26.5.15 0 comentarios

Ilústranos... James Gurney

Casi podríamos decir que el artista del que os vamos a hablar hoy no necesita ni presentación. Habréis oído su nombre varias veces y habréis visto varias de sus pinturas casi con seguridad. Él, al igual que Douglas Henderson o John Sibbick, es un clásico actual en el mundo del paleoarte. Aún así,  vamos allá: es hora de dar un repaso a la vida y obra de James Gurney. 


James Gurney nació el 14 de junio (¡va a ser su cumpleaños dentro de ná!) de 1958 en California, hijo de Joanna y Robert Gurney, ingeniero mecánico. La consecuencia directa de esto fue que pasó su infancia en el taller, construyendo marionetas y todo tipo de maquetas y juguetes. Cuando creció, estudio arqueología en la Universidad de Berkeley, licenciándose en 1979 con honores Phi Beta Kappa. Siempre le había gustado dibujar, y durante su infancia en Palo Alto (California) aprendió él solo leyendo libros sobre los ilustradores Norman Rockwell y Howard Pyle; no es de extrañar, por tanto, que estudiara ilustración durante un par de semestres en el  Art Center College of Design de Pasadena, California. En 1982 escribió, junto con Thomas Kinkade, el libro "The Artist's Guide to Sketching", tras un aventurero viaje por el país a bordo de trenes de carga. 


La carrera de Gurney como ilustrador autónomo comienza en los años 80, empezando con pinturas de carácter fantástico. En 1983, la revista National Geographic le contrata para realizar una docena de ilustraciones de carácter histórico. La colaboración con ellos, así como con otras revistas, empezaría a ser a partir de entonces muy fructífera, y entre sus trabajos empezarían a aparecer muchas pinturas de carácter dinosauriano. Todas sus obras (tengan que ver con la paleontología o no), pintadas al óleo, van buscando un gran realismo, y esto queda plasmado en su fantástico manejo de las texturas, las luces y las sombras. Para ello, siempre ha utilizado modelos y maquetas hechas a mano. Por todo ello, aunque sus ilustraciones de dinosaurios a veces no sean al 100 por 100 adecuadas (esas manos de rinoceronte que tiene el Kosmoceratops de la primera imagen, por ejemplo), resultan impresionantes y son verdaderas obras de arte. 


Pero si hay algo que realmente vincula a Gurney con el mundo de los dinosaurios eso es Dinotopía. En 1992, este artista californiano publica el libro "Dinotopia: a Land Apart from Time", escrito e ilustrado por él; esta obra de fantasía trata sobre un padre y un hijo que llegan a una isla, donde existe una sociedad utópica en la que dinosaurios y seres humanos conviven en armonía. El libro fue un éxito, recibió buenas críticas, ganó un premio Hugo y se ha traducido a 18 lenguas en más de 30 países. Posteriormente le seguirían "Dinotopia: The World Beneath" (1995), "Dinotopia: First Flight" (1999), y "Dinotopia: Journey to Chandara" (2007), y se han hecho videojuegos y mini-series de televisión basados en esta saga literaria. 


James Gurney es un artista increíblemente prolífico,y en estos años ha seguido publicando libros (el último en 2010, "Color and Light: A Guide for the Realist Painter"), ha seguido realizando pinturas para diversas revistas y libros, y ha seguido ganando varios premios. Ha colaborado con varios importantes museos y exhibiciones, incluyendo la Smithsonian Institution, y también con varios estudios de cine como Lucasfilm, Dreamworks o Disney. El año pasado, en 2014, se le dedicó una nueva especie de torvosaurio encontrada en Portugal, Torvosaurus gurneyi. Podéis seguirle en su página web, su blog, su cuenta en Facebook y en Youtube, así como la web oficial de Dinotopía. ¡Disfrutadlo!



22.5.15 0 comentarios

Estimado fémur de tiranosáurido



La ausencia de datos en el registro paleontológico son el día a día con el que se enfrenta los científicos. Esto limita desde la estimación de las afinidades filogenéticas, hasta disminuir la precisión en los modelos o impedir realizar determinados análisis por tener un reducido tamaño muestral.

Los fémures, entre otros huesos de carga, son elementos importantes en estudios del modo y la historia de vida del individuo, de la biomecánica, morfología durante la ontogenia o estimaciones de la masa corporal. En este caso concreto, se pone la lupa sobre los fémures de tiranosáuridos. Entre otras cosas, los terópodos no avianos tienen una dificultad adicional: al ser bípedos, los huesos apendiculares implicados en el soporte del cuerpo se reducen a la mitad, ya que solo están implicados los de las extremidades posteriores. Por ello es importante encontrar modelos que permitan una buena aproximación de los datos que faltan.

