14.5.15

¡Describen el dinosaurio con el nombre más corto! Ah bueno, y también parece que tiene como alas membranosas...

Zby, Mei, Ara, Kol... muchos son los dinosaurios que desafiando los límites del Código Internacional de Nomenclatura Zoológica se han disputado el título por el nombre más breve, pero ¡abróchense los cinturones!, ha llegado el legítimo propietario de ese cetro. El nuevo género y especie Yi qi, no contento con su nombre genérico de dos letras, también tiene un nombre específico de... nada más que... ¡otras dos letras!, un gran logro para la nomenclatura de dinosaurios!


En otro orden de asuntos más secundarios, quizá a algún interesado en los pequeños detalles, le agrade saber que Y. qi (notarán los más avispados que es un nombre tan corto que sigue teniendo el mismo número de caracteres incluso en forma abreviada) también es novedoso en cuanto a que la "estructura fundamental" de sus alas difiere con respecto a la de los demás Paraves, algo que hace particular a la adaptación a la locomoción aérea en este grupo, ya que en el caso de los pterosaurios o los quirópteros no se ha registrado una variación en la forma tan amplia.

Los escansoriopterígidos ya eran singulares por ser los únicos terópodos donde el tercer dígito de la mano es el más largo, pero más allá aún, Y. qi presenta una pieza adicional en su autopodio, en conexión con la cara ulnal del carpo, descrita por Xu et al., 2015 como una estructura estiliforme (imagen inferior).

Figuras de Xu et al., 2015 con el detalle de la estructura estiliforme señalada con la abreviatura"lse"

De acuerdo a los análisis de Fluorescencia de rayos X por energía dispersiva, dicha estructura es confirmada como un hueso (o en su defecto, un componente esquelético de cartílago osificado), suponiendo un elemento único en todo Dinosauria, aunque no obstante, hay estructuras similares en otros grupos de tetrápodos, siendo el caso de los cartílagos o huesos en forma de barra en:
  • la muñeca  de todos los pterosaurios (el hueso pteroide) y de las ardillas voladoras Pterominy (como un cartílago que se conecta con el carpo entre el pisiforme y el escafolunar, de acuerdo con la descripción de Torington & Darrow. 1998), siendo particularmente similar la estructura de Y. qi a la de la ardilla gigante voladora japonesa, Petaurista leucogenys (imagen siguiente a este párrafo).
  • los codos del marsupial Petauroides volans, de los roedores anomalúridos (conocidos como falsas ardillas voladoras) y del eómido Eomys quercy (también roedor).
  • los tobillos de muchos murciélagos, incluyendo formas tempranas.

Carpal en forma de varilla de Petaurista leucogenys. (Imagen izquierda tomada de Xu et al., 2015).

Sin embargo, como no podía ser de otra manera, la blogosfera se ha hecho eco fugazmente con otras aportaciones y perspectivas, como la de Darren Naish, quien, a pesar de que Xu et al., 2015 consideran difícil imaginar otras funciones distintas de cierto grado de capacidad aérea para el elemento estiliforme; anota que hay casos de estructuras que guardan "cierta similitud" en dinosaurios actuales, como puede ser el caso de las jacanas Jacana jacana y Jacana spinosa, los patos de torrente Merganetta armata o los gansos de espolones Plectropterus gambensis (Imagen inferior).


Llegados a este punto, tal vez cabría preguntarse si el elemento estiliforme de Y. qi no habría sido también un espolón como ocurre en el resto de los casos registrados en otros dinosaurios, antes que representar un sostén para un patagio como en los casos inicialmente comparados... algo así como lo que nos ilustra el propio Naish a continuación:

A la izquierda "la posibilidad" de que la estructura estiliforme no fuera el sostén de un patagio de mano de Darren Naish y a la derecha la "más aceptada posibilidad" de que sí lo fuera, obrada por Emily Willoughby, quien acostumbra a brindarnos llamativas reconstrucciones de Paraves mesozoicos.

Como nota personal, aunque es cierto que los espolones en el metacarpo de dinosaurios actuales son mucho menores que los Y. qi; los hay relativamente grandes y precisamente con una función invoucrada en comportamientos agonísticos, en el tarsometatarso de algunos galliformes como en el caso de los machos del género Gallus:

Ejemplar de Gallus con espolones especialmente grandes (y por cierto, con detalles de su preciosa podoteca, tema de actualidad en terópodos no tan actuales). Foto en su contexto original aquí.

No obstante, además de guardar más similitud morfológica con las estructuras que ayudan al sostén de los patagios, el holotipo STM-31-2 de Y. qi (único espécimen conocido), presenta parches de tejido membranoso, localizándose algunos en torno al elemento estiliforme y los dígitos (aparentemente habría más parches que no han podido ser expuestos fácilmente). El tejido presenta además una estructura similar a la de la hoja de una planta, la cual facilita discriminarlo de las estructuras filamentosas del tegumento del animal que también preserva el fósil; además de presentar estrías onduladas que podrían representar tanto las fibras como los pliegues esperables en una membrana. Si bien como mencionan los autores: "(...) El tejido membranoso, no se parece demasiado a ningún otro tipo de estructura integumentaria previamente reportada en terópodos de los depósitos mesozoicos del noreste de China.", seguramente a más de un lector familiarizado con la "paleodinofauna" ibérica le venga a la cabeza el holitpo LH 7777 de Pelecanimimus polyodon, descrito por Perez-Moreno et al., 1994, el cual, a pesar de estar aparentemente relacionado con un saco gular, también presenta impresiones de un tejido fibroso; en aquel caso compuesto de un sistema primario de fibras subparalelas y uno secundario de fibras menos conspicuas paralelas a las primeras, ambas orientadas en perpendicular a la superficie del hueso adyacente al tejido (también hay impresiones de tejido blando de lo que parece ser una cresta occipital).

