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Qué bonito es Guadalajara… y su fauna cenomaniense


El registro de vertebrados mesozoicos de la Península Ibérica es abundante y diverso. Aunque allí se identifican numerosos afloramientos triásicos y jurásicos, donde se han realizado relevantes hallazgos, son los niveles Cretácicos los que han aportado una información más continua sobre la sucesión de taxones a lo largo de muchos de sus pisos. Se han identificado numerosos afloramientos en el Cretácico Inferior peninsular. También en el Cretácico más superior. Sin embargo, la información disponible sobre la sucesión de faunas de vertebrados continentales entre el Cretácico Inferior y el Superior es limitada, debido a la hasta ahora casi inexistente información sobre los vertebrados del Cenomaniense. El estudio del material de una localidad recientemente hallada, en la provincia de Guadalajara, permite aumentar el conocimiento sobre la fauna cenomaniense peninsular. Allí se identifican varios taxones de osteíctios, así como restos de varios grupos de reptiles. Éstos están representados por dinosaurios, cocodrilos y, como no podía ser de otra manera, por abundantes restos de tortugas. El estudio de esta fauna aporta nueva información paleobiogeográfica y enriquece del escaso conocimiento actual sobre las faunas de vertebrados del Cenomaniense de Europa. 
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Referencia: Torices, A; Barroso-Barcenilla, F.; Cambra-Moo, O.; Pérez-García, A; Segura, M. 2012. Palaeontological and palaeobiogeographical implications of the new Cenomanian vertebrate site of Algora, Guadalajara, Spain. Cretaceous Research. doi:10.1016/j.cretres.2012.04.004
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Imagen: Algunos de los fósiles de vertebrados procedentes del yacimiento Cenomaniense de Algora
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Tarzán de los dinosaurios

En nuestro repaso a los mundos perdidos, tan sólo llevabamos dos ejemplos (interior de la Tierra y selvas remotas) y ya empezamos a repetirnos. Y es que otra de las secuelas de los "viajes al interior de la Tierra" es la serie que Edgar Rice Burroughs instaló en una extraña tierra llamada Pellucidar, cuya historia se inicia en "At the Earth's Core" (1914). Ninguna novedad en un clásico bien conocido que nos va a permitir combinar toda una serie de lugares comunes del subgénero subterráneo.

Lo que nos propone Rice Burroughs es que, dado que la tierra tiene una estructura semejante a la concha de un molusco, habría dos formas posibles de habitarla. Una es la que conocemos, por su parte convexa, es decir, "por fuera". Pero también existe un mundo, Pellucidar, instalado en la parte cóncava que constituye su interior. Este mundo concavo tiene muchas peculiaridades convergentes con el que conocemos, por ejemplo existe una esfera brillante que hace las funciones de sol o una especie de satélite que hace la función de luna. Además, los continentes de la superficie de la esfera tienen sus correspondientes marinos en el interior y, viceversa, los mares externos son superficies continentales en el interior. en la mejor tradición de los mundos perdidos subterráneos, Pellucidar, es todo un festival de lo que es la superficie de la tierra consideraríamos anacronismos. Así, está plagado de pterosaurios y dinosaurios mesozoicos que conviven con tigres dientes de sable, cavernícolas y grupos humanos culturalmente más avanzados. Como elementos novedosos, algunos grupos parareptilianos han conseguido derivar hasta formas inteligentes, como los antropófagos, esclavistas y crueles mahar, y los, más antropomorfos, horibs. El bestiario de Pellucidar está aderezado también con múltiples (deliciosas) quimeras.

Pero, además, el éxito de la serie hace que Edgar Rice Burroughs convierta Pellucidar en el punto de destino de múltiples visitantes y entre estos, el autor decide enviar para allá a uno de sus personajes más conocidos: Tarzán! (Tarzan at the Earth's Core). En Pellucidar, Tarzán tendrá la oportunidad de vérselas con distintos dinosaurios, aunque a los protagonistas no parecen gustarles demasiado. En el relato de Rice Burroughs los dinosaurios encarnan uno de sus papeles clásicos: bichos grandes, tontos y repugnantes... y el caso es que lo bordan.
Véase, por ejemplo, la desagradable forma de presentar a un bicho tan bonito como un estegosaurio:

"allí descubrió un monstruo tan enorme, como jamás los ojos humanos del mundo exterior habrían podido contemplar. Era un dinosaurio, un terrible y espantoso reptil gigantesco, que mediría lo menos sesenta o setenta pies de largo, por más de veinticinco de altura. Su cabeza puntiaguda y relativamente pequeña recordaba la de un lagarto, y sobre su espina mostraba una serie de láminas o placas cornudas, colocadas alternativamente, y la mayor de las cuales tenía casi tres pies de longitud. En el rabo, terminando en un apéndice cornudo también, tenía asimismo otras placas semejantes. El monstruo se movía sobre cuatro patas semejantes a las de los lagartos, pero las delanteras eran tan cortas que hacían que su largo hocico se arrastrara casi por el suelo al andar, lo que aumentaba su aspecto extraño y repugnante."


Las aventuras en Pellucidar están llenas de extraños animales, la mayoría de ellos inventados, pero, a leerla serás capaz de reconocer más maltratos descriptivos a algunos dinosaurios clásicos:

 "Las enormes bestias, asustadas o irritadas por la presencia del dirigible, trotaban aturdidas o formaban círculos bajo la nave aérea, mientras, de vez en vez, un individuo aislado embestía, sin dejar de rugir, a la sombra del dirigible que se proyectaba en el suelo. –¡Una preciosidad de criatura! – comentó con sarcasmo el teniente Hiñes, que había estado observando a las bestias desde una de las ventanas del dirigible. –¡Oh, sí, son horribles!…" 

No es tan malo y no siempre se puede ser el guapo de la película... de hecho, el resto de los "monstruos" de Pellucidar pueden ser aún peores, ... pero esos tendrás que descubirlos por ti mismo.
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Dinosaurios en el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha (Cuenca)


Introducción 
El MCCM abrió sus puertas en Enero de 1999 en la Plaza de la Merced de Cuenca. El edificio es un proyecto del arquitecto Salvador Pérez Arroyo que restauró una serie de construcciones existentes a las que se añadió un edificio nuevo. El edificio se integró en el casco antiguo de Cuenca (no sin una polémica inicial que parece ya olvidada), mediante la conservación de algunas fachadas originales y la generación de una nueva construcción fraccionada en bloques y revestida de hormigón coloreado que recuerda a los revocos tradicionales de la ciudad. El proyecto de museo, animado desde el ayuntamiento, se desarrolló desde la Consejería de Educación y Cultura de la JCCM y fué producido por la empresa General de Producciones y Diseño.

Como “Museo de las Ciencias” la institución tiene otros muchos puntos de interés que los puramente paleontológicos. Pero ciñéndonos a estos, el museo aloja formalmente la colección paleontológica del yacimiento del Cretácico Inferior de Las Hoyas sobre el que trabaja un amplio equipo de investigación desde hace más de 25 años. Las Hoyas ha proporcionado en magníficas condiciones de preservación más de 15.000 fósiles de los organismos que habitaron un humedal hace unos 125 millones de años. A pesar de que los dinosaurios no son especialmente abundantes, los restos encontrados son especialmente relevantes como las aves primitivas o los terópodos Pelecanimimus y Concavenator.


En la exhibición, el área de paleontología tiene como hilo conductor el tiempo geológico, representado por varios hitos con buen registro en Castilla-La Mancha: el Ordovícico de Cabañeros, el Triásico de Guadalajara, el Jurásico marino de la Cordillera Ibérica o el Cretácico continental de las Hoyas,.... Tan sólo la zona dedicada a Las Hoyas contiene referencias dinosaurianas. Todo este área pivota alrededor de un hallazgo singular: el ejemplar tipo del ave primitiva Iberomesornis y su relación con la hipótesis del origen dinosauriano de las aves. En la sala se muestran las fases del análisis de Iberomesornis en una secuencia de trabajo desde la localización del ejemplar en el campo hasta su reconstrucción final, pasando por la interpretación inicial del fósil (anatomía comparada), la formulación de hipótesis de relación de parentesco (análisis filogenético) y la incorporación de hipótesis sobre sus hábitos vitales (análisis funcional). La sala de Las Hoyas cuenta con tres grandes murales (realizados por Raúl Martín) reconstruyendo el paisaje del lago de Las Hoyas (subacuático, costero y terrestre) tal y como se interpretaban en el momento de la creación del museo. En términos dinosaurianos, entre el material expuesto se encuentran réplicas de algunas aves primitivas del yacimiento (Concornis) y un fémur de Iguanodon.