 Un fémur casi perfecto de Tyrannosaurus rex.

Bradley y colaboradores han abordado en un estudio reciente varios modelos matemáticos para estimar estas medidas tan necesarias para estos estudios cuando la tafonomía no es la más adecuada y la pieza está incompleta, o cuando no se pueden obtener las medidas en general. Para este estudio se utilizó una muestra de 71 fémures de tiranosáurido, de los cuales se ha estudiado la circunferencia de la diáfisis. Aunque por su estado, no todos podían ser utilizados en todos los modelos matemáticos.

A veces la vida es difícil, y el registro nos da restos como el fragmento de fémur que sostiene el paleontólogo B. Peecook, junto a C. Sidor sosteniendo una réplica de fémur de Daspletosaurus.

Los autores prueban seis modelos matemáticos con los que se puede estimar mediante el ancho anteroposterior de la diáfisis, el diámetro lateromedial, o la combinación de ambos. Se dividen en dos grupos, tres modelos que se basan en aproximar la fórmula geométrica de una cicunferencia, y otros tres modelos que se basan en la regresión de los datos de diámetros y circunferencias.

Los modelos basados en el diámetros anteroposterior fueron significativamente peores que los demás modelos, y con una variabilidad de las estimas mayor, por lo que los valores estimados se diferencian bastante de las circunferencias reales en algunos géneros. Los autores concluyen que la relación entre circunferencia y diámetro anteroposterior en fémures de tiranosáuridos no sería muy robusta.
Por el contrario, los modelos que incorporaron el diámetro lateromedial son mejores. Siendo marginalmente mejor el modelo por regresión múltiple de los diámetros anteroposterior y lateromedial con la circunferencia. Aunque no había una diferencia significativa entre los errores de este modelo y los otros que incluyen el diámetro lateromedial.

Los modelos CAP y APR son los modelos basados en el diámetro anteroposterior, los demás son los que incorporan el diámetro lateromedial (CML y MLR) o ambos (ELL y ELLR).

Por último, se comprobó estadísticamente la mejora sobre la base de datos original y sobre el estudio de Benson y colaboradores de 2014. Los modelos que incluyen el diámetro lateromedial permitían estimar los valores incrementar en un 9% los datos usados en los modelos. Y para la base de datos de Benson y colabores incrementaba en un 62% el número de datos usados para estimar masas corporales.

Gráficas en las que se presenta el intervalo de confianza para los Porcentaje de Errores de Predicción por cada género. Obsérvese el rango de Daspletosaurus, debido a que solo cuenta con 2 ejemplares en este estudio.

Aunque los autores recomiendan que sea tenido en cuenta que estas comprobaciones son para los modelos basados en tiranosáuridos, por lo que que debería replicarse la metodología para otros grupos. Y además, que estos modelos deben ser considerados como alternativas a otros modelos ya publicados, y estos no dejan de ser válidos.

Así que parece que si  echamos en falta algún dato en nuestra colección de fémures de terópodo, aquí van una serie de modelos más a explorar para ver si podemos aproximarlos.

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Cita bibliográfica:

21.5.15 0 comentarios

Hoy nos visita... Luis Alafont



Hoy se ha acercado hasta la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Educación a Distancia Luis S. Alafont, quien estudió varios yacimientos de sauropterigios del Triásico en los años 90. Luis ha venido para conocer el laboratorio y discutir sobre estos reptiles marinos del Mesozoico.
20.5.15 0 comentarios

Reevaluando el dimorfismo sexual en Protoceratops



El dimorfismo sexual se conoce en muchas especies actuales y extintas en múltiples clados. No obstante, es difícil de reconocer en especies extintas la presencia de dimorfismo puesto que puede estar enmascarado por otras diferencias intraespecíficas o el efecto de la ontogenia.

Aunque se han registrado posibles diferencias atribuidas a dimorfos en múltiples especies de dinosaurios no avianos del Mesozoico, la presencia de una muestra escasa impide test de hipótesis rigurosos. Es aquí donde cobran un papel especial los ceratopsios, puesto que suelen encontrarse en yacimientos de hasta centenares de ejemplares, con buenos restos craneales.

