24.10.14 0 comentarios

Royo y Gómez y los estegosáuridos morellanos en las XXX Jornadas de la SEP


Qué mejor sitio para conocer más sobre los primeros pasos de la dinosauriología española que en las Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Allí se ha defendido el trabajo “José Royo y Gómez y los supuestos estegosáuridos del Cretácico Inferior de Morella”, que podemos simplificar como:

El paleontólogo castellonense José Royo y Gómez fue uno de los pioneros en el estudio de los dinosaurios del registro español. Aunque identificó material de dinosaurios proveniente de varias localidades, sus hallazgos más relevantes fueron los efectuados en dos regiones de la Comunidad Valenciana: Benagéber (Valencia), en niveles cercanos al tránsito entre el Jurásico Superior y el Cretácico Inferior de la Formación Villar del Arzobispo, y Morella (Castellón), en la Formación Arcillas de Morella, actualmente datada como Barremiense. Es en esta última localidad donde Royo y Gómez reconoció la mayor diversidad. De hecho, en su último listado faunístico, concluyó que la fauna representada en Morella estaba integrada por un saurópodo (que reconoció como Cetiosaurus sp. nov.), un ornitópodo (“de la talla de Iguanodon mantelli”), un terópodo (“de la talla de Megalosaurus bucklandi”) y “un estegosáurido de gran tamaño”.

La información sobre la fauna de reptiles del Cretácico Inferior de Morella se ha incrementado notablemente tanto durante la segunda mitad del siglo XX como en el siglo XXI. En este sentido, nuevo material de, entre otros, saurópodos, ornitópodos y terópodos ha sido hallado en la Formación Arcillas de Morella, permitiendo un mejor conocimiento sobre la mayoría de los grupos de dinosaurios preliminarmente analizados por José Royo y Gómez. Sin embargo, no existen nuevas evidencias que permitan apoyar la presencia de estegosáuridos.

Como se ha demostrado recientemente, un alto porcentaje del material de dinosaurios de Morella analizado por Royo y Gómez se preserva en la actualidad. Además, se conserva numerosa documentación fotográfica y manuscrita de este autor en el Archivo del Museo Nacional de Ciencias Naturales (AMNCN, Madrid). El análisis de esa información permite identificar algunos de los huesos de Morella atribuidos por Royo y Gómez a estegosáuridos. De esta manera, y teniendo en cuenta el conocimiento actual, la presencia de este grupo de reptiles en el Cretácico Inferior de Morella ha sido reevaluada en esta presentación.
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Tortugas terrestres pequeñas del Pleistoceno en las XXX Jornadas de la SEP


Y siguiendo con los testudínidos de relativo pequeño tamaño, nos topamos con otro trabajo defendido en las XXX Jornadas de Paleontología de la SEP: “Las tortugas del yacimiento del Pleistoceno inferior de Cueva Victoria (Murcia, España)”.

Cueva Victoria es un yacimiento cárstico situado en el Cerro de San Ginés de la Jara, al sur del Mar Menor (Cartagena, Murcia). El yacimiento fue descubierto por la acción minera a mediados del siglo XX. Después de unos trabajos de prospección iniciales, ha sido objeto de excavaciones sistemáticas desde 1984. Ha proporcionado una rica asociación de más de 80 especies de vertebrados fósiles, incluyendo restos de homínidos, que se han datado como del Pleistoceno inferior. La cueva funcionó como un cubil de hienas, que aportaron la mayor parte de los restos de macrovertebrados.

El material de tortugas hallado en Cueva Victoria consiste en elementos desarticulados, tanto del caparazón como del esqueleto apendicular. Los elementos identificados del caparazón corresponden a una treintena de piezas. Entre ellos se determinan placas del espaldar y del plastrón. El material apendicular está representado por un menor número de elementos. Éstos corresponden tanto a los miembros anteriores como posteriores.

La repetición de algunos elementos, así como su atribución a individuos de diferentes tallas, probablemente de diferentes estadios ontogenéticos, permite reconocer la presencia de varios individuos.

La disponibilidad de caracteres en los elementos de tortugas hasta ahora hallados en Cueva Victoria es compatible con la de un único taxón. Esta forma puede ser atribuida a un testudínido terrestre.

