histórica del ejemplar de Lariosaurus (Sauropterygia) de Estada (Huesca). En: New Insights on Ancient Life (G. Arreguín-Rodríguez, J. Colmenar, E. Díaz-Berenguer, J. Galán, A. Legarda-Lisarri, J. Parrilla-Bel, E. Puértolas-Pascual & R. Silva-Casal, Eds.), 203-206. Boltaña, Huesca. 
  •  Ferrando, P. (1912). Sobre el reptil fósil sauropterigido notosaurido, encontrado en Estada (Huesca). Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural, 12, 188.
  •  Sanz, J. L. (1976). Lariosaurus balsami (Sauropterygia, Reptilia) de Estada (Huesca). Estudios Geológicos, 32, 547-567.
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¿El pollo del infierno que reveló los secretos de Caenagnathidae?

"Anzu" es el nombre de un demonio emplumado de la mitología mesopotámica y ahora también del nuevo  género de dinosaurio que ha sido encontrado en la Formación Hell Creek y que se ha popularizado en los medios bajo el apodo de “Pollo del Infierno”.

La nueva especie, Anzu wylliei, es un oviraptorosaurio que además de suponer uno de los registros fósiles más recientes del grupo, aporta una información muy valiosa para el conocimiento de la osteología y de las relaciones evolutivas de, en concreto, la familia Caenagnathidae (gracias a los tres esqueletos parciales bien preservados que se han descrito).

En este trabajo (Lamanna et al., 2014) son efectuados análisis filogenéticos donde A. wylliei queda resuelto como un cenagnátido derivado. La interpretación de los resultados de estos análisis conlleva a las siguientes consideraciones: por un lado, que las especies Microvenator celer y Gigantoraptor erlianensis son cenagnátidos basales [como ya propusieron Longrich et al., (2013)]; por otro, que A. wylliei es el taxón hermano de Caenagnathus collinsi y no “Caenagnathus” sternbergi (con lo cual, el género de este último, que fue descrito posteriormente, probablemente debería ser reemplazado); y finalmente, que los oviraptorosaurios de la familia Caenagnathidae constituyen un clado monofilético.

Filogenia de los terópodos oviraptorosaurios como se muestra en Lammana et al., 2014.

Lamanna et al., (2014), incluyen también en este nuevo estudio, una estimación de la masa corporal de A. wylliei; en el cual concluyen, que en vida, la del holotipo probablemente se encontraba entre aproximadamente 200-300 Kg; siendo el segundo oviraptorosaurio más grande. Consideran también que es muy probable que los cenagnátidos presentaran el mayor rango de variación de tamaño corporal dentro de los oviraptorosaurios (y así ocurre al menos en los taxones descritos hasta ahora): se estima una masa corporal de unos 5 Kg para Caenagnathasia martinsoni (Currie et al., 1994), muy lejos de las estimaciones de entre 1400 y 3264 Kg asignadas para G. erlianensis (Xu et al., 2007 & Zanno & Makovicky, 2013).

Finalmente, este trabajo añade sendos párrafos de discusión sobre aspectos de la paleoecología de los cenagnátidos, donde se incluye un interesante surtido de trabajos recopilados y contrastados en el cual, son revisadas las posibles adaptaciones alimentarias y motrices de estos animales. Las evidencias fósiles apuntan en distintas direcciones, pudiendo tratarse probablemente desde herbívoros estrictos  hasta depredadores de pequeños animales; al mismo tiempo que, tanto de formas trepadoras arborícolas, como, por otro lado, de formas adaptadas a un nicho ecológico similar al de las aves zancudas modernas.