Maiorino y colaboradores han revisado Protoceratops andrewsi con el objetivo de testar algunas de las hipótesis tradicionales sobre su dimorfismo sexual. Y es que P. andrewsi parece tener una diferencia clara entre machos y hembras tanto en el esqueleto craneal (presencia de defensas más grandes en machos, presencia de un cuerno nasal, diferencias de altura de la parte más delantera de los nasales, etc.) como poscraneal, de acuerdo a estudios como el de Brown y Schlaikjer (1940) o Dodson (1976).

Diferentes landmarks y semilandmarks empleados para este estudio sobre el cráneo en vista lateral y dorsal, así como el módulo del cráneo sin gola y la gola por separado.

Para testar estas hipótesis, Maiorino y colaboradores aplicaron diversas técnicas standard en morfometría geométrica 2D con 29 cráneos de P. andrewsi, entre ellos machos y hembras así como 4 posibles juveniles. Con estas técnicas y teniendo en cuenta las medidas propuestas para diferenciar entre machos y hembras, trataron de ver si eran capaces de obtener dos grupos diferentes y estadísticamente significativos.

Uno de los múltiples análisis de componentes principales presente en el estudio. En este caso de los landmarks y semilandmarks en vista lateral. Como se observa, el morfoespacio de los machos y las hembras se solapan.

Replicando el estudio de Dodson, los autores obtuvieron resultados similares salvo por algunas asignaciones ambiguas entre los nuevos ejemplares estudiados. No obstante, cuando se analizaron los componentes principales o se realizaron análisis de aglomerantes, los resultados fueron muy distintos.
No obtuvieron diferencias significativas entre machos y hembras. Todos los análisis demostraban una buena diferencia entre los ejemplares adultos y los posibles juveniles, pero los morfoespacios de hembras y machos se solapaban.
Tan solo el estudio del rostro sin gola, como módulo aislado, proporcionó una diferencia entre machos y hembras significativa.

Resultado de los análisis de aglomerantes a partir de los landmarks y las medidas. En azul los machos propuestos, en rosa las hembras y los juveniles en gris.

Por tanto los autores concluyen que no habría diferencias significativas entre las morfologías craneales de ambos sexos. Las diferencias existentes no son atribuibles con seguridad a machos y hembras. O como los autores indican, que habría que tener en cuenta el esqueleto craneal para realizar estudios similares para testar los caracteres propuestos como diferencias entre sexos.

Otra posibilidad es que hubiese otras características que diferenciasen a los posibles machos de hembras y que sean distintas a las propuestas en trabajos previos y de las que se han estudiado en este trabajo. Aun así, los autores no han encontrado ninguna tendencia en los análisis que les permita diferenciar entre dos grupos discretos esperable en presencia de dimorfos. 
Ya saben el dicho, las Protoceratops vienen de Venus ¿y los Protoceratops también? O algo así.



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Cita bibliográfica:
14.5.15 0 comentarios

¡Describen el dinosaurio con el nombre más corto! Ah bueno, y también parece que tiene como alas membranosas...

Zby, Mei, Ara, Kol... muchos son los dinosaurios que desafiando los límites del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica se han disputado el título por el nombre más breve, pero ¡abróchense los cinturones!, ha llegado el legítimo propietario de ese cetro. El nuevo género y especie Yi qi, no contento con su nombre genérico de dos letras, también tiene un nombre específico de... nada más que... ¡otras dos letras!, un gran logro para la nomenclatura de dinosaurios!


En otro orden de asuntos más secundarios, quizá a algún interesado en los pequeños detalles, le agrade saber que Y. qi (notarán los más avispados que es un nombre tan corto que sigue teniendo el mismo número de caracteres incluso en forma abreviada) también es novedoso en cuanto a que la "estructura fundamental" de sus alas difiere con respecto a la de los demás Paraves, algo que hace particular a la adaptación a la locomoción aérea en este grupo, ya que en el caso de los pterosaurios o los quirópteros no se ha registrado una variación en la forma tan amplia.

Los escansoriopterígidos ya eran singulares por ser los únicos terópodos donde el tercer dígito de la mano es el más largo, pero más allá aún, Y. qi presenta una pieza adicional en su autopodio, en conexión con la cara ulnal del carpo, descrita por Xu et al., 2015 como una estructura estiliforme (imagen inferior).

