26.11.15

Jurassic World II: Operación Swordfish


La escasa reflexión de hoy intenta ponerse en la piel del equipo de casting de la película Jurassic World de la que se ha hablado en este blog. Una de las escenas más impactantes, al menos para una sobrina que conozco, fue esa en la que un impresionante Mosasaurus era alimentado a base de aleta y demás de tiburón. Si te pones a seleccionar posibles personajes que realizasen tan acrobático salto fuera del agua y que cumplan los requisitos de ser monstruos de tiempos mesozoicos hay donde elegir. Además del personaje que al final protagoniza el reparto de la película, el elenco de seleccionables podría haber estado formado por reptiles marinos como Shonisaurus, Kronosaurus o Elasmosaurus. Sin embargo, tal y como se expone en un artículo científico publicado en la revista Geological Magazine quizás el equipo de casting de la próxima película de la saga (siempre condicionada) podría tener que pensar y decidir sobre la idoneidad de un dinosaurio para el mismo o semejante papel. ¿A qué «lagarto terrible» me estoy refiriendo? Protagonista ha sido ya de la saga y, en concreto mostraba buenas maneras para la natación en algún río de la isla Nublar... Eso es, el enigmático terópodo Spinosaurus aegyptiacus y sus habilidades para moverse incluso por los fondos acuáticos tal pez vela en mar abiero, como se discute en el artículo en cuestión, seguro que estaría entre los mejor valorados.

No sabemos si veremos a John Travolta o a Hugh Jackman en la imaginaria nueva entrega, pero planteando títulos ¿qué os parece Jurassic World II: Operación Swordfish?

Aquí está el resumen del trabajo y ... que cada cual saque sus conclusiones:
Spinosaurus aegyptiacus was probably the largest predatory dinosaur of the Cretaceous period. A new study shows that it was a semiaquatic hunter. The function of Spinosaurus’ huge dorsal ‘sail’ remains unsolved, however. Three hypotheses have been proposed: (1) thermoregulation; (2) humpback storage; or (3) display. According to our alternative hypothesis, the submerged sail would have improved manoeuvrability and provided the hydrodynamic fulcrum for powerful neck and tail movements such as those made by sailfish or thresher sharks when stunning or injuring prey. Finally, it could have been employed as a screen for encircling prey underwater.

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