La exposición fue remodelada en 2009, y, aunque no se produjeron grandes cambios en el discurso paleontológico, se mejoró notablemente la museografía del área. Entre estos, se mejoró el contenido audiovisual de la sala, incluyendo la presencia de pantallas de video que permiten seguir el proceso desde que un fósil es hallado y recogido en el yacimiento hasta que es finalmente depositado y ubicado en el museo para su posterior estudio. Pero, sobre todo, se añadieron nuevos fósiles de Las Hoyas y, entre ellos, el ejemplar tipo de Concavenator corcovatus, el dinosaurio de tamaño medio más completo de España y uno de los fósiles dinosaurios más bellos del país, que puede admirarse como último módulo de esta sala.


Datos generales (Cuando es posible se usan los facilitados por la propia institución. Estos los hemos elaborado nosotros)
  • ¿Quién es el titular? Es público, propiedad de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha.
  • Misión del Museo: Museo temático de ámbito regional que trata de contar la historia de la ciencia desde el origen del universo a nuestros días.
  • Objeto dinosauriano más importante de la exhibición: Actualmente, el ejemplar tipo de Concavenator.
  • Presencia de los dinosaurios en la exhibición: no es un museo de dinosaurios, su presencia no llega al 20%.
  • ¿Hay restos reales de dinosaurios en la exhibición y en los fondos? Sí. Aloja la colección del Yacimiento de Las Hoyas.
  • Visitantes por año: Publican que mantiene unos 35.000 visitantes al año, principalmente público escolar.
  • Apoyos en la exhibición: Guías de Sala.
  • ¿Por qué hay que visitarlo? Para ver el ejemplar tipo de Concavenator y los fósiles de los organismos que vivian a su alrededor hace 130 millones de años en las Hoyas.
Nuestra evaluación
  • Divulgación: es ilustrativa. En el contexto de la exposición, los elementos se distribuyen a lo largo de un discurso temporal. En el área de Las Hoyas, además de mostrar fósiles, se desarrolla un argumento que involucra a todos los objetos (fósiles y no fósiles) que probablemente se entiende mejor con un guia.
  • Rigor científico: nada que objetar, probablemente las reconstrucciones paisajistas no corresponden al modelo más reciente, pero son aceptables aún.
  • Museografía: correcta, aunque escasa en elementos de última generación (tan sólo cuenta con un audiovisual de cierre), tiene algunos elementos interesantes.
  • Guía Godzillín: Recomendable. El museo tiene mucho más que dinosaurios pero, de forma aislada, la sala de Las Hoyas justificaría por si sola la calificación de “interesante” paleontológicamente. La presencia del ejemplar tipo de Concavenator en la exhibición la hace casi imprescindible para un dinofilo.
Otros datos
  • Web - Facebook - Twitter - E-mail.
  • ¿Dónde está?: Plaza de la Merced (Junto a la Plaza Mayor). Cuenca.
Algunos enlaces interesantes
Comentarios de los visitantes
  • ¿Has estado allí y quieres aportar tu opinión sobre el museo? Envíamos un mensaje comentando tu nivel de satisfacción o qué es lo que más y lo que menos te ha interesado (recuerda que queremos ser constructivos)
  • ¿No estás de acuerdo con esta ficha? Sugiérenos algo.
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Malafaia charlando sobre terópodos en Lisboa

El 26 de Abril tuvo lugar una nueva sesión de los Coloquios de Paleontología, una iniciativa organizada por el Departamento de Geologia da Faculdade de Ciências da Universidade de Lisboa (GeoFCUL) y el Núcleo de Estudantes de Geologia (NEGFCUL). Las últimas sesiones han ido incorporando sucesivamente un mayor número de participantes y han resultado una buena oportunidad para la discusión y la divulgación de conocimiento paleontológico. En esta última sesión, llevada a cabo por la paleontóloga Elisabete Malafaia, se ha incidido en los dinosaurios terópodos de Jurasico Superior portugués, presentando una síntesis del estado actual de conocimiento del grupo en la Cuenca Lusitánica. 

