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Patología infecciosa de origen bacteriano en una tibia de Iguanodon bernissartensis del Cretácico Inferior de Castellón


Investigadores del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED, en colaboración con personal médico y técnico del Hospital General Universitario de Castellón, han publicado recientemente en la revista Royal Society Open Science un estudio paleopatológico centrado en una tibia derecha perteneciente a un ejemplar de la icónica especie de dinosaurio ornitópodo Iguanodon bernissartensis hallada en los yacimientos de la Cantera del Mas de la Parreta, cercana a la localidad castellonense de Morella, una clásica ubicación de fósiles de dinosaurios del Cretácico Inferior de la Península Ibérica. Lo novedoso de este material es que presenta una lesión de dimensiones significativas localizada en la parte del hueso.

El examen a simple vista del fósil no permitía establecer el origen determinado de la patología, de modo que se procedió a realizar un escáner de tomografía axial computarizada, con el fin de obtener imágenes alta resolución del interior del hueso sin dañarlo y generar modelos tridimensionales que permitieron discutir un diagnóstico diferencial con posibles patologías previamente descritas en la literatura médica.


Los resultados de estos análisis permitieron descartar posibles tipos de fracturas o distintos tipos de enfermedades tumorales dado que no se observaron los rasgos diagnósticos de estas patologías. Las características de lesión son consistentes con la respuesta inmunológica del hueso ante una infección formada en los tejidos blandos situados alrededor de la tibia; siendo compatibles con una úlcera cutánea en estado avanzado de origen bacteriano, posiblemente polimicrobiana, siendo muy similar a las úlceras tropicales observadas en humanos. La formación de nuevo tejido óseo indica que este ejemplar de Iguanodon bernissartensis sobrevivió durante el tiempo suficiente para que su organismo desarrollase una respuesta a la inflación, dando comienzo al proceso de sanación; sin embargo dada su localización en hueso y la cantidad de tejidos afectados, es muy probable que esta lesión produjese un dolor persistente y afectase a la capacidad locomotora en la extremidad.


Este estudio permite ampliar el conocimiento sobre las enfermedades que afectaban a los dinosaurios no aviarios, proporcionando la primera de evidencia conocida de una infección cutánea avanzada en este grupo de reptiles mesozoicos.

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Neuroanatomía de la tortuga pleurodira cretácica Zolhafah


Acaba de ser publicado, en la revista Frontiers in Ecology and Evolution, el primer estudio neuroanatómico de la especie de tortuga pleurodira Zolhafah bella, perteneciente al linaje Bothremydidae. Este taxón se conoce tan solo por un único cráneo hallado en sedimentos marinos de la Formación Dakla (Egipto) depositados al final del Cretácico (Maastrichtiense). El holotipo está depositado en el Museum für Naturkunde de Berlín (Alemania), institución en la que fue escaneado para llevar a cabo su análisis neuroanatómico. En este trabajo se reconstruyeron tridimensionalmente tanto el cráneo a nivel óseo como las cavidades y canales internos. A partir de los modelos virtuales generados, se describen detalladamente todos los elementos