27.10.14

Ilústranos... Ely Kish

El pasado 12 de octubre fallecía en el Centro de Salud Elisabeth Bruyère (en Ottawa) Eleanor Kish, a los 90 años de edad. Por ello, como homenaje a esta artista, el "Ilústranos..." de este mes se lo dedicamos a ella. Va por ti, Ely. 


El 17 de marzo de 1924 nacía en Newark, New Jersey, Eleanor Kiss, hija de Teresa Bittman y de Eugene Kiss (actor, pintor y decorador). Haciendo demostración de sus capacidades artísticas desde joven, Eleanor estudió en la Escuela Vocacional de arte productivo del Condado de Essex, y en el Instituto de Bellas Artes de California. Pasó 15 años viajando por Estados Unidos y México, aprendiendo, aceptando diferentes trabajos relacionados con la pintura y la construcción y pintando paisajes y retratos. Empezó a usar el nombre de Ely en vez de Eleanor, pensando que le daría menos dificultades en su trabajo en un mundo dominado por hombres, y en los 50 se mudó a Canadá y se nacionalizó ciudadana canadiense. En 1973 cambió su apellido Kiss por Kish.


Fue durante los años 70 y 80 fue cuando Ely Kish empezó a hacerse un nombre propio con sus trabajos en el mundo del paleoarte. Todo empezó en 1977, cuando el doctor Dale Russell, de la Universidad de Carolina del Norte (e impulsor del "dinosauroide"), le encargó ilustrar el libro "A Vanished World". Kish pudo dejar el trabajo que desempeñaba en ese momento, y como ella mismo afirmó, se sentía encantada de poder dedicarse por completo a la pintura como forma de ganarse la vida. A partir de ese momento, empezó a ser reconocida como una de las mejores profesionales en el mundo de la paleoilustración, y empezó a acumular trabajos y colaboraciones con instituciones, museos y científicos (incluyendo más trabajos con el doctor Russell).


Adía de hoy, muchas de las pinturas de Kish han quedado obsoletas y, de hecho, sus trabajos son un claro ejemplo de las reconstrucciones extremadamente delgadas de dinosaurios. En muchas de sus pinturas, la masa muscular y grasa son bastante reducidas, dando la sensación de que la piel del dinosaurio se pega directamente sobre los huesos; esto se nota especialmente en sus reconstrucciones de terópodos y de ornitópodos (algunos de ellos son casi irreconocibles). Sin embargo, el trabajo de investigación que llevaba a cabo Kish era impresionante: consultaba a científicos y leía artículos relacionados, construía pequeños modelos del esqueleto sobre los que insertaba los músculos del animal, y luego los utilizaba como referencia para sus bocetos, óleos y murales. Además, su técnica era impecable, y los paisajes en los que coloca a los distintos organismos son fascinantes y realistas.


Ely Kish tuvo una importante carrera como ilustradora (de paleoarte pero también naturaleza y otras temáticas variadas). A lo largo de su vida, hizo numerosas ilustraciones para revistas, libros, publicaciones y diferentes museos. Buscando un poquito por internet podréis ver muchas de sus obras, y tampoco escasea la información sobre su vida; si queréis saber un poco más della, lo tenéis todo a golpe de ratón. Por nuestra parte, este ha sido el pequeño homenaje de El Cuaderno de Godzillin a esta gran artista. Descansa en paz, Ely.