El descubrimiento de A. wyliei, aunque no supone ninguna evidencia definitiva para descartar opciones, hace parecer algunas hipótesis más plausibles que otras. Debido a su tamaño parece poco probable que al menos los individuos adultos de especies como A. wylliei o Hagryphus giganteus tuvieran un modo de vida arborícola. Asimismo, la localización de los fósiles de A. wylliei y las posibles trazas fósiles sugieren que estos terópodos pudieron haberse visto favorecidos por ambientes con llanuras de inundación que recibiesen un buen aporte de agua, según propone el trabajo. Considerando todo lo anterior, y el análisis morfológico de la mandíbula de los cenagnátidos (que apunta a que podrían haber sido capaces de procesar una gran variedad de alimentos), los autores concluyen sugiriendo que Anzu y otros cenagnátidos derivados tal vez fueran generalistas que habitasen en llanuras costeras. (No obstante, quizá esta propuesta con respecto al ambiente en el que se desenvolvían, debería haber sido enunciada en caso de que pudiera garantizarse que la localización de los restos no tenga que ver más con unas condiciones tafonómicas que favorezcan la preservación de los mismos en tales contextos). 

En definitiva, el título de este post se planteaba como un interrogante, dado que, aun valorando la interesante información que brinda el “Pollo del Infierno” para completar el conocimiento de Caenagnathidae, no significa que la aproximación a esta especie y su familia sea tan precisa como para, tan siquiera, perfilar una imagen de estos animales desenvolviéndose en su desaparecido entorno; quizá sólo se pueda saber que en potencia podrían haber sido muy versátiles a la hora de adaptarse al medio.

Posible aspecto en vida de Anzu williei, por Eloy Manzanero considerando las reconstrucciones esqueléticas de Lammana et al., (2014) y una apariencia externa similar a la de algunas formas actuales de Ratitae y Galloanserae.

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Referencias:
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Crónicas del XII EJIP de Sobrarbe (Huesca)


La semana pasada se celebró el XII Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP). Varios de nuestros colaboradores, estudiantes de posgrado de la UAM/UNED, asistieron a la sede de este año en Boltaña (Huesca), dentro la comarca de Sobrarbe y entorno del geoparque con mismo nombre.

Pese a que nuestros colaboradores se desplazaron con nocturnidad y alevosía, siendo imposible su asistencia al recibimiento inicial, llegaron instantes antes del rito de media mañana: la hora del café. Mientras todos los participantes recogían sus merecidas galletas de fósiles propias de Sobrarbe, revisábamos el material de congreso que nos acababan de dar. Una camiseta bastante chula, un USB muy útil, un libro de congreso impecable dentro de una mochila que podría recibir una homologación de la DGT (aunque también muy molona) y el resto ¡un-saco-de-cosas! literalmente, sobre el turismo de la comarca y geoparque.


El público llegó a abarrotar la sala en algunas sesiones, lo que demuestra que el encuentro sigue manteniendo el pulso y creciendo cada año. Con caras conocidas y nuevas generaciones que van cogiendo el testigo. Y un nivel sorprendente y la presencia de alguno de los participantes de antaño que son ahora los invitados para conferencias magistrales. El temario seguía dominado por los dinosaurios, y este año en mayor medida, las megafaunas del Cenozoico. Aunque de algunas de las jóvenes investigadoras internacionales que asistieron reclamaron más presencia paleozoica ¡a sí que ya sabéis de cara al próximo EJIP! ¡Vuestros trilobites os necesitan!

No quedó tiempo para el aburrimiento, con visita al pueblo pasada por agua ¡y desde aquí saludamos a Pilar, la vecina boltañesa y su aparición estelar! Para cerrar las jornadas con dinosaurios finicretácicos, una cena más propia de una boda (por el jolgorio) y las visitas guiadas.