Extracto de Xu et al., 2015. Las flechas en "f" señalan parches de la estructura membranosa de Y. qi; en "g" aparece en la mitad superior en detalle la apariencia de este tejido comparada con el plumaje del mismo animal, en la parte de abajo.

Resulta interesante además, comprobar como la gran extensión del último dígito de la mano de los escansoriopterígidos previamente conocidos ya había suscitado predecir algún tipo de membrana en estos animales.

Imágenes de 2012 especulando un patagio membranoso funcional para desplazarse en el medio aéreo: "i" idea de Andrea Cau ilustrada por Lukas Panzarin. "ii" aportación de Andrea Gassler en All Your Yesterdays y "iii" ilustración de Orionide5.

Aún sabiendo ya lo que saldría a la luz 3 años en el futuro con respecto a esos dibujos, uno podría ver esta especulación un tanto alocada al no ser quizá tan previsible tamaña experimentación morfológica en la historia evolutiva de un mismo grupo de vertebrados adaptándose a la locomoción aérea; pero sería interesante preguntarse si no es casualidad que en la locomoción acuática podamos encontrar numerosos ejemplos de dinosaurios con membranas interdigitales:

(A) Pata palmeada de anátido; (B) pie topipalmeado de súlido; (C) pie semipalmeado de ardeido y (D) pie lobulado de podicipédido. Imagen de bibliotecadigital.ilce.edu.mx mostrada en Avesyturismo.com

En cualquier caso, por desgracia, debido a que el aparato locomotor de Y. qi no está completamente preservado , no es posible tener una idea confiable de su apariencia; además de la incertidumbre con respecto a la orientación del elemento estiliforme.

A. Posibles configuraciones de los apéndices braquiales de Y. qi tal y como aparecen en Xu et al., 2015. B. Visión más amplia con las concepciones de más autores además de Xu et al., 2015, ilustradas por Shin Red Dear. C. Reconstrucciones de posibles apariencias en vida mostrando distintas actitudes por Jaime A. Headden.

Abordando lo referido al plumaje, Y. qi presenta algunas plumas con una aparente estructura de filamentos radiando desde el mismo punto, aunque distribuidas con demasiada densidad como para percibir con nitidez más detalles morfológicos; localizadas:
  • Alrededor de la cabeza con una longitud de 15-20 mm.
  • Sobre y bajo el cuello, con 30 mm.
  • En la extremidad anterior comprendiendo filamentos de 35-60 mm.
  • En la extremidad posterior, incluyendo el metatarso donde exceden los 60 mm.
En particular, la mayoría de las plumas en conexión con el esqueleto apendicular presentan una constitución distintiva, en forma de pincel de dibujo, donde los tres cuartos más proximales, parecen una estructura en forma de eje ancho (1,2 mm. aprox) no diferenciado; mientras que la parte distal se compone de numerosos filamentos casi paralelos.

Detalles del plumaje de Y. qi extraídos de Xu et al., 2015. "a" sobre la cabeza, "b" a lo largo del húmero, "c" a lo largo del tibiotarso, "d" ejemplo aislado de pluma con forma de ramificaciones que convergen en la base y "e" ejemplo aislado de pluma en forma de pincel.

Hasta ahora, ni Y. qi, ni los fósiles de otros escansoriopterígidos presentan plumas pennadas, lo cual, en caso de que no se deba a que no se hayan preservado en el registro, apuntaría a una pérdida secundaria de estas estructuras, que por horquillado filogenético, serían probablemente un caracter primitivo de Pennaraptora.

Tanto el plumaje como la presunta membrana han sido analizadas con microscopio electrónico de barrido, revelando la predominancia de los eumelanosomas , (algunos de ellos de los más largos encontrados tanto en el registro como en formas actuales) sobre un escaso número de feomelanosomas en el primero y la presencia de únicamente pequeños feomelanosomas en la segunda. Un análisis comparativo de estos orgánulos celulares podría ayudar a inferir su posible intervención en la coloración del animal (siempre y cuando estos melanosomas correspondan con las células del organismo esperado y sin tener en cuenta aquellos pigmentos que no se conservan en el registro, como carotenoides y porifirinas, Li et al., 2010).

A modo de colofón, es imposible terminar esta entrada sin hacer alusión a lo irónico de que el 25 de abril de 2015 se nos diera a conocer uno de los primeros dinosaurios descritos en Chile, con una combinación de caracteres muy inusual, en una posición filogéntica muy interesante, la oportunidad para afamar todos los esfuerzos puestos en hacer crecer una paleontología emergente... todo ello para que al día siguiente, una nueva estrella de breve nombre y anatomía polémica llegara al vecindario eclipsando al pobre Chilesaurus diegosuarezi... la moraleja de esta historia es que da igual cuanto te esfuerces, el día de mañana vendrá un chino que es mejor.

La visión satírica de lo anterior que nos ofrece Carlos de Miguel Chaves.

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Referencias:

*Agradecimientos a la participación en las redes sociales de Diego Colmán, Raúl Andrés Vidal Villalobos y Roberto Díaz Sibaja por influir en parte del contenido de este post.