En este coloquio se han discutido aspectos relacionados con la interpretación tafonómica y paleoambiental resultantes del estudio de material inédito. Los terópodos del Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica se registran desde el Oxfordiense superior hasta el Titónico superior, aunque son más comunes en los niveles del Kimmeridgiense superior-Titónico superior, y en particular, en las Formaciones Alcobaça y Lourinhã. El registro existente está compuesto por un conjunto de taxones asociados a ceratosaurios y tetanuros (megalosauroideos e alosauroideos). Aunque es menos común, se reconocen también algunos especímenes interpretados como pequeños coelurosaurios, representados por dientes aislados. La identificación de diversos grupos de vertebrados continentales, en particular, de dinosaurios, en el Jurasico Superior Ibérico que corresponden a formas compartidas con las formas presentes en el registro sincrónico norteamericano (y de forma más excepcional con el registro africano), ha permitido justificar la existencia de un posible contacto entre las faunas desarrolladas a ambos lados del Atlántico. Por otro lado, la actividad tectónica asociada a la apertura del Atlántico Norte pudo haber sido determinante en el desarrollo de esos ecosistemas, por vicariancia y consecuente instalación de formas endémicas.

Una buena parte de las colecciones de restos osteológicos de dinosaurios del Jurásico Superior portugués está compuesta por restos aislados. Dado que no existe una legislación específica, estos restos son recogidos en muchos casos por aficionados, generalmente coleccionistas de fósiles o recolectores ocasionales. La actividad de estos colectores ha posibilitado recuperar diversos ejemplares en la línea costera del territorio portugués, donde podrían ser fácilmente destruidos por la erosión costera o por acción de los curiosos. Sin embargo, estos ejemplares llegan al paleontólogo lejos de su contexto estratigráfico y geológico. Aunque sea posible identificar el punto exacto y el nivel sedimentario de que se extrajeron, parte de la información tafonómica (orientación y posición de los huesos) se queda perdida. La ausencia de estos datos dificulta la tarea de desarrollar interpretaciones sobre los yacimientos desde un punto de vista paleoambiental y tafonómico.

Estas fueran algunas de las cuestiones debatidas en este último coloquio de paleontología que contó con cerca de 40 participantes, desde estudiantes, profesores universitarios y elementos de instituciones como Portugal Natura.
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Doctor K #06: Fosiliza, que no es poco





¿Es más difícil estudiar unos fósiles que otros? Si es así, ¿de qué depende?

Hola María Jesús, no se a qué te refieres, pero, en principio todos los fósiles son distintos, y no hay una mayor dificultad de estudio de unos respecto a otros. Es decir, dependiendo de su naturaleza y preservación, cada fósil necesita una serie de procedimientos y mecanismos con los que abordar su estudio y nos permitirá obtener una información concreta a partir de su análisis. Con esto quiero decir, que no es lo mismo un fragmento de costilla que un esqueleto articulado (si hablamos de vertebrados), o un insecto mesozoico conservado en ámbar que la impresión de un ala aislada de insecto en una caliza (en el caso de invertebrados), o una huella de dinosaurio, un molar de un niño en una cueva,  el exosqueleto de un trilobite o una biomólecula precámbrica. No es que uno sea más difícil de estudiar que otro, pero hay información distinta en soportes distintos que se estudia con técnicas distintas.

Imagino que la fosilización de huesos implica cambios más o menos grandes. ¿Qué composición diferencial tiene los fósiles respecto de los huesos originales (si es que la hay)? Puedo imaginar que, si existen cambios, su grado y tipo dependerá de las condiciones de fosilización (diferentes matrices, diferencias temporales, etc.), pero ¿Cuáles son los cambios más habituales y por qué?

El proceso por el cual se generan los fósiles no tiene por qué estar relacionado con la muerte de un organismo (no todos son huesos). El fósil se produce al morir un organismo o cuando una entidad biológica del pasado realiza alguna actividad. De esta forma, tras producirse, cualquier elemento conservado puede experimentar una serie de modificaciones en su composición, su estructura y/o su ubicación espacio-temporal tan compleja que la casuística fosilífera es muy grande. Un hueso (que es el caso por el que preguntas) puede aparecer como un molde (en cualquier tipo de material) o puede preservar su estructura mineral de fosfato cálcico con pequeñas aportaciones.