Figuras de Xu et al., 2015 con el detalle de la estructura estiliforme señalada con la abreviatura"lse"

De acuerdo a los análisis de Fluorescencia de rayos X por energía dispersiva, dicha estructura es confirmada como un hueso (o en su defecto, un componente esquelético de cartílago osificado), suponiendo un elemento único en todo Dinosauria, aunque no obstante, hay estructuras similares en otros grupos de tetrápodos, siendo el caso de los cartílagos o huesos en forma de barra en:
  • la muñeca  de todos los pterosaurios (el hueso pteroide) y de las ardillas voladoras Pterominy (como un cartílago que se conecta con el carpo entre el pisiforme y el escafolunar, de acuerdo con la descripción de Torington & Darrow. 1998), siendo particularmente similar la estructura de Y. qi a la de la ardilla gigante voladora japonesa, Petaurista leucogenys (imagen siguiente a este párrafo).
  • los codos del marsupial Petauroides volans, de los roedores anomalúridos (conocidos como falsas ardillas voladoras) y del eómido Eomys quercy (también roedor).
  • los tobillos de muchos murciélagos, incluyendo formas tempranas.

Carpal en forma de varilla de Petaurista leucogenys. (Imagen izquierda tomada de Xu et al., 2015).

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la blogosfera se ha hecho eco fugazmente con otras aportaciones y perspectivas, como la de Darren Naish, quien, a pesar de que Xu et al., 2015 consideran difícil imaginar otras funciones distintas de cierto grado de capacidad aérea para el elemento estiliforme; anota que hay casos de estructuras que guardan "cierta similitud" en dinosaurios actuales, como puede ser el caso de las jacanas Jacana jacana y Jacana spinosa, los patos de torrente Merganetta armata o los gansos de espolones Plectropterus gambensis (Imagen inferior).


Llegados a este punto, tal vez cabría preguntarse si el elemento estiliforme de Y. qi no habría sido también un espolón como ocurre en el resto de los casos registrados en otros dinosaurios, antes que representar un sostén para un patagio como en los casos inicialmente comparados... algo así como lo que nos ilustra el propio Naish a continuación:

A la izquierda "la posibilidad" de que la estructura estiliforme no fuera el sostén de un patagio de mano de Darren Naish y a la derecha la "más aceptada posibilidad" de que sí lo fuera, obrada por Emily Willoughby, quien acostumbra a brindarnos llamativas reconstrucciones de Paraves mesozoicos.

Como nota personal, aunque es cierto que los espolones en el metacarpo de dinosaurios actuales son mucho menores que los Y. qi; los hay relativamente grandes y precisamente con una función invoucrada en comportamientos agonísticos, en el tarsometatarso de algunos galliformes como en el caso de los machos del género Gallus:

Ejemplar de Gallus con espolones especialmente grandes (y por cierto, con detalles de su preciosa podoteca, tema de actualidad en terópodos no tan actuales). Foto en su contexto original aquí.

No obstante, además de guardar más similitud morfológica con las estructuras que ayudan al sostén de los patagios, el holotipo STM-31-2 de Y. qi (único espécimen conocido), presenta parches de tejido membranoso, localizándose algunos en torno al elemento estiliforme y los dígitos (aparentemente habría más parches que no han podido ser expuestos fácilmente). El tejido presenta además una estructura similar a la de la hoja de una planta, la cual facilita discriminarlo de las estructuras filamentosas del tegumento del animal que también preserva el fósil; además de presentar estrías onduladas que podrían representar tanto las fibras como los pliegues esperables en una membrana. Si bien como mencionan los autores: "(...) El tejido membranoso, no se parece demasiado a ningún otro tipo de estructura integumentaria previamente reportada en terópodos de los depósitos mesozoicos del noreste de China.", seguramente a más de un lector familiarizado con la "paleodinofauna" ibérica le venga a la cabeza el holitpo LH 7777 de Pelecanimimus polyodon, descrito por Perez-Moreno et al., 1994, el cual, a pesar de estar aparentemente relacionado con un saco gular, también presenta impresiones de un tejido fibroso; en aquel caso compuesto de un sistema primario de fibras subparalelas y uno secundario de fibras menos conspicuas paralelas a las primeras, ambas orientadas en perpendicular a la superficie del hueso adyacente al tejido (también hay impresiones de tejido blando de lo que parece ser una cresta occipital).

Extracto de Xu et al., 2015. Las flechas en "f" señalan parches de la estructura membranosa de Y. qi; en "g" aparece en la mitad superior en detalle la apariencia de este tejido comparada con el plumaje del mismo animal, en la parte de abajo.

