25.4.14

Fotogrametría en el XII EJIP

La paleontología virtual es una de las ramas de la disciplina que más se ha desarrollando en los últimos años y, como testimonio de ello queda el cada vez más elevado número de trabajos que implica el uso de estas metodologías en congresos como el EJIP. Este año, Daniel Vidal, Alejandro Serrano Martínez y Carlos de Miguel Chaves presentaron en su trabajo "Obtención de modelos tridimensionales mediante fotogrametría" lo que el título prometía: un sencillo protocolo para digitalizar fósiles.

La fotogrametría nació como una herramienta puramente analógica en el que se tomaban dos imágenes ligeramente superpuestas, imitando la visión binocular humana (estereopares) para ver con perspectiva (tres dimensiones) a simple vista o mediante un estereoscopio. Su uso principal era en cartografía, y la mayor parte de los mapas aún vigentes se realizaron de este modo.

Si miras fijamente al centro y dejas que cada ojo mire una de las imágenes ganarás la perspectiva y verás a este simpático artrópodo en 3 dimensiones. Este es el sencillo principio de la fotogrametría.

La técnica en cuestión viene siendo utilizada desde hace poco más de un lustro en paleontología, estando su uso mucho más arraigado en la arqueología, donde lleva utilizándose desde los años 70 para obtener cartografías de yacimientos, bien realizando ortofotos o mediante la técnica tradicional descrita antes.

Más recientemente, los ordenadores han permitido generar a partir de fotografías superpuestas modelos en tres dimensiones, identificando los puntos comunes en pares de fotografías. Estos puntos se sitúan en un sistema cartesiano de 3 coordenadas, generando una nube de puntos. Esta nube permite, uniéndolos mediante vértices, obtener una malla poligonal y una textura fotográfica de muy alta calidad a partir de las propias fotografías.

Esto permite conseguir modelos de una calidad impresionante, incluso a partir de fotografías tomadas de forma no intencionada, como ya mencionamos aquí. No obstante, la calidad del modelo resultante siempre será muy superior si se sigue un protocolo más riguroso a la hora de digitalizar el ejemplar en cuestión. Estos protocolos son verdaderamente sencillos: no se requiere cámaras de alta gama y gran parte de los software disponibles son gratuitos, permitiendo a los usuarios obtener modelos de una calidad excelente sin dejarse un dineral.

Un modelo tridimensional de calidad media-baja realizado mediante fotogrametría.

Por ello, ahora empieza a llegar el momento en el que esta técnica y otras similares tengan que integrarse de forma natural en la praxis paleontológica como lo están otro tipo de técnicas de documentación como la fotografía tradicional o el dibujo. Esto es imperativo, puesto que las colecciones paleontológicas no son indestructibles y son muchas las que se han perdido o deteriorado a lo largo del tiempo.

Los modelos tridimensionales son una forma de almacenar muchísima información que no puede registrarse solamente con los métodos más tradicionales, amén de muchas utilidades en investigación (de las que iremos hablando por aquí más adelante) más allá de la mera labor de documentación. Por ello, gracias a ser cada vez más sencilla y barata, la digitalización en 3D se irá, con total seguridad, integrando cada vez más en el mundo de la paleontología.

Daniel Vidal al final de la comunicación, en la que los tres autores agradecían al público su atención en un autorretrato realizado por Carlos De Miguel (imagen robada a los amigos de Era uma vez um dinossaurio)

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