En teoría, un elemento conservado (cualquier resto o señal de un organismo del pasado) mantendrá su estado de conservación si no hay agentes que los destruyan o modifiquen diferencialmente. Entre los diferentes mecanismos de alteración tafonómica por los que un elemento ha podido experimentar modificaciones se pueden destacar los siguientes: la biodegradación, la carbonificación, el encostramiento, el relleno sedimentario, la mineralización (cementación, neomorfismo, reemplazamiento), la abrasión, la bioerosión, la disolución, la maceración, la distorsión, y la necrocinesis y los desplazamientos fosildiagenéticos (reorientación, desarticulación, dispersión, reagrupamiento, remoción).

Sin embargo, estos mecanismos no siempre se dan tras la producción del elemento conservado, no tienen por qué seguir un orden e incluso pueden darse en varias ocasiones en las diferentes fases de la fosilización. Por ello, dependiendo de los mecanismos que hayan actuado sobre un determinado fósil, este tendrá una composición determinada.

Y hablando de condiciones de fosilización, ¿Cuáles son esas condiciones? ¿Cómo es que cosas tan comparativamente frágiles se queden incluidas en pedruscos durísimos conservando gran parte de su forma, incluso aunque el estrato en el que estén se haya plegado cual acordeón? (bueno, quizá no ocurra así, mi cultura fosilística se limita a algunos documentales de televisión, y a noticias de diarios y revistas normalitos).

María Jesús

Los distintos mecanismos que modifican a un elemento conservado pueden ser retardados o favorecidos por la intervención de diversos factores que acontecen dependiendo de las condiciones ambientales. Y claro, estas condiciones ambientales no son fijas, y en algunos casos favorecerán el mantenimiento de la materia orgánica y en otros acelerarán su destrucción. Por ponerte un ejemplo, si hablamos de biodegradación, hay condiciones que favorecen el mantenimiento de la materia orgánica como la actuación de depredadores de los organismos biodegradantes, la presencia de sustancias tóxicas o antibióticas, la presencia de moléculas o sustancias con propiedades anti-enzimáticas y curtientes, la presencia de altas concentraciones salinas, el frío intenso y la congelación (que ejerce un estrés térmico), la ausencia de oxígeno (en aguas estancadas o en materiales de escasa permeabilidad como lodos arcillosos o resinas, que impedirá la actividad de los organismos necrófagos y los descomponedores aerobios).

En cuanto a la conservación de partes frágiles, es cierto que existen algunos casos en los que se han dado unas condiciones favorables para la preservación de tejidos blandos. Un ejemplo son los Konservat-Lagerstätten, yacimientos de conservación excepcional en los cuales los organismos pueden dejar impresiones de partes blandas en la roca. En estos yacimientos se da una descomposición incompleta de los restos biológicos, debido en parte a la existencia de ambientes anóxicos. Entre los yacimientos de este tipo más conocidos está el yacimiento cámbrico de Burgess Shale (British Columbia, Canada) o los yacimientos mesozoicos de Solnhofen (Baviera, Alemania) y Las Hoyas (Cuenca, España).

Por último, si te interesa el tema de los procesos de fosilización, te recomiendo que eches un vistazo al libro “Temas de Tafonomía” de Sixto Fernández López, disponible en la web de la Universidad Complutense de Madrid.

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K

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Referencias


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Berruchelus russelli gen. et sp. nov., una bonita historia sobre lo que las tortugas consiguen a fuerza de su paciencia