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Tortugas terrestres pequeñas del Mioceno en las XXX Jornadas de la SEP


No todo es grande en el mundo de los testudínidos o tortugas terrestres. De hecho, las formas de relativo pequeño tamaño son muy comunes en el registro ibérico a partir del Mioceno. Y uno de los taxones mejor representados, aunque hasta ahora relativamente mal conocido, es Paleotestudo. La charla titulada “Nuevos datos sobre el registro del quelonio terrestre Paleotestudo en el Aragoniense (Mioceno medio) ibérico”, defendida en las XXX Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología, mejora su conocimiento.

En la Península Ibérica se identifican numerosos yacimientos miocenos, en los que se reconocen asociaciones faunísticas en todas sus biozonas. Debido a la abundancia de restos de mamíferos, muchos trabajos han analizado su diversidad y distribución. El registro de quelonios es también muy abundante, pero generalmente mal conocido. Además de quelonios terrestres de gran talla, de más de un metro de longitud, allí es frecuente el hallazgo de restos de tortugas generalmente definidas como de talla normal, de no más de treinta centímetros. Hasta ahora la información sobre estas últimas formas era muy limitada. Un reciente estudio  ha establecido los primeros pasos para realizar estos análisis, aportando nuevos datos sobre la diversidad representada y planteando nuevos interrogantes.

El objetivo general que persigue este nuevo trabajo es analizar la diversidad y sistemática de los testudínidos terrestres de talla normal que integran el registro del Aragoniense ibérico, especialmente de aquellos presentes en los niveles previos al Aragoniense más superior, en los que no se conoce ningún taxón a nivel específico.

Aunque la información sobre la sistemática de los testudínidos de talla normal del Mioceno ibérico es muy limitada, esta falta de conocimiento es especialmente relevante en los niveles anteriores a las biozonas MN7/8, que son aquellos que coinciden con la distribución conocida del género Paleotestudo en otros países. Nuevos hallazgos han aportado algunos ejemplares que pueden ser relevantes para abordar este análisis. En este sentido, destacan caparazones prácticamente completos y articulados, procedentes de varias localidades de la Cuenca de Madrid. Su estudio, así como el de otros ejemplares ibéricos, teniendo en cuenta la variabilidad registrada tanto en yacimientos españoles donde el material de este grupo es relativamente abundante como, especialmente, en el registro francés, permiten aportar nuevos datos sobre la sistemática de estas formas.

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Tortugas terrestres semigigantes del Oligoceno en las XXX Jornadas de la SEP


Si en el post anterior hablábamos sobre un trabajo sobre testudínidos del Eoceno europeo defendidos en las XXX Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología, aquí lo haremos sobre otra ponencia allí defendida, que versa sobre una forma del Oligoceno. Se trata de la especie francesa “Testudogigas. Esa ponencia fue titulada: “Reevaluando la sistemática y filogenia del testudínido del Oligoceno europeo “Testudogigas”.

Testudogigas es un quelonio terrestre de relativo gran tamaño, definido a partir de un caparazón bastante completo. Su atribución al género Testudo no puede ser sustentada. A pesar de que “Testudogigas fue definido en la primera mitad del siglo XIX, la información publicada sobre este taxón es muy escasa. De hecho, este taxón carecía hasta ahora tanto de diagnosis como de descripción detallada.

El holotipo y hasta ahora único espécimen conocido de “Testudogigas ha sido detalladamente analizado. Su sistemática y filogenia son analizadas, proponiéndose una diagnosis para este taxón. Este estudio aporta nuevos datos sobre la diversidad y evolución de los testudínidos europeos, un clado muy común en el registro del Neógeno pero no tanto del Paleógeno de este continente.

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22.10.14 0 comentarios

Tortugas terrestres sorianas en las XXX Jornadas de la SEP


Aunque varios grupos de tortugas han estado presentes en las ponencias defendidas en las XXX Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología, son las tortugas terrestres del clado Testudinidae los auténticos protagonistas. Este grupo de tortugas, muy abundante y diverso en la actualidad, está presente en Europa desde el Eoceno. A continuación recogemos algunas ideas de las planteadas en la ponencia “Los testudínidos terrestres del Eoceno medio de Mazaterón (Soria): Implicaciones sistemáticas y paleobiogeográficas”

El registro fósil de Testudinidae terrestres en Europa es relativamente abundante desde el Mioceno. En el Paleógeno europeo se han citado varios miembros de este grupo de quelonios, generalmente mal caracterizados. Esta falta de conocimiento suele estar motivada por el escaso registro de los taxones del Eoceno y Oligoceno, muchos de ellos definidos a partir de un único ejemplar, consistente en el caparazón parcial o relativamente completo.