Sin más dilación, repasamos algunas ponencias del entorno del blog:
  • De Miguel-Chaves, C.; Pérez-García, A. & Ortega, F. 2014. Perspectiva histórica del ejemplar de Lariosaurus (Sauropterygia) de Estada (Huesca, España). XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 203-206.
  • Holgado, B.; Sánchez, I. M.; Vidal, D. & Sanz, J. L. 2014. Influencia del relato de ficción en los taxones descritos por paleontólogos.  XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 207-210.
  • Manzanero, E. & Hernández-Fernández, M. 2014. Patrón de mortalidad en Gomphoteherium angustidens del yacimiento de Somosaguas (Pozuelo de Alacón, Madrid). XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 160-162.
  • Martín-Abad, H & Newbry, M. G. 2014. New information on some old fishes: age and growth of Cretaceous amiiforms. XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 87-89.
  • Páramo, A. & Ortega, F. 2014. Comparativa entre los algoritmos de elaboración de supeárboles filogenéticos de Sauropodomorpha (Dinosauria). XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 90-93.
  • Ruiz-Galván,A.; Sevilla, P. & Sanz, J. L. 2014. Microfósiles de los yacimientos barremienses de las "Hoces de Beteta" (Cuenca, España). Primeros resultados. XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 109-112.
  • Vidal, D.; Serrano-Martínez, A., & de Miguel-Chaves, C. 2014. Obtención de modelos tridimensionales mediante fotogrametría. XII EJIP en Sobrarbe. New Insights on Ancient Life, 215-218.


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En la imagen superior, alguno de los asistentes al XII EJIP (de izquierda a derecha: Hugo Martín-Abad, Alejandro Serrano, Daniel Vidal, Carlos De Miguel, Candela Blanco y Adrián Páramo). En la segunda imagen, el comité organizador del XII EJIP. En la última imagen, una bonita instantánea del paisaje de Boltaña.
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La increíble pero cierta historia del ictiosaurio tortuga

No pretendemos empezar a mezclar secciones y meternos en el apartado paleoqueloniológico de este blog. Pero es que acaba de publicarse estos días en la revista PLOS ONE un interesante artículo sobre una nueva especie de ictiosaurio del Triásico Inferior cuyo cuerpo se encuentra fuertemente protegido por una especie de caparazón tubular. Parahupehsuchus longus es el nombre del animalito y, para variar, se ha encontrado en China (condado de Yuan'an, provincia de Hubei). 

Parahupehsuchus ha sido identificado como el tercer taxón del clado Hupehsuchia, un grupo de ictiosaurios del Triásico Inferior chino compuesto por Nanchangosaurus y Hupehsuchus, y caracterizado por una pesada constitución esquelética, polidactilia y un hocico edentado. El esqueleto de Parahupehsuchus mide 73 centímetros de largo, de los cuales 50 pertenecen al tronco, más elongado que el de los dos taxones con los que está emparentado (38 vértebras dorsales frente a las 28 en Hupehsuchus). Pese al título de esta entrada, la protección de Parahupehsuchus no tiene demasiado que ver con la de las tortugas. El conjunto de costillas expandidas, gastralia, vértebras y osículos dorsales de hueso conforman lo que parece un compacto tubo óseo, más que un caparazón en sí (el cual tendría una movilidad bastante restringida).

Por último, en el trabajo los autores mencionan que, aunque no conforma una concha externa como tal, esta estructura ósea tubular tendría posiblemente una función protectora contra los depredadores. Entre los fósiles encontrados en el yacimiento hay restos sin identificar de un eosauropterygio de 3-4 metros de longitud que habría depredado sobre Parahupehsuchus y otros reptiles de tamaño similar de la zona. Los autores proponen que es en este momento, a principios del Triásico y tras la extinción del Pérmico, cuando la estructura marina trófica similar a la actual empieza a aparecer.

Otro maravilloso fósil encontrado este año. Y van ya...