Resulta interesante además, comprobar como la gran extensión del último dígito de la mano de los escansoriopterígidos previamente conocidos ya había suscitado predecir algún tipo de membrana en estos animales.

Imágenes de 2012 especulando un patagio membranoso funcional para desplazarse en el medio aéreo: "i" idea de Andrea Cau ilustrada por Lukas Panzarin. "ii" aportación de Andrea Gassler en All Your Yesterdays y "iii" ilustración de Orionide5.

Aún sabiendo ya lo que saldría a la luz 3 años en el futuro con respecto a esos dibujos, uno podría ver esta especulación un tanto alocada al no ser quizá tan previsible tamaña experimentación morfológica en la historia evolutiva de un mismo grupo de vertebrados adaptándose a la locomoción aérea; pero sería interesante preguntarse si no es casualidad que en la locomoción acuática podamos encontrar numerosos ejemplos de dinosaurios con membranas interdigitales:

(A) Pata palmeada de anátido; (B) pie topipalmeado de súlido; (C) pie semipalmeado de ardeido y (D) pie lobulado de podicipédido. Imagen de bibliotecadigital.ilce.edu.mx mostrada en Avesyturismo.com

En cualquier caso, por desgracia, debido a que el aparato locomotor de Y. qi no está completamente preservado , no es posible tener una idea confiable de su apariencia; además de la incertidumbre con respecto a la orientación del elemento estiliforme.

A. Posibles configuraciones de los apéndices braquiales de Y. qi tal y como aparecen en Xu et al., 2015. B. Visión más amplia con las concepciones de más autores además de Xu et al., 2015, ilustradas por Shin Red Dear. C. Reconstrucciones de posibles apariencias en vida mostrando distintas actitudes por Jaime A. Headden.

Abordando lo referido al plumaje, Y. qi presenta algunas plumas con una aparente estructura de filamentos radiando desde el mismo punto, aunque distribuidas con demasiada densidad como para percibir con nitidez más detalles morfológicos; localizadas:
  • Alrededor de la cabeza con una longitud de 15-20 mm.
  • Sobre y bajo el cuello, con 30 mm.
  • En la extremidad anterior comprendiendo filamentos de 35-60 mm.
  • En la extremidad posterior, incluyendo el metatarso donde exceden los 60 mm.
En particular, la mayoría de las plumas en conexión con el esqueleto apendicular presentan una constitución distintiva, en forma de pincel de dibujo, donde los tres cuartos más proximales, parecen una estructura en forma de eje ancho (1,2 mm. aprox) no diferenciado; mientras que la parte distal se compone de numerosos filamentos casi paralelos.

Detalles del plumaje de Y. qi extraídos de Xu et al., 2015. "a" sobre la cabeza, "b" a lo largo del húmero, "c" a lo largo del tibiotarso, "d" ejemplo aislado de pluma con forma de ramificaciones que convergen en la base y "e" ejemplo aislado de pluma en forma de pincel.

Hasta ahora, ni Y. qi, ni los fósiles de otros escansoriopterígidos presentan plumas pennadas, lo cual, en caso de que no se deba a que no se hayan preservado en el registro, apuntaría a una pérdida secundaria de estas estructuras, que por horquillado filogenético, serían probablemente un caracter primitivo de Pennaraptora.

Tanto el plumaje como la presunta membrana han sido analizadas con microscopio electrónico de barrido, revelando la predominancia de los eumelanosomas , (algunos de ellos de los más largos encontrados tanto en el registro como en formas actuales) sobre un escaso número de feomelanosomas en el primero y la presencia de únicamente pequeños feomelanosomas en la segunda. Un análisis comparativo de estos orgánulos celulares podría ayudar a inferir su posible intervención en la coloración del animal (siempre y cuando estos melanosomas correspondan con las células del organismo esperado y sin tener en cuenta aquellos pigmentos que no se conservan en el registro, como carotenoides y porifirinas, Li et al., 2010).

A modo de colofón, es imposible terminar esta entrada sin hacer alusión a lo irónico de que el 25 de abril de 2015 se nos diera a conocer uno de los primeros dinosaurios descritos en Chile, con una combinación de caracteres muy inusual, en una posición filogéntica muy interesante, la oportunidad para afamar todos los esfuerzos puestos en hacer crecer una paleontología emergente... todo ello para que al día siguiente, una nueva estrella de breve nombre y anatomía polémica llegara al vecindario eclipsando al pobre Chilesaurus diegosuarezi... la moraleja de esta historia es que da igual cuanto te esfuerces, el día de mañana vendrá un chino que es mejor.