Durante el Jurásico Superior, tanto en Norteamérica como en Europa se identifica un linaje de tortugas singular, Pleurosternidae. Tras la apertura del Atlántico Norte, este grupo experimentó un patrón de distribución vicariante. Forman parte del linaje europeo taxones recientemente descritos, como Selenemys lusitanica, y otros conocidos desde hace más de un siglo, como Pleurosternon bullockii. Aunque este linaje fue relativamente diverso en el Jurásico Superior y Cretácico Inferior de este continente, desapareció hace más de 115 millones de años. Sin embargo, en Norteamérica sobrevivieron taxones relacionados, también miembros de Paracryptodira. Algunos de sus linajes fueron muy exitosos y sobrevivieron hasta el Paleógeno, superando la crisis finicretácica. Sin embargo, se consideraba que, a pesar de su abundancia y diversidad, Paracryptodira estuvo restringida a Norteamérica tras su desaparición europea. 
Cada vez se dispone de mayor información sobre los taxones de tortugas que habitaron en el Mesozoico de Europa. La información disponible sobre los grupos presentes a partir del Eoceno es también relativamente abundante. Sin embargo, la fauna de tortugas del Cretácico más superior y la del Eoceno está integrada por linajes muy diferentes. Por desgracia, la información sobre las tortugas paleocenas, era, hasta ahora, muy limitada. Por tanto, apenas se disponía de información de la transición entre los grupos de tortugas mesozoicos y los que habitaron en Europa tras la gran extinción producida al final del Cretácico y que no sólo acabó con los dinosaurios no avianos. 
El estudio de abundante material de un taxón hasta ahora inédito de la localidad francesa de Mont de Berru (Marne), ha permitido identificar un nuevo taxón “de tipo mesozoico” en el Cenozoico de Europa, Berruchelus russelli. Sin embargo, curiosamente este taxón no está emparentado con ninguno de los grupos de quelonios reconocidos en el Cretácico Superior de este continente. ¿De dónde ha salido? Berruchelus es un taxón estrechamente relacionado con Compsemys, un género Norteamericano, distribuido entre el Cretácico Superior y el Paleoceno. 
Conclusión: La extinción de Paracryptodira en el Cretácico Inferior de Europa no supuso el fin de este grupo en dicho continente. Uno de los linajes originados en América se las ingenió para, 60 millones de años después de la desaparición de las formas Europeas, y superando las barreras que habían generado un patrón de distribución vicariante en sus tataratataratatara…buelos, conquistar de nuevo nuestro continente y sobrevivir allí tras la extinción del resto de sus primos americanos (incluido el propio género Compsemys).
Moraleja: Nunca subestiméis el poder de una tortuga, pues nunca dejan de sorprendernos.
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Referencia: Pérez-García, A. Berruchelus russelli, gen. et sp. nov., a paracryptodiran turtle from the Cenozoic of Europe. Journal of Vertebrate Paleontology 32 (3): 545-556.
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Imagen: Reconstrucción de la nueva tortuga Berruchelus russelli.
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El rey del río


Los espinosaurios, caracterizados por la presencia de cráneos bajos con hocicos alargados y forma de espátula y con dientes cónicos, de aspecto muy similar al de los cocodrilos actuales, son un reducido grupo de terópodos relacionados con hábitos piscívoros. Además, determinados representantes del grupo como Spinosaurus o en menor medida Suchomimus, se caracterizan por presentar las espinas neurales de las vértebras dorsales y de las vértebras sacras muy altas. La presencia de estas espinas tan altas se ha relacionado con la presencia de una «vela» dorsal para la que se han propuesto distintas funciones. Algunas de ellas relacionadas con la comunicación visual o con el control térmico del cuerpo de estos dinosaurios. En un reciente trabajo publicado en la revista Naturwissenschaften, el nuevo espinosaurio Ichthyovenator laosensis, habitante de los ecosistemas cretácicos de Laos, muestra una variante de estas «velas» dorsales. Este nuevo espinosaurio presenta una exclusiva «vela» de aspecto sinusoidal que difiere de las ya conocidas para este grupo de terópodos. Esta nueva configuración de la zona dorsosacra de Ichthyovenator, con esta «vela» sinusoide, parece mostrar un mayor papel a la comunicación visual de la especie ya sea selección sexual, display o reconocimiento específico.

¿Es Ichthyovenator el nuevo rey del río?


--Imagen tomada de Dinosauria.org (Autor: Michel Fontaine ).

--Referencia: Ronan Allain, Tiengkham Xaisanavong, Philippe Richir & Bounsou Khentavong (2012): The first definitive Asian spinosaurid (Dinosauria: Theropoda) from the early cretaceous of Laos. Naturwissenschaften. DOI: 10.1007/s00114-012-0911-7.
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Mezclado, no agitado


En la literatura, en el cine, en la publicidad…, convenciéndonos de la excelencia de una galleta, del terrorífico poder de sus mandíbulas o del gran corazón que albergan algunas especies. Dinosaurios por todas partes; bueno, por todas partes no. Allí donde más hay es quizás el lugar donde menos se ven: Castilla-La Mancha. Y, sin embargo, una visita turística puede sacarnos del error en el que vivíamos y devolvernos la esperanza ya perdida.