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II Semana de la Geología organizada en la Universidad de Salamanca


Aviso a (geo)navegantes: programa de la II Semana de la Geología organizada en el Departamento de Geología de la Universidad de Salamanca (7-10 de Abril)

Lunes 7 de Abril:
  • 16:45 h, Acto de Inauguración, con intervención de Autoridades Académicas, Director General del IGME, Presidenta de AGAST. Sala de Juntas. Facultad de Ciencias. USAL.
  • 17:00-18:00 h,  PONENCIA “Paleontólogos españoles por el mundo: De la guerra de Cuba al Cámbrico de Marruecos”. Dr. Samuel Zamora, contratado postdoctoral "Ramón y Cajal" Instituto Geológico y Minero de España (IGME): . Aula de Grados. Facultad de Ciencias. USAL.
  • 18:00-19:00 h, PONENCIA: “Prácticas de Estudiantes en las instalaciones del IGME: Madrid y Unidades territoriales”. Santiago Martín Alfageme, Jefe del Gabinete Técnico del IGME. Aula de Grados. Facultad de Ciencias. USAL. 
Martes 8 de Abril: 
  • 18:00-19:00 h, PONENCIA: “Contribución de la Topografía a las investigaciones de la Cueva de El Sidrón, Piloña (Asturias)”. Gabriel Santos Delgado. Prof. Dpto. de Ingeniería Cartográfica y del Terreno de la USAL. Aula de Grados. Facultad de Ciencias. USAL.
Miercoles 9 de Abril:
  • 17:00-18:00 h, Visita Guiada a la Sala de las Tortugas
  • 18:00-19:00 h, PONENCIA : “Buscando Dinosaurios por ahí”. Dr. Francisco Ortega, Grupo de Biología Evolutiva de la UNED. Aula B-3 Facultad de Ciencias USAL.
Jueves 10 de ABRIL:
  • 17:00-19:00 h, PONENCIA: “El poder de los cristales” y PROYECCIÖN DEL VIDEO: “CRISTALES GIGANTES”. Prof. Dr. Cristóbal Viedma, Dpto. de Cristalografía y Mineralogía, Univ. Complutense, Madrid. Aula de Grados. Facultad de Ciencias. USAL. 
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Sorpresas con Zhongornis haoae

Zhongornis haoae es una especie de terópodo maniraptor que fue descrita a partir de un esqueleto prácticamente completo que lamentablemente pertenece a un juvenil, cuya pobre preservación limita el análisis morfológico del mismo. No obstante, el "pollo" en cuestión se volvió afamado rápidamente, ya que en su primera descripción, Gao et al. (2008) consideraron que se trataba del único ave con dos caracteres muy particulares: el primero, una cola transicional entre la larga cola ósea de lo que se consideraban las aves más primtivas (como Archaeopteryx) y la cola más reducida acabada en un pigóstilo de formas posteriores; y el segundo, una fórmula de los dígitos de la mano 2-3-3 intermedia entra la 2-3-4 primitiva y la 2-3-2 derivada.

Modificado de Gao, Cunling, Chiappe, L.M., Meng, Q., O'Connor, J.K., Wang, X., Cheng, X., Liu, J. (2008) "A New Basal Lineage Of Early Cretaceous Birds From China And Its Implications On The Evolution Of The Avian Tail." "Palaeontology" Vol. 51, Part 4, pp. 775-791.

Sin embargo, en el nuevo trabajo de O`Connor y Sullivan (2014) redescriben al ejemplar con nuevas observaciones anatómicas que sugieren que es probable que se trate de un escansoripterígido o de un animal muy emparentado con esta enigmática familia de maniraptores que a día de hoy sólo cuenta con dos géneros válidos. Además el nuevo análisis morfológico revela similitudes con los oviraptorosaurios basales, lo que podría sugerir una relación evolutiva cercana entre Oviraptorosauria y Scansoriopterygidae [esto a veces ha sido interpretado como el resultado de homoplasias (Xu et al., 2011) pero sería congruente con algunos de los últimos análisis filogenéticos de Maniraptora y Paraves (Godefroit et al., 2013)]

