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Marcas producidas por insectos cretácicos sobre restos de dinosaurios permiten reinterpretar la historia del yacimiento de Lo Hueco

Excavación de los restos de un dinosaurio titanosaurio en el yacimiento del Cretácico Superior de Lo Hueco en Fuentes (Cuenca)

Cuando los investigadores forenses analizan una escena del crimen, buscan huellas, marcas y rastros que les permitan reconstruir qué ocurrió con un cadáver tras la muerte. Algo muy parecido han hecho ahora un grupo de paleontólogos y entomólogos con unos restos de dinosaurios de hace unos 70 millones de años. A partir de pequeñas perforaciones conservadas en los huesos de dinosaurios titanosaurios del yacimiento de Lo Hueco, los investigadores han podido reconstruir las condiciones y el tiempo de exposición de los cadáveres antes de quedar enterrados y fosilizarse.

En un estudio que acaba de ser publicado en la revista Earth-Science Reviews se han identificado múltiples marcas de bioerosión, sobre todo perforaciones, en los restos óseos fósiles de dinosaurios del yacimiento de Lo Hueco. El hallazgo aporta nuevas evidencias sobre cómo se acumularon los cadáveres de estos dinosaurios gigantes en una llanura costera del Cretácico Superior en un paraje situado hoy unos kilómetros al sur de Cuenca. Concretamente, las marcas analizadas son pequeñas cavidades de sección elíptica excavadas en la superficie de los huesos semejantes a las que hacen las larvas de algunos escarabajos derméstidos durante la colonización de cadáveres actuales. La excepcional preservación del material ha permitido caracterizar de forma robusta un tipo de perforación que técnicamente se clasifica dentro de un icnogénero denominado Cubiculum.

Fase de reconocimiento de estructuras de bioerosión sobre los restos de titanosaurios en el Museo de paleontología de Castilla-la Macha en Cuenca

Los resultados sugieren que la excepcional acumulación de restos de titanosaurios en Lo Hueco no fue consecuencia de un enterramiento rápido provocado por un evento catastrófico, como se había interpretado previamente, sino que los cuerpos de estos animales permanecieron expuestos a la intemperie un periodo de tiempo que pudo prolongarse por semanas e incluso meses, lo que permitió su colonización por insectos necrófagos. Esta evidencia aporta información clave para reinterpretar los procesos tafonómicos y el escenario paleoecológico que dieron lugar al yacimiento.

La investigación, financiada por diferentes proyectos de la Agencia Estatal de Investigación y la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, y coordinado por el Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, ha sido liderado por el profesor Zain Belaústegui (Facultad de Ciencias de la Tierra e IRBio de la Universitat de Barcelona), en colaboración con paleontólogos de la UNED y entomólogos forenses de la Universidad de Alcalá (UAH).

Aspecto de las marcas de bioerosión sobre huesos de dinosaurios titanosaurios del yacimiento de Lo Hueco

Lo Hueco es uno de los yacimientos de dinosaurios más importantes del Cretácico Superior europeo y ha proporcionado una gran cantidad tanto de restos óseos aislados como de esqueletos relativamente completos de grandes saurópodos titanosaurios que vivieron hace unos 70 millones de años. Todo este material se encuentra depositado en el Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha (MUPA) en Cuenca.

El estudio de la bioerosión producida por insectos en diferentes estructuras esqueléticas, como huesos, cuernos u osteodermos, es muy útil para descifrar el proceso de fosilización, ya sea en elementos aislados o esqueletos articulados más o menos completos”, detalla Zain Belaústegui. “En este caso, nos indica que los restos estuvieron expuestos el tiempo suficiente para que insectos necrófagos pudieran perforar estas estructuras”.

A partir del análisis icnológico, que es la disciplina que estudia las trazas o huellas fósiles que ha dejado la actividad de los organismos del pasado, se plantea cómo el cadáver de un gran vertebrado pudo sostener a toda una comunidad de organismos carroñeros durante un periodo prolongado. Para determinar este tiempo de exposición, se estudió el comportamiento de las larvas del escarabajo actual Dermestes frischii, capaz de generar trazas análogas a Cubiculum sobre cadáveres de cocodrilos y avestruces. Los datos muestran que estas estructuras requieren al menos 240 horas para formarse, e incluso mucho más en condiciones naturales.