Varios testudínidos del Eoceno europeos fueron atribuidos a géneros definidos en otros continentes. Una las asignaciones problemáticas es la de los restos hallados en varias localidades europeas al género Hadrianus, un taxón definido en Norteamérica y cuya presencia en Europa ya había sido previamente puesta en duda. En el yacimiento español del Eoceno medio de Mazaterón (Soria, Cuenca de Almazán), se ha citado la presencia relativamente abundante de testudínidos de talla mediana. Estas tortugas se atribuyeron preliminarmente a una especie no definida de Hadrianus que difería de las ya conocidas en el registro europeo. Hasta el momento ninguno de los ejemplares había sido detalladamente descrito y analizado.

El estudio del abundante y bien preservado material de Mazaterón aporta datos sobre la variabilidad individual, ontogenética y sexual del taxón allí registrado. Debido al escaso registro, hasta ahora no se disponía de información sobre la variabilidad intraespecífica de ningún representante del Paleógeno europeo. El análisis del taxón de Mazaterón se integra en la revisión de otras formas del Paleógeno de este continente. De esta manera, dicho taxón se compara con varios taxones, hasta ahora mal definidos o que eran conocidos por escaso material, provenientes de varios países. El estudio del taxón de Mazaterón, unido al de otras formas de testudínidos del Paleógeno y Neógeno europeo, permite establecer nuevas hipótesis sobre sus relaciones de parentesco y sobre su paleobiogeografía. Esto implica la revisión de las hipótesis que proponían la existencia de géneros de testudínidos terrestres compartidos entre el registro del Paleógeno norteamericano y europeo.

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El género de tortuga Thalassemys en las XXX Jornadas de la SEP


Como ha sido previamente indicado en este blog, las tortugas fósiles han estado bien representadas en las XXX Jornadas de Paleontología de la Sociedad Española de Paleontología. Y no mediante una ponencia, o dos… sino mediante varias a las que aludiremos brevemente durante estos días, siguiendo el orden de distribución estratigráfica de los taxones implicados. De ésta manera, ahora es el turno de la ponencia sobre un taxón del Jurásico Superior, titulada: “Implicaciones del hallazgo de un ejemplar de gran tamaño de la tortuga Thalassemys en el Jurásico Superior de Reino Unido”

Durante el Jurásico Superior fueron muy abundantes, en las regiones costeras europeas, varios grupos de quelonios endémicos de este continente. Se trata de formas basales de Eucryptodira. Aunque el grupo mejor representado es Plesiochelyidae, otros taxones que no forman parte de ese clado permiten constatar la existencia una importante radiación que dio origen a gran cantidad de formas litorales, todas ellas aparentemente extintas antes del Cretácico.

Thalassemys fue definido en el Kimmeridgiense de Solothurn (Suiza). El material proveniente de esa localidad, asignado a la especie Thalassemys hugii, ha sido revisado. La presencia de Thalassemys en el registro británico ha sido recientemente confirmada mediante el estudio de un ejemplar, consistente en un espaldar relativamente completo, así como algunos otros elementos correspondientes a las cinturas y a huesos apendiculares. Algunos caracteres que difieren de los identificados en la especie tipo, Thalassemys hugii, fueron reconocidos en dicho ejemplar. Sin embargo, teniendo en cuenta su posible atribución a un ejemplar juvenil, unida a la ausencia de más ejemplares provenientes de Reino Unido, que permitieran evaluar si algunos de esos caracteres tienen validez específica o están sometidos a variabilidad, dicho ejemplar fue atribuido a Thalassemys sp.

Un nuevo ejemplar británico, atribuible a Thalassemys, es reconocido. Su estudio aporta nuevos datos sobre la sistemática de este género en el registro de dicho país. El ejemplar aquí presentado aporta relevante información sobre elementos ahora no conocidos en el único ejemplar de Thalassemys identificado en el registro británico, como es el caso de la correspondiente al plastrón. Además, este ejemplar corresponde claramente a un adulto, por lo que permite conocer los caracteres que definen a la especie allí representada, y compararlos con los de la especie tipo y hasta ahora única especie válida de este género, de manera que su atribución específica puede ser precisada.

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21.10.14 0 comentarios

La diversidad de titanosaurios de la Península Ibérica en las XXX Jornadas de la SEP


Una de las comunicaciones orales presentadas en las XXX Jornadas de la SEP trataba de actualizar la situación referente a las faunas de titanosaurios existentes en el Cretácico Superior español, y recalcar su importancia a un nivel más global. Tras un estudio preliminar de los restos fósiles asignados a titanosaurios de los yacimientos de Chera (Valencia) y Lo Hueco (Cuenca) se confirma lo que ya se venía prediciendo desde finales del siglo XX: Lirainosaurus no se encontraba solo en la Península Ibérica.