O`Connor y Sullivan (2014), presentan un nuevo análisis filogenético en el que Z. haoae queda resuelto como el taxón hermano de Avialae (Aves+Scansoriopterygidae); siendo el conjunto de Z.haoae y Aviale el grupo hermano de Deinonychosauria y formando todos estos Paraves (clado que no engloba a los oviraptorosaurios). De modo que finalmente este análisis filogenético no supone ningún apoyo a formar un clado con oviraptorosaurios y escansoriopterígidos como sugerían algunas de las morfologías que señalan los autores de este trabajo.  En cualquier caso, también señalan reiteradamente, que debido a la mala preservación del holotipo y a los caracteres que puedan resultar ambiguos debido a que se trata de un juvenil, la información disponible para concluir esta situación concreta de Z. haoae es demasiado limitada, aunque suficiente para no considerarlo como un miembro perteneciente al clado Aves. Por desgracia este análisis resulta contradictorio con el realizado recientemente en Paraves con la descripción de Aurornis xui (Godefroit et al., 2013), en el que no se incluye a Z. haoae, pero sí a otros géneros de Paraves que en cambio no parecen haber sido considerados por O`Connor y Sulivan, (2014). ¿Tendremos algo más de luz en el homoplástico mundo de los terópodos derivados?... Solo el tiempo lo dirá, hasta entonces esperemos que algún nuevo espécimen de Z. haoae haya conseguido fosilizarse en un estadio ontogénico lo bastante avanzado y con una preservación lo bastante buena como para aportar una información más clara que pueda ser contrastada con todos los taxones descritos a día de hoy.

Reconstrucción en vida a cargo de Eloy Manzanero de la posible apariencia de Zhongornis haoae considerando su posición filogenética tras la redescripción de  O`Conor & Sulivan, (2014).

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Referencias:
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El día que inauguramos el MUJA (crónica sentimental)

El día que inauguramos el MUJA, de izquierda a derecha: Martin Lockley, Francisco Ortega, José Lires, Laura Piñuela y José Luis Sanz.

Que ya haga diez años de la inauguración del Museo del Jurásico de Asturias (el MUJA) parece una buena excusa para recuperar (o quizá exorcizar) algunos recuerdos. En realidad, el germen de este Museo tiene más de una década, ya que era una vieja aspiración de parte del personal de la Facultad de Geología de la Universidad de Oviedo (allí lo movieron durante años Laura Piñuela, José Lires y José Carlos García Ramos, entre otros) y existía una colección formada por las aportaciones de un gran número de gente que ya habían cedido al proyecto su tiempo y su entusiasmo. Incluso el arquitecto Rufino García Uribelarrea había presentado un proyecto del edificio y, por supuesto, ya se habían producido las condiciones politico-administrativas que hicieron que, por distintos motivos, algunos responsables de la administración del Principado se comprometiesen con el proyecto.

Cartel de las obras del museo unos meses antes de la inauguración

Proceso de construcción del edificio

El proyecto de lo que sería el MUJA fue encargado a la empresa madrileña Expociencia a finales de la década de 1990, y fue esta empresa la encargada de coordinar administrativa y financieramente tanto el proyecto como su posterior producción. Además de su estructura como empresa, buena parte del personal de Expociencia, entre los que estaban gente como Alejandro Gascueña, Juan Gabriel Pallares o Manuel de Torres, dejaron su impronta en la generación del MUJA. No obstante, permitanme que considere que ese museo no sería lo que es (para lo bueno y para lo malo) sin la impicación de tres elementos que lo modelaron definitivamente: por un lado, el estudio de Francisco P. de Ledesma (Diseño Deledesma), que fueron los autores del diseño y responsables de parte de la produción del museo; en segundo lugar, el grupo formado por las empresas de Fernando Aparicio (Paleomundo) y Adolfo Cuétara (Dinokinetics), que hicieron posible la construcción del bloque mayor de los objetos destinados a rodear al Jurásico asturiano; y por último, el grupo de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), con José Luis Sanz y Francisco Ortega que, en estecha colaboración con los anteriores, redactaron el proyecto museológico y museográfico.

El artesonado del MUJA aún sin la cobertura exterior

Adolfo Cuétara montando el esqueleto de Prestosuchus

Fernando Aparicio, Francisco Ortega y Adolfo Cuétara copiando huellas de dinosaurios que luego se colocarían en la exhibición (donde aún siguen)

Supongo que alguno de los citados recibirá su homenaje en estos días de celebración. Pero buena parte de los responsables de que el museo saliese adelante, desaparecieron del escenario unos minutos antes de la inauguración. Este breve texto pretende rendir un humilde homenaje a estas personas que con su trabajo pusieron su granito de arena en la construcción de esta institución que estos días cumple diez años.

Raul Martin en la fase final de la realización del mural del Camarasaurus

Francisco Ortega, Manuel de Torres y alguien más montando el módulo de las cabezas de ceratopsios de Javier Pérez Valdenebro

De izquierda a derecha, Voluntario anónimo 1, Francisco Ortega, Fernando Escaso, Voluntario anónimo 2, Mauro García Oliva y Voluntario anónimo 3 extrayendo del acantilado una de las muestras que forma parte aún de la exhibición del MUJA. Al fondo Laura Piñuela observa la operación

Junto a los citados, un excelente grupo de trabajo se implicó especialmente en la tarea de sacar el proyecto adelante. El aspecto del museo no sería el mismo sin el celo de Angel Corrochano (Diseño Deledesma). La labor audiovisual se debe al trabajo de Claudio Missiego y su grupo. También se recurrió al oficio de Raúl Martin para el grueso de las ilustraciones del Museo, aunque ocasionalmente se requirió el refuerzo de otros artistas, como Juanjo Castellano y Mauricio Antón. De igual forma, en la construcción de algunos elementos se requirió de la destreza de un modelista de detalle, Javier Pérez Valdenebro (Wilbord) y de la capacidad para modelar grandes volúmenes (aunque no solo) de Javier Hernández.

Mauro García Oliva en el invernadero  de la Universidad de Oviedo en el que se prepararon algunos de los ejemplares que forman parte de la exhibición. De hecho, ese bloque de poliuretano contiene el fragmento de esqueleto de cocodrilo marino que se puede ver en el museo

Montaje de la pareja de tiranosaurios. Los ejemplares se montaron pieza a pieza con ayuda de una grúa puente, una plataforma elevadora y varias escaleras. En la foto Adolfo Cuétara (izda. arriba), Francisco Ortega (izda. abajo), José Vicente Casado (dcha. arriba) y Fernando Aparicio (dcha. abajo). Alguien de Exmoarte sobrevuela en una plataforma y, en algún lugar, Claudio Missiego grababa la escena

Cuando el Jurásico asturiano no era suficiente, se contribuyó a completar la oferta museográfica con elementos procedentes de los proyectos desarrollados en la UAM con el Museu Nacional de História Natural e da Ciência de Lisboa en el Jurásico Superior portugués (especialmente con Pedro Dantas), con el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, del que proceden muchos de los fósiles prestados para el área del Cretácico, y con el grupo del Museo Paleontológico de Elche (MUPE). Algunos de las réplicas de ejemplares debieron llegar por intercambio con otros colegas (como Cristiano Dal Sasso o el Museo Geológico del Seminario de Barcelona). El montaje del museo fue trepidante y realizado por el equipo de Expociencia con la colaboración de un nutrido grupo de la empresa Exmoarte.

Laboratorio de la UAM en Madrid en el que Javier Pérez Valdenebro realizó todos los dinosaurios "con carne" del MUJA. En la imagen, detrás del ovirraptorosaurio defendiendo su nido, Jóse Luis Sanz, Francisco Ortega y el propio Javier Pérez Valdenebro

Claudio Missiego fue el encargado de todos los audiovisuales que inauguraron el museo

Con este texto no se pretende ser injusto, ya que seguro que faltan algunos, y tampoco se pretende quitar un ápice al mérito de los que llevan diez años peleando por abrir todos los días la puerta del museo. Cuando visitas el MUJA es fácil reconocer aún la impronta de todos los citados (el museo ha cambiado muy poco). Así que, dado que, previsiblemente, nadie iba a recordarles en la celebración del décimo aniversario, permítannos escribir esta historia parcial y que hagamos nuestro particular homenaje a la gente con la que nos divertimos haciendo el MUJA.

Momento formal en el que la Consejera de Cultura del Principado acompañada del Presidente (Vicente Álvarez Areces) procede a la inauguración del Museo

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Pleurostérnidos del Cretácico: la tortuga Dorsetochelys typocardium


Pleurosternidae es uno de los dos clados de tortugas de agua dulce identificados como presentes tanto en niveles del Jurásico Superior como del Cretácico Inferior de Europa. Hasta ahora únicamente una especie del Cretácico Inferior era relativamente bien conocida, la especie tipo de este grupo, Pleurosternon bullockii, definida en el registro británico. Otro taxón de Gran Bretaña, “Pleurosternontypocardium, fue también definido en el siglo XIX. Sin embargo, ningún estudio detallado sobre el mismo había sido hasta ahora realizado, siendo la información disponible muy limitada. De hecho, todas las atribuciones de elementos a su plastrón habían sido identificadas como dudosas. Además, algunas regiones de su espaldar eran desconocidas, y varios de sus caracteres habían sido, hasta ahora, mal interpretados. Acaba de publicarse, en la revista Cretaceous Research, un estudio detallado sobre este quelonio. En él se atribuyen a este taxón más de diez especímenes, que son detalladamente analizados. No solo corresponden a caparazones parciales y totales, sino también a un cráneo. Aunque casi todos estos ejemplares corresponden a hallazgos realizados en el siglo XIX o la primera mitad del siglo XX, muchos de ellos no habían sido, hasta ahora, descritos o figurados. En este sentido, varios de ellos corresponden a ejemplares hasta ahora inéditos. Además, varios habían sido atribuidos, de manera errónea, a otros taxones, tanto de Paracryptodira como de Eucryptodira. Su estudio detallado permite caracterizar su caparazón en detalle. De esta manera, la validez de varios taxones, como es el caso del recientemente descrito “Ballerstedtia bueckebergensis”, es refutada. Este estudio permite apoyar la nueva combinación Dorsetochelys typocardium, recientemente propuesta pero no justificada. El análisis de varios ejemplares permite reconocer y caracterizar variabilidad en varios caracteres. Este estudio amplía el rango de distribución geográfica de esta especie, identificándose, por primera vez, fuera de Gran Bretaña. Como resultado, el registro conocido de Pleurosternidae del Cretácico se restringe a dos taxones: Pleurosternon bullockii y Dorsetochelys typocardium. Además, la identificación del supuesto miembro de Trionychoidea Peltochelys duchastelli en el registro alemán es refutada, la distribución conocida de este taxón quedando exclusivamente limitada a su localidad tipo, es decir, al Barremiense-Aptiense inferior de Bernissart (Bélgica).

Más información:
  • Referencia: Pérez-García, A. 2014. Revision of the poorly known Dorsetochelys typocardium, a relatively abundant pleurosternid turtle (Paracryptodira) in the Early Cretaceous of Europe. Cretaceous Research 49: 152-162.
  • Imagen: Varios caparazones de Dorsetochelys typocardium, estudiados en el nuevo trabajo.
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Ajustando cuentas 27

(Haz click en la imagen para ver el capítulo completo)

Hace unas semanas hablamos por aquí del robo de huellas fósiles en la localidad de Moab (Utah, Estados Unidos) durante el pasado Febrero. En los últimos días se ha conocido la identidad del presunto ladrón, de nombre Jared Ehlers, que extrajo del yacimiento una huella de Allosaurus de unos 190 millones de años y al que se acusa de destrucción de recursos paleontológicos, robo de bienes del Estado y eliminación de pruebas (por lo visto, tiró la icnita al río Colorado y las autoridades pertinentes aún la siguen buscando...). Piden veinte años de prisión para él, pero el tiranosaurio zombie de "Ajustando cuentas" continúa con su neura mesiánica y prefiere tomarse la justicia por su mano, a lo Charles Bronson cretácico.

Desde El Cuaderno de Godzillin reiteramos nuestro total rechazo a la violencia y recalcamos que ningún expoliador sufrió daño alguno durante la realización de estas viñetas.

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Nanuqsaurus hoglundi, protagonista de "Tyrannosaurido en Alaska"

Tamaño relativo de Nanuqsaurus (A

Seguimos con las presentaciones de nuevos hallazgos en el clado tyrannosauridae de Norte América que son fundamentales en el conocimiento de la diversificación de este grupo. Esta vez es el turno de Nanuqsaurus hoglundi, un tyrannosaurido de la Formación Prince Creek de Alaska (EEUU) del Maastrichtiense (68-70 Ma). Lo más característico de este taxón es que a partir de las medidas del cráneo, su longitud corporal estimada rondaría los 6 metros, teniendo un tamaño corporal más pequeño que el de los tyrannosauridos contemporáneos de latitudes inferiores.

El material del espécimen es bastante limitado, constando sólo de fragmentos del dentario, del maxilar y de la parte dorsal del cráneo. Aun así, se observan varias características diagnóstica de este taxón como un espolón estrecho y en forma de horquilla en el parietal que se superpone dorsalmente a la cresta sagital que divide el frontal; un largo proceso en el frontal dirigido hacía el rostro, que separa las facetas del prefrontal y el lacrimal y, los dos primeros dientes dentarios de un tamaño menos de la mitad que la longitud mesiodistal del  tercer diente del dentario diente en individuos relativamente maduros.

Material de Nanuqsaurus hoglundi y su diposición en una reconstrucción de un cráneo de tyranosaurino.

A pesar del escaso material, los autores afirman de que pueden existe mucha información que puede ser codificada en la filogenia. Los resultados filogenéticos obtenidos proceden de dos análisis que se basan en los dos últimos trabajos realizados en filogenia del grupo tyrannosauroidea. En ambos análisis Nanuqsaurus se encuentra dentro del grupo de los tyrannosaurinos como taxón hermano del clado Tyrannosaurus + Tarbosaurus, soportado por un la presencia de una creta sagital alta dorsoventralmente en el frontal. Su edad es coherente con su posición filogenética, pudiéndo ser contemporáneo con el asiático Tarbosaurus, diferenciándose ambos por la presencia del proceso rostral en el frontal de Nanuqsaurus y el número de dientes del dentario reducidos.

Posición filogenética de Nanuqsaurus dentro del clado Tyrannosauridae a partir del segundo análisis realizado.

El descubrimiento de este terópodo en la región más al norte de Laramidia supondría una nueva evidencia de la importancia de la topografía compleja que controlaría la diversidad de los dinosaurios en el Cretácico Superior. Los procesos orogénicos que tuvieron lugar en la zona, habrían aislado esta región septentrional del continente. Este aislamiento sumado al clima fuertemente estacional y el régimen variante de luz en esta zona ártica podrían haber afectado a la disponibilidad de recursos, siendo esta limitante y la causa del pequeño tamaño de Nanuqsaurus hoglundi

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Más información:
  • Fiorillo A.R. & Tykoski R.S. (2014) A Diminutive New Tyrannosaur from the Top of the World. PLoS ONE 9(3): e91287.
    doi:10.1371/journal.pone.0091287