Cultivo de escarabajos derméstidos actuales generando marcas de bioerosión en fragmentos de huesos actuales usados como material de comparación

Cuanta más información sobre el proceso de fosilización se pueda obtener, más precisa será la reconstrucción del ambiente en el que vivieron y murieron estos dinosaurios”, apunta Francisco Ortega, catedrático de Paleontología en la Facultad de Ciencias de la UNED. Gracias a la abundancia de estas marcas, los investigadores han determinado que los dos niveles fosilíferos principales de Lo Hueco tuvieron una etapa de exposición ambiental más larga de lo que se había inferido previamente, haciendo menos probable la hipótesis de un enterramiento rápido.

Aspecto de las marcas de bioerosión sobre un osteodermo de un dinosaurio titanosaurio del yacimiento de Lo Hueco

Finalmente, el trabajo incluye también una revisión de más de 140 referencias sobre bioerosión de insectos en tejido óseo, desde el Triásico Medio hasta el Holoceno. De todas ellas, solo una correspondía a la península ibérica, lo que subraya la relevancia de este nuevo estudio y la necesidad de continuar explorando este registro.

Los resultados obtenidos en Lo Hueco muestran además el potencial de las trazas producidas por insectos para reconstruir los acontecimientos que tuvieron lugar entre la muerte de un organismo y las primeres fases de su fosilización, aportando información relevante para la reconstrucción de algunos aspectos de la historia de los ecosistemas del pasado.

Imagen de detalle de un molde de las marcas de bioerosió que se encuentran en los restos de titanosaurios de Lo Hueco. Escala 10mm

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Patología en una tortuga caretoquélida del Mioceno inferior de Egipto

El Grupo de Biología Evolutiva ha participado recientemente en la publicación de un nuevo artículo científico en la revista Biology (Basel), en colaboración con investigadores de la Universidad Complutense de Madrid y de la Universidad de El Cairo. El trabajo, titulado “Paleopathology of a Lower Miocene Carettochelyid Turtle from the Moghra Formation, Egypt”, analiza por primera vez la presencia de alteraciones patológicas en el caparazón de una tortuga fósil africana del grupo de los caretoquélidos, procedente del Mioceno inferior de Egipto.


Para la caracterización de las anomalías observadas se llevó a cabo un análisis comparativo basado en metodologías osteopatológicas clínicas y veterinarias estandarizadas. Los resultados revelaron alteraciones estructurales significativas tanto en la superficie externa como en el interior de las placas afectadas, incluyendo crecimientos globulares irregulares y procesos de remodelación interna evidenciados por la formación de tejido óseo de alta densidad. Estas características han permitido identificar patologías que difieren de las trazas de bioerosión y otras modificaciones superficiales previamente documentadas en tortugas de la Formación Moghra. En concreto, las lesiones identificadas son compatibles con un proceso infeccioso óseo avanzado, concretamente osteomielitis.


La condición observada probablemente se originó a partir del compromiso estructural de las placas del caparazón debido a un traumatismo mecánico o a procesos erosivos, lo que habría facilitado la entrada de patógenos acuáticos oportunistas. Este tipo de mecanismo infeccioso es frecuente en taxones acuáticos, donde la exposición constante al medio favorece la infiltración de microorganismos una vez que la integridad del caparazón se ve comprometida. La posterior formación de hueso denso nuevo refleja una respuesta fisiológica activa destinada a aislar la infección y preservar la estabilidad estructural de las placas del caparazón.

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"Paleocharlas: Tarde de divulgación paleontológica" con la Asociación ABIES en el CIEA Dehesa de La Villa


El próximo 19 de junio tendrá lugar el evento "Paleocharlas: Tarde de divulgación paleontológica", de la mano de la Asociación ABIES. El evento tendrá lugar a las 16:00 en el CIEA Dehesa de La Villa, en Madrid. Numerosos ponentes contarán desde una perspectiva divulgativa sus investigaciones, incluyendo temáticas tan diversas como tortugas, cocodrilos, dinosaurios, reptiles marinos, peces y otras salidas en paleontología fuera de la investigación. Entre esos ponentes se encuentran miembros del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, incluyendo a María Gutiérrez Gálvez, Alberto Cabezuelo Hernández, Alejandro Villanueva, Fernando Sanguino y María Fuentes. Adjuntamos el programa completo más abajo. ¡Os esperamos por allí!


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Anatomía postcraneal, morfología, variabilidad y distribución paleobiogeográfica y estratigráfica de los simosáuridos: ¡La Tesis!