Sí, porque el sábado asistí (y tengo pruebas y testigos) a un hecho único: contemplé la reproducción a escala (1: no sé cuanto) de un maravilloso “lagarto terrible” en el corazón de la capital castellana. Toledo, crisol de culturas, cruce de caminos, cuna de civilizaciones. Toledo, la ciudad de estrechas callejuelas plagadas de iglesias, sinagogas, mezquitas, conventos y… ¡bares!

Fue en uno de ellos donde se hizo el milagro: allí, entre botellas de vodka y martini, con ese porte elegante y atractivo, estaba él, erguido, orgulloso de mostrarse al mundo tal cual era. Cerca de la barra, contemplaba a todo el que atravesaba la puerta del establecimiento dedicándole una mirada fría y seductora. Muchos incluso tuvimos la sensación de haber oído cómo se presentaba: “Me llamo Podo, Sauro-Podo”.

No aparece en las guías de turismo ni en la lista de yacimientos paleontológicos visitables, pero su presencia sirvió para que algunos, durante unos minutos, recuperáramos la ilusión y la confianza en el futuro de nuestra Comunidad y sus dinosaurios. Por supuesto, yo brindé por él.

Dinosaurios de andar por casa
Sonia Martínez Bueno
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Monstruosos canguros de veinte pies de largo

En la entrega anterior hacíamos referencia a como el discurso fantástico inventaba “mundos perdidos” para conseguir la sincronía entre humanos y dinosaurios. En el caso de “Plutonia” de Obruchev los dinosaurios habían conseguido sobrevivir en el interior de la tierra, en la más pura referencia al "Viaje al Centro de la Tierra" de Julio Verne. Pero las cumbres inaccesibles de los “tepuy” de la Amazonia son también un magnífico lugar para instalar "El Mundo Perdido".
¿El Mundo Perdido del Parque Jurásico II de Spielberg? -No.
Ok, ¿la novela de Crichton? -No, tampoco,
¿la película de 1960?, ¿la de 1925? -Que noooo. Que vamos a la madre de todos los mundos perdidos: "El Mundo Perdido" de Arthur Conan Doyle. 

El argumento es bien conocido ya que, además, ha sido reutilizado en innumerables ocasiones: un grupo dispar de expedicionarios se embarca con distintos objetivos en un viaje a una relicta zona de Sudamérica. El grupo se compone por una explosiva mezcla de rudos aventureros, ambiciosos científicos obsesivos y periodistas dispuestos a epatar a cándidas doncellas. El caso es que, en la cumbre de los tepuy amazónicos, protegidos por sus paredes verticales, ha conseguido llegar hasta nuestros dias una muestra de fauna mesozoica (y no sólo mesozoica), entre la que encontramos algunos dinosaurios. El argumento tiene sus tiranteces, dado que los dinosaurios llevan inmutables desde que se quedaros aislados hasta el punto que un científico, que sólo los conoce a partir de sus fósiles, puede identificarlos con facilidad. Además, aparecen, sin demasiados problemas para el equilibrio, algunos elementos completamente diacrónicos, como grupos de homínidos que parecen convivir sin problemas con los dinosaurios. 

Uno de los muchos aspectos interesantes del relato de Conan Doyle es reconocer la concepción que en ese momento (1912) se tiene de algunos dinosaurios conocidos. Leidy, en Estados Unidos, y Dollo en Europa, ya habían descrito respectivamente a Hadrosaurus e Iguanodon como animales canguroides gigantes y Conan Doyle representa fielmente esta idea junto a persecuciones dignas de Parque Jurásico.

"No se me ocurre cómo describir mejor a usted su apariencia que diciendo que se asemejaban a monstruosos canguros, de veinte pies de largo y con una piel similar a la de los cocodrilos negros. "
(...)
 "Por un momento, al ver su figura, confié en que fuera un iguanodonte, que conocía como un animal inofensivo, pero a pesar de mi ignorancia no tardé en advertir que ésta era una bestia muy diferente. En lugar de la bondadosa cabeza parecida a la de un ciervo, característica del gran animal de patas de tres dedos que comía hojas, esta fiera tenía un hocico ancho, aplastado, semejante al de un sapo, como el de aquel que nos había alarmado en nuestro campamento. Tanto su grito feroz como la horrible energía que ponía en su persecución me persuadieron de que era seguramente uno de los grandes dinosaurios carnívoros, o sea, una de las bestias más terribles que habían pisado la faz de la tierra. Cuando el enorme bruto saltaba, se dejaba caer sobre sus patas delanteras y acercaba su nariz al suelo cada veinte yardas o cosa así. Estaba husmeando mi rastro. A veces, por un instante, lo perdía, pero volvía a encontrarlo enseguida y avanzaba saltando rápidamente por el sendero que yo había tomado." 