Como recordatorio, mencionar que los primeros restos fósiles descritos como Lirainosaurus se encontraron en el yacimiento de Laño (Condado de Treviño) a finales del siglo XX. Ya en 2009 se asignó más material a este taxón, pero en este caso encontrado en el yacimiento de Chera. Y hasta hace pocos años Lirainosaurus era la única especie de titanosaurio válida reconocida en la Península Ibérica.

Sin embargo, se ha visto que realmente en Chera aparecen dos morfotipos diferentes en algunos huesos apendiculares (e.g. húmeros, ulnas, fémures y tibias) y axiales (vértebras caudales). Por lo tanto, en este yacimiento valenciano debieron convivir dos taxones diferentes de titanosaurios, siendo uno Lirainosaurus. En Lo Hueco ocurre algo similar, también aparecen dos taxones diferentes: uno de ellos es un Titanosauria gen. nov. sp. nov. cuya descripción se encuentra en proceso, y otro taxón que habrá que confirmar si es nuevo o no.

Por lo tanto, en el Campaniense superior-Maastrichtiense inferior de la Península Ibérica nos encontramos con unos 3 o 4 taxones diferentes de titanosaurios. Si aunamos la diversidad española con la francesa en el Cretácico Superior – es decir, si hablamos de la diversidad de titanosaurios en el Dominio Ibero-Armoricano – debieron de coexistir un mínimo de 6 o 7 de titanosaurios en una isla de unos 35.000 km2, convirtiendo a dicho Dominio en un punto clave en el estudio de las faunas finicretácicas y de los procesos paleobiogeográficos del final del Mesozoico.

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La utilización del papel japonés para la estabilización del holotipo de Concavenator en las XXX Jornadas de la SEP


Otro de los pósters presentados en la sesión de la tarde del viernes de las XXX Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología que se celebraron en Teruel fue el trabajo "Utilización del papel japonés para la estabilización del holotipo del dinosaurio terópodo Concavenator corcovatus (Cretácico Inferior de Las Hoyas, Cuenca)".

Con motivo del traslado del holotipo del dinosaurio terópodo Carcharodontosauria Concavenator corcovatus, del Cretácico Inferior del yacimiento de Las Hoyas (La Cierva, Cuenca), desde su depósito habitual en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca) a una exposición temporal en Mayo de 2014, se revisó su estado de conservación y se detectó que, en algunos puntos, se había reactivado el proceso de laminación de la matriz de caliza litográfica que envuelve parte del ejemplar, poniendo en peligro la integridad del mismo. Como medida preventiva, se realizó una intervención para atajar los problemas de conservación del fósil y de la roca que lo rodea parcialmente.


El proceso de intervención llevado a cabo para estabilizar el holotipo de Concavenator fue  el siguiente:
  1. Tras una limpieza mecánica de las placas se realiza una consolidación de las superficies a pegar con un copolímero acrílico (Paraloid B72) al 3% en acetona.
  2. Una vez consolidadas las placas se adhieren con la misma resina en el caso de que la superficie de contacto sea la suficiente para que la placa mantenga su estructura. Cuando la superficie de contacto es insuficiente, se pegan las placas con una resina epoxídica (Devcon de rápida polimerización) que le da mas cuerpo y fuerza a la adhesión.
  3. Se rellenan las grietas que se han activado con Paraloid cargado con carbonato cálcico micronizado y un pigmento.
  4. Para asegurar la consistencia estructural y dificultar la laminación, se adhiere a la parte inferior de la roca un papel japonés de distinto gramaje con Paraloid B72 al 5% en acetona .
  5. Con la misma resina cargada y coloreada se rellenan algunas partes del fósil que estaban muy débiles para su traslado.

Las conclusiones del presente trabajo son, por tanto:
  • Algunos fósiles del yacimiento de Las Hoyas pueden sufrir alteraciones debido a la laminación de la caliza litográfica, por lo que se debe considerar el desarrollo de protocolos de seguimiento de conservación preventiva tanto para los restos óseos como para la roca que los contiene.
  • El tratamiento combinado de pegado, reintegración e incorporación de un armazón de papel es suficiente para mantener la estructura de la roca, estabilizando el soporte del holotipo de Concavenator.
  • El papel utilizado, dependiendo del gramaje y del número de capas, es relativamente transparente, lo que permite ver la roca intervenida. Además, por sus características de capa superficial reversible, el papel japonés se puede utilizar como capa de intervención entre los originales y las reintegraciones irreversibles.