La visión satírica de lo anterior que nos ofrece Carlos de Miguel Chaves.

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Referencias:

*Agradecimientos a la participación en las redes sociales de Diego Colmán, Raúl Andrés Vidal Villalobos y Roberto Díaz Sibaja por influir en parte del contenido de este post.
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Plan para este sábado en yacimiento de vertebrados segoviano


Uno de los primeros yacimientos españoles que aportaron información sobre las faunas de reptiles del final del Cretácico fue el de Armuña, en Segovia. Las campañas de excavación, realizadas en la década de 1980, aportaron relativamente abundante material. Sin embargo, gran parte de estos restos permanecían, hasta ahora, inéditos. Un nuevo proyecto de investigación, en el que están involucrados varios investigadores nacionales y extranjeros, ha aportado relevantes novedades, aún no publicadas.

Este sábado, día 9 de mayo, se realiza la actividad Geolodía, que consiste en la realización de numerosas excursiones por lugares de interés geológico de varias provincias españolas, guiadas por especialistas en aspectos relativos a las localidades visitadas. Aprovechando esta ocasión, se realizará una salida de campo por el entorno de Armuña y se darán a conocer, por primera vez, muchos de los resultados ligados a las investigaciones en proceso sobre la fauna de vertebrados fósiles de esta localidad. De hecho, el título de esta excursión (cuya respuesta es evidente) es: ¿Hubo dinosaurios en Segovia?

Estas actividades son totalmente gratuitas, y están abiertas a todo el público. Podéis encontrar más información, y el formulario de inscripción, pinchando aquí.


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Más información:
  • Imágen: Como queda claro, sí hubo dinosaurios no avianos viviendo por Segovia, entre ellos saurópodos titanosaurios, similares al de la reconstrucción superior de Daniel Vidal y Carlos de Miguel Chaves, o al del póster de Eloy Manzanero, y al que corresponde la vértebra caudal de la fotografía.
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Dos micro-relatos sobre Eousdryosaurus, el pequeño ornitópodo portugués


Hace unos meses pasaron desapercibidos estos dos micro-relatos sobre Eousdryosaurus publicados en el Tumblr "Somewhere in Cretaceous Utah". Dicho Tumblr trata sobre el tiranosáurido Lythronax y sus correrías en la Formación Kaiparowits (aunque se supone que este fiero dinosaurio terópodo proviene de la Formación Wahweap). Sin embargo, también hay sitio para las aventuras de otros personajes mesozoicos y una buena muestra de ello es la publicación de varios micro-relatos de ficción protagonizados por diferentes dinosaurios, entre los cuales encontramos dos dedicados al ornitópodo del Jurásico Superior portugués Eousdryosaurus. Ahí dejamos la adaptación al castellano de ambos:

Eousdryosaurus se despierta rodeado por la niebla. Esta se fue moviendo durante la noche, envolviendo las colinas en un manto de color blanco. Algo huye en algún lugar, probablemente un mamífero. Un fuerte grito asusta al pequeño ornitópodo a sus pies, y un Rhamphorhynchus se da a la fuga. En algún sitio, un Allosaurus está al acecho hoy.
Mejor tener cuidado.


Torvosaurus acaba de llegar a la ciudad. Eousdryosaurus ya no le tiene miedo a Allosaurus: el anterior rey de la charca cojea a lo lejos tras un violento encuentro con el visitante, la sangre gotea de una herida en su abdomen y apenas puede contener el dolor y el agotamiento.
El nuevo dictador está aquí. Los días oscuros están llegando.

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Más información:
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¡Machimosaurus se somete a revisión!

Los teleosaúridos son una exitosa familia de cocodrilomorfos, típicamente interpretados como animales similares a los gaviales actuales (Imagen inferior), por sus polidontas bocas alargadas y tubulares y la orientación dorsal de sus órbitas. 

Gaviales actuales

En este trabajo, Young y colaboradores (2014) analizan un género "taxónomicamente confuso" de teleosaúridos, frecuente en ecosistemas marinos y estuarinos en torno al final del Jurásico y el inicio del Cretácico de Europa: Machimosaurus.

Reconstrucción fósil de Machimosaurus expuesta en el Musee d'Histoire Naturelle de Bruselas

Mediante evidencias morfológicas, geocronólogicas, geográficas e incluso estilos de vida hipotéticos, los autores concluyen la presencia en el registro de cuatro especies:

Machimosaurus hugii, von Meyer 1837, la especie tipo, identificada en el Kimmeridgiense-Tithoniense de lo que hoy son Portugal, España, Francia y Suiza. Con adaptaciones que probablemente relacionen a este taxón con ambientes pelágicos: 
  • Las articulaciones zigapofiseales de sus vértebras pudieron haber favorecido el movimiento ondulatorio lateral de la cola durante la natación.
  • El buen desarrollo de la musculatura cervicocraneal (como sugiere el agrandamiento de la tuberosidad basioccipital y de los procesos paraoccipitales) habría sido de ayuda en el buceo.
  • La reducción en la ornamentación del cráneo y los osteodermos, es un rasgo que es relacionado con especializaciones para modos de vida más acuáticos, donde es ventajoso aminorar el intercambio de temperatura que se produce entre estas estructuras  de los pseudosuchios (que están vascularizadas) y el ambiente (en este caso, generalmente más frío).
Machimosaurus mosae, Sauvage & Liénard, 1879, con el neotipo BHN2R 1100 debido a que el holotipo original fue identificado como Plesiosuchus manselli de acuerdo con Young et al., 2012. Esta especie ha sido descrita en el Kimeridgiense-Tithoniense de lo que hoy en día es Francia y según Hua, 1999 presenta caracteres que habrían resultado exitosos en un entorno de alta energía o turbulento:
  • Las costillas son robustas, (incluyendo gastrales).
  • Los osteodermos son gruesos, numerosos y están provistos de quilla.
  • Los procesos paraoccipitales y la tuberosidad basioccipital son pequeños, lo cual apunta a que probablemente no estaba bien capacitado para el buceo en aguas profundas.
Machimosaurus buffetauti, especie identificada en el Kimeridgiense temprano de lo que hoy son Inglaterra, Francia, Alemania y Polonia, descrita por primera vez en este trabajo con los rasgos autapormórficos:
  • Reducción del número de dientes post-sinfisiales a dos pares.
  • Órbitas con forma subcircular (los ejes transversos y ateroposteriores son prácticamente iguales).
  • Los cuadrados tienen una única gran depresión circular en la superficie dorsal cerca de los hemicóndilos.
  • El margen dorsal del arco neural de la vértebra áxis presenta una gran concavidad visto lateralmente.
  • El proceso glenoideo del coracoides (cerca de la fosa glenoidea que se proyecta en sentido posterodorsal) es alargado, extendiéndose considerablemente desde la cabeza del coracoides, y tiene una forma similar a un triángulo isósceles visto lateralmente.
  • El margen anterior del proceso postglenoideo del coracoides tiene una fuerte concavidad y termina aproximadamente en el mismo plano frontal que el glenoideo.
En cuanto a su posible medio de vida, cabe la posibilidad de que tuviera una condición intermedia entre M. hugii y M. mosae, atendiendo a la morfología de sus osteodermos

Machimosaurus nowackianus, von Huene 1938, descrita cerca de lo que hoy es Feyambiro, al este de Harrar, en la provincia del mismo nombre, en Etiopía, en un registro que aún está por determinar si pertenece al Oxfordiense o al Kimerdigiense. Se distingue por:
  • La notable reducción de los espacios interalveolares de la región anterior del dentario.
  • La distancia interdental entre los pares alveolares D3 y D4 está tan reducida que la anchura trasversal del par D4 es tan o más amplia que la región lisa del dentario inmediatamente adyacente.

Región anterior del dentario en las especies de Machimosaurus, modificado de Young et al. (2014)

Young y colaboradores (2014) advierten que aunque el dentario anterior de M. nowackianus se diferencia claramente del de M. mosae y M. buffetauti, no se conoce ningún registro de está región en M. hugii). Y así quedaría el panorama:

(a) Mapa de Ronald Blakey con la localización aproximada del registro de M. nowackianus (orientativo) La selección en rojo indica las región representada por (b)&(c), que indican la localización del registro de M. Buffetauti, M. hugii y M. mosae. Modificado de Young et al. (2014)

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REFERENCIAS:
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Ilústranos... Davide Bonadonna

Tenemos muchos países a los que no nos hemos acercado todavía en esta sección nuestra de "Ilústranos...". Entre ellos se encuentra el país de la pasta y la pizza, la cuna del Renacimiento y el poderoso Imperio Romano: la bella Italia. Y nativo de este país es Davide Bonadonna, del que hablaremos hoy. ¿Nos acompañáis?


Nacido en Milán en 1968, Bonadonna reconoce que tiene una especie de "predisposición genética" hacia la ciencia, puesto que su abuelo era agrónomo y técnico en un zoo, y su padre y hermana son médicos. Él mismo tuvo una corta experiencia universitaria en la Facultad de Biología de Milán. Sin embargo, se graduó como ilustrador en el Instituto Europeo de Diseño de Milán. Durante más de 20 años estuvo trabajando como ilustrador médico y científico, pero no ha sido hasta hace relativamente poco que ha entrado en el mundo de la paleoilustración: en 2005 ilustró un libro para niños titulado "I Dinosauri" (DeAgostini), y en 2007 conoció al paleontólogo Simone Maganuco, gracias al cual pudo convertirse en paleoilustrador a tiempo completo. 


Bonadonna es muy crítico consigo mismo, y aspira a seguir aprendiendo y mejorando durante toda su vida: afirma que siempre encuentra fallos y cosas que mejorar en sus trabajos. De hecho, cree que en "I Dinosauri" su labor no es todo lo buena que podría ser, y recibió ciertas críticas en su momento. Eso solo le sirvió para decidir ponerse al día en el mundo de la paleontología y el conocimiento científico. De hecho, el salto de calidad de Bonadonna ha sido notable en poco tiempo, desde primeros trabajos con un estilo algo más de cómic (sobre todo patente en sus mamíferos) hasta pinturas mucho más elaboradas hoy en día. ¿Y respecto a su técnica? Pues bien, utiliza una mezcla de varias cosas: lápices primero (para el abocetado), tintas, acuarelas y témperas para las pinturas en sí, y finalmente usa la pintura digital para detalles, retoques y el acabado final. 


No acaba aquí la cosa, porque Davide Bonadonna no es solamente paleoilustrador, sino que trabaja también en otros campos del paleoarte: crea modelos digitales en 3D, y también realiza paleoescultura. Seguro que habréis visto más de algún modelo de alguna criatura extinta que sea obra suya. Y además, todavía sigue llevando a cabo trabajos de temática naturalista o científica que no tienen que ver con la paleontología. Es cierto que veréis mucho dinosaurio entre sus ilustraciones, pero el rango de criaturas extintas que ha traído a la vida es enorme y abarca a un montón de grupos distintos. 


Ya sabéis lo que viene para finalizar esta sección: palmarés, trabajos, colaboraciones... Ha ganado el Premio Lanzendorf tres veces, una en 2010 y dos en 2013; también ganó el International Dinosaur Illustration Contest de Lourinha (Portugal), en 2011, y obtuvo el tercer puesto en el IV Concurso de  Ilustraciones Científicas de Dinosaurios de la Fundacián Castilla y León en 2012. Está actualmente trabajando en diferentes proyectos gracias al estudio Geomodel, la principal compañía italiana de reconstrucción de animales prehistóricos a tamaño real. Sus pinturas y esculturas se pueden ver en diferentes exposiciones y museos italianos, pero también ha colaborado en libros, artículos y revistas. ¿Os suena su estilo? Normal: él es quién está detrás de todo el apartado visual (paleoilustraciones y esculturas) del mediático lavado de cara de Spinosaurus que tuvo lugar el año pasado. Podéis ver más en su página web (pelín abandonada últimamente) y en su página de Facebook


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La repercusión "podomediática" de Concavenator


Hace unos días os hablábamos del nuevo hallazgo entorno al dinosaurio conquense Concavenator cuyos resultados mostraban que los dinosaurios terópodos tendrían  sus extremidades posteriores recubiertos por una podoteca similar a la de las aves actuales.

Esta noticia no ha pasado desapercibida en los medios de comunicación españoles y algunos internacionales. A continuación os dejamos la lista de algunos de los periódicos digitales donde se ha hecho eco la publicación:

Además de en los medios convencionales, la noticia ha tenido repercusión en las redes sociales. Destacamos, a continuación, un vídeo realizado por Brian Switek, periodista científico estadounidense especializado en noticias de dinosaurios (en inglés a partir del minuto 18:45):



Para concluir nos encantaría compartir este vídeo que ha sido descubierto mientras se realizaba la búsqueda por internet de la noticia. No sabemos si está directamente relacionado con la nueva publicación o las verdaderas razones que motivaron a su autor a realizar tal obra. Sea cuál sea, el vídeo es "canelita en rama" y no tiene desperdicio: