22.5.12

Una de xenodinosaurios


Como hemos comentado en alguna entrada anterior, las estrategias del relato fantástico para enfrentar a hombres y dinosaurios mediante la generación de "Mundos Perdidos" pueden utilizar los argumentos más peregrinos. En este caso, vamos a referirnos a una vía que no necesita muchas explicaciones para soslayar el salto cronológico. Se trata de usar una excusa extraterrestre, es decir, poner el "mundo perdido" fuera de la Tierra. Una vez tienes a los dinosaurios viviendo en otro planeta es relativamente sencillo plantear un encuentro. Así, nos podemos encontrar con dinosaurios extraterrestres (o entes parecidos) que consiguen viajar a la tierra o, como es el caso de esta semana, de hombres transitando por el espacio que se encuentran con dinosaurios en otros planetas. 

Si el desarrollo del argumento te parece complicado, tan sólo tienes que ver con que poquito se construyó hace una semanas un argumento parecido y con el marchamo de "científico". Se trata de una marcianada (el término es poco serio, pero no me negarás que viene al pelo) sobre dinosaurios extraterrestres que parte de una especulación del químico Ronald Breslow en un estudio publicado en el Journal of the American Chemical Society, con cuyos datos publicaban un artículo con un título que ha llamado la atención en muchos medios: ¿Podrían dominar otros mundos unos dinosaurios avanzados? 

Pero vamos a la novela de hoy: "El planeta de los dinosaurios" y no me refiero a la película de James K. Shmea "Planet of dinosaur" (1979) y su "famoso" cameo de Rhedosaurus, si no a "El Planeta de los Dinosaurios" de Anne McCaffrey. El argumento propone el viaje de una expedición interespacial con aires naturalistas decimonónicos a la búsqueda de recursos energéticos por el espacio. Los protagonistas son los comandantes de la expedición, una pareja compuesta por un aventurero y una xenoveterinaria (por supuesto y para que nos hagamos una idea del tono del relato: "con un cuerpo esbelto pero musculoso que el mono de vuelo color naranja de una sola pieza remarcaba admirablemente"). Junto a ellos, desfilarán por la novela toda una colección de personajes dignos de la cantina de la guerra de las galaxias. 

Sin entrar en más detalles, nuestros chicos acabarán en el "mundo perdido" de está semana: el planeta Iretia. El planeta tiene muchos elementos que nos resultarían familiares, pero la situación empieza a ponerse interesante en los primeros compases de la novela, en los que consiguen atrapar a una forma de vida herbívora
"Esos herbívoros que hemos estado rastreando no sólo son vertebrados y con sangre roja, sino que ahora que nos hemos podido acercar lo suficiente y echarles una buena mirada, hemos descubierto que también son pentadáctilos." 

Dado el título de la novela, no quedan muchas dudas, los bichos de Iretia son dinosaurios y, sorprendentemente, se parecen mucho a los del Mesozoico terrestre. Esto nos permitirá acceder a discusiones evolutivas de un calado que ponen los pelos de punta. Por ejemplo, en algún momento los protagonistas comienzan a sospechar de un origen común con los dinosaurios de la tierra y lo plantean con un argumento que no hay por donde agarrarlo : 

"Oh, sí, pero se iniciaron en la Tierra. No considero el camuflaje o la pigmentación como un auténtico impedimento a mi teoría. Todo lo que necesitas es un antepasado común. Clima, alimentación, terreno, todo ello traerá consigo una especialización a lo largo de los milenios, y evolucionará una gran variedad de tipos. Los grandes herbívoros, por ejemplo, se desarrollaron indudablemente de los strutiomimos, pero también lo hizo el tiranosaurio y, muy probablemente, tu pteranodonte" 

No sigas leyendo si no eres amigo de spoilers, pero, al final, resulta que los dinosaurios de Iretia son descendientes de los del Mesozoico de la tierra. Parece que los Theks (una forma de vida basada en el silicio, enormemente longevos y probablemente basados en los Ents de Tolkien) se habrían encargado de "sembrarlos" en Iretia. Quizás, haberse encontrado con un mamífero del Eoceno, como Hyracotherium (y reconocerlo a nivel de género!!) les debería haber dado una pista. Pero el caso es que: 

"¿Quién rescató a los dinosaurios de la Tierra y los puso aquí para que siguieran viviendo en todo su salvaje esplendor? (….) Los plantaron los theks, por supuesto." 

Este matiz es lo que convierte a Iretia en un "mundo perdido" dinosauriano auténtico, es decir, en una reserva en la que los dinosaurios consiguen sobrevivir a la extinción y no, como en otros relatos con xenodinosaurios, en un caso de evolución paralela.

Pasan más cosas, por supuesto, en Iretia, un previo de "Parque Jurásico" por el que pululan dinosaurios, razas extraterrestres y xenoveterinarios, pero el resto de la trama, como siempre, tendrás que buscarlo en otro lugar...

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