El pasado viernes 5 de junio de 2026 tuvo lugar la defensa de Tesis titulada “The postcranial anatomy of Simosauridae (Sauropterygia): insights into the variability, and paleobiogeographic and stratigraphic distributions of the clade” realizada por Alberto Cabezuelo Hernández. La Tesis ha sido dirigida por los doctores Adán Pérez García y Carlos de Miguel Chaves, ambos pertenecientes al Grupo de Biología Evolutiva (GBE) de la UNED. El doctorando obtuvo el título de Doctor en Ciencias con una calificación de sobresaliente Cum Laude.


Durante el desarrollo de su Tesis Doctoral, el doctorando ha llevado a cabo una puesta al día sobre la anatomía postcraneal de Simosauridae, un grupo de sauropterigios relativamente poco conocido. Así, se han proporcionado descripciones detalladas anatómicas del grupo, aportando datos relevantes en este sentido y emendando las diagnosis tanto del grupo, como de las dos especies válidas que lo conforman: Simosaurus gaillardoti y Paludidraco multidentatus. También se ha aportado información actualizada sobre las distribuciones paleobiogeográficas y estratigráficas del grupo, reportando abundante material nuevo de simosáuridos. A continuación, os dejamos el resumen de la Tesis:

Sauropterygia es uno de los grupos más exitosos de reptiles acuáticos del Mesozoico, su registro fósil siendo conocido desde el Triásico Inferior (Olenekiense) hasta el Cretácico más superior (Maastrichtiense). El grupo se divide tradicionalmente en Placodontiformes, que incluye las formas más primitivas, y los más derivados Eosauropterygia. Los eosauropterigios incluyen una amplia diversidad de formas [i.e., Pachypleurosauria, Nothosauria, Simosauridae, and Pistosauroidea (estos últimos incluyendo a Plesiosauria)], conociéndose varios esqueletos completos o casi completos. En este sentido, la disponibilidad de numerosos individuos de algunas especies de eosauropterigios ha permitido caracterizar la variabilidad intraespecífica, incluyendo el dimorfismo sexual y la variación ontogenética. Así, la anatomía postcraneal de varios eosauropterigios, especialmente paquipleurosaurios y notosaurios, es relativamente bien conocida debido a numerosos esqueletos de preservación excepcional. Contrariamente, los pocos esqueletos documentados relativamente completos de Simosauridae no preservan la mayor parte de las regiones cervical, caudal, o de las extremidades anterior y posterior. Estos esqueletos parcialmente completos se limitan a dos individuos del taxón centroeuropeo Simosaurus gaillardoti, y al holotipo del taxón español Paludidraco multidentatus. Aunque este último preserva un esqueleto poscraneal relativamente completo, no ha sido descrito en detalle. Por tanto, la mayor parte del conocimiento sobre anatomía postcraneal en Simosauridae se restringe a la región dorsal del esqueleto, basándose principalmente en S. gaillardoti. Consecuentemente, la anatomía postcraneal de los simosáuridos es comparablemente menos conocida que aquélla de otros sauropterigios del Triásico.

En este contexto, el estudio detallado sobre la anatomía postcraneal de Simosauridae se lleva a cabo en la presente Tesis Doctoral, basándose tanto en material publicado como en abundante material inédito, incluyendo material de preservación excepcional de P. multidentatus y abundantes restos fósiles de otros representantes europeos y de Oriente Medio. Esta Tesis Doctoral persigue aportar nueva información sobre este pobremente conocido grupo de sauropterigios. Así, datos relevantes sobre la morfología, y sobre las distribuciones paleobiogeográfica y temporal de Simosauridae son analizados en detalle, adicionalmente aportando una discusión actualizada sobre la diversidad del grupo.


Al concluir el acto, el doctorando se sometió a una serie de preguntas por parte de los miembros del Tribunal de Tesis, compuesto por los doctores Andrea Arcucci (Universidad Nacional de San Luis, Argentina), Ignacio Díaz Martínez (Universidad de Cantabria, España) y Penélope Cruzado (Universidad de La Laguna, España).

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  • Referencia: Cabezuelo Hernández, A. 2026. The postcranial anatomy of Simosauridae (Sauropterygia): insights into the morphology, variability, and paleobiogeographic and stratigraphic distributions of the clade. Tesis Doctoral. UNED, Madrid.
  • Imágenes: De arriba a abajo, portada de la Tesis Doctoral defendida por Alberto Cabezuelo Hernández (ilustración de portada realizada por Carlos de Miguel Chaves); Alberto Cabezuelo Hernández, ya doctor, junto a los miembros de Tribunal y sus dos directores de Tesis.