Otro de los aspectos interesantes es la "estereotipación" del científico senior (al que veremos posteriormente en otros relatos). Evidentemente Conan Doyle conocia bien las mimbres con las que caricaturizar a un paleontólogo victoriano cuando presenta a G. E. Challenger, pero también conocia las instituciones de referencia del momento.

"Aquí hay un resumen de sus antecedentes. Voy a leérselo: «Challenger, George Edward. Nació: Largs, N. B., 1863. Estudios: Academia de Largs; Universidad de Edimburgo. Ayudante en el British Museum, 1892. Ayudante–conservador del Departamento de Antropología Comparada, 1893. Dimitió el mismo año después de intercambiar una mordaz correspondencia. Premiado con la Medalla de Crayston por investigaciones zoológicas. Miembro extranjero correspondiente de ...» (bueno, aquí una verdadera ristra de nombres, que ocupa cerca de dos pulgadas en tipografía menuda), Asociété Belge, American Academy of Sciences, La Plata, etc., etc. Expresidente de la Sociedad Paleontológica, Sección H, British Association (¡etc., etc.!).... " 

La novela es corta y se lee con facilidad… a estas alturas ya nada va a sorprenderte en este relato, pero no está mal echarle un vistazo a los clásicos...
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Lista de Museos Ibéricos con Dinosaurios

Orden alfabético por provincias (España) y Câmaras Municipales (Portugal)

Presencia dinosauriana: 
Testimonial - Trivial - Interesante - Recomendable - Imprescindible


Alava
Alicante
  • MUPE. Museo Paleontológico de Elche.
Asturias
  • MUJA. Museo del Jurásico de Asturias. Colunga
Barcelona
Batalha (Portugal)
  • / Museu da Comunidade Concelhia da Batalha. No es un museo dedicado a los dinosaurios, pero en su primera parte recoge infromación sobre los que habitaron el Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica. Es el único lugar de la Península en el que pueden verse restos de un Stegosaurus ibérico
Bombarral (Portugal)
Burgos
  • Museo de los Dinosaurios. Salas de los Infantes. Museo mixto arqueológico-Paleontológico que expone los fósiles de los dinosarios recogidos en la comarca de Salas de los Infantes. La exhibición, remodelada recientemente, contiene algunos ejempares de interés.
  • Centro de Visitantes del Árbol fósil de Hacinas. La presencia de diosaurios es anecdótica, pero trata sobre la vegetación de los ecosistemas con dinosaurios en Burgos durante el Cretácico Inferior, una parte del registro a la que generalmente no se le presta especial atención.
Cantanhede (Portugal)
Cantabria
Castellón
Coimbra (Portugal)
Cuenca
  • Museo de las Ciencias de Castilla- La Mancha (Cuenca). Ver ficha. No es un museo específico de dinosaurios, pero dedica una parte importante de su espacio a la historia geológica regional. La sala dedicada a Las Hoyas contiene fósiles del yacimiento y, sobre todo, está expuesto el ejemplar original de Concavenator corcovatus, el dinosaurio de gran tamaño (6 metros) más completo conocido hasta la fecha en la Península Ibérica.
Estremoz (Portugal)
Funchal (Portugal)
Gipuzkoa
Guadalajara
Huesca
Lisboa
Lleida
Lourinhã (Portugal)
Madrid
Málaga
Murcia
Oporto (Portugal)
Ourém (Portugal)
Porto de Mós (Portugal)
La Rioja
Sesimbra (Portugal)
Soria
Teruel
Valencia
Vila Real (Portugal)
Vizcaya
Zaragoza
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Si consideras que falta algún museo o centro con dinosaurios en la lista, por favor, remítenos la información al correo electrónico