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20.10.14 0 comentarios

De vuelta de las XXX Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología


Durante la semana pasada, desde el miércoles 15 hasta el sábado 18 de Octubre, tuvieron lugar en Teruel las XXX Jornadas de Paleontología, organizadas por la (valga la redundancia) Sociedad Española de Paleontología. En esta trigésima edición, celebrada en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Teruel (al lado de la principal sede de Dinópolis, organizador de las Jornadas), se congregaron numerosos asistentes de todas las edades y provenientes de todas partes del país (y también del extranjero).

Se presentaron numerosas ponencias, tanto en formato de charla como en póster, y de las más variadas temáticas: geología, botánica, invertebrados, foraminíferos, dinosaurios, tortugas, cocodrilos, reptiles varios, mamíferos y un largo etcétera. Asimismo, se organizaron también coloquios y dos excursiones: una pre-congreso el día 15, a los yacimientos de mamíferos del Mioceno de Concud; otra post-congreso, el 18, a los yacimientos de icnitas del Jurásico Superior de Teruel. Y a todo esto hay que sumarle la posibilidad de acceder gratis a las instalaciones de Dinópolis durante el fin de semana, y las obligadas degustaciones gastronómicas.

Dentro del entorno de este blog, se presentaron diversos trabajos en dichas Jornadas, así que a continuación dejamos un listado para que podáis ojear de qué se estuvo hablando (de forma parcial y sesgada) por Teruel.


Además José Luis Sanz intervino junto al periodista Francisco Javier Millán‐Agudo en uno de los debates del congreso sobre iconografía de los dinosaurios, acompañados por el pintor Pascual Berniz.
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Las muñecas de los terópodos

Las diferencias entre los huesos de la muñeca de aves actuales y terópodos no aviarios suponían uno de los argumentos más utilizados para negar el origen dinosauriano de las aves ya que los terópodos más basales llegan a tener hasta 9 osificación distintas frente a las 4 que ocupan la muñeca de las aves. Un nuevo trabajo multidisciplinar, que combina la biología del desarrollo con la información obtenida a partir del registro fósil, arroja luz a una nueva hipótesis del desarrollo de los carpos en las aves actuales y propone una nueva nomenclatura para la osificación de los huesos de la muñeca.

El estudio de los embriones de pollo y otras especies se han realizado en detalle a través de una nueva técnica que permite un montaje del esqueleto cartilaginoso embrionario a partir de la inmunofluorescencia.

Imágenes de muestra de la técnica de inmunofluorescencia durante el desarrollo embrionario donde se muestra el cartílago formado por el radial-intermedio en las aves.

Los resultados muestran como, a través del desarrollo embrionario, surgen osificaciones conjuntas de distintos carpos de la muñeca. Los huesos que componen la parte proximoanterior, compuestos por el radial y el intermedio en dinosaurios no aviarios, se fusionan en aves para forma el escapoulnar. Algo similar sucede con los carpianos distales I y II que aparecen fusionados formando el semilunar de las aves. Además, los nuevos resultados muestran la desaparición del ulnar en las aves actuales que podría haber dejado de aparecer en terópodos como Allosaurus, cuya nomenclatura hubiese sido errónea en la diagnosis de muchos de los fósiles hallados, tratándose en realidad o bien del intermedio o bien del carpo distal II. Finalmente, la presencia del pisiforme en las aves actuales y fósiles como Sapeornis a diferencia de los terópodos no aviarios, excepto los más primitivos y algunos Ornithomimosaurios, supondría que dicho hueso fue readquirido en la evolución de este linaje probablemente ligado a la capacidad de vuelo de las aves.

Evolución de la muñeca del linaje de los terópodos

Los resultados obtenidos muestran que los cambios que se producen en la osificación de la muñeca no se deben a que las aves no pertenezcan al linaje de los dinosaurios, como se pretendía en base a esta controversia, sino que una de las adaptaciones clave para el vuelo fue la remodelación de los huesos carpianos.

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Más información:
  • Botelho JF, Ossa-Fuentes L, Soto-Acuña  S, Smith-Paredes D, Nuñez-León D, et al. (2014) New Developmental Evidence Clarifies the Evolution of Wrist Bones in the Dinosaur–Bird Transition. PLoS Biol 12(9): e1001957. doi:10.1371/journal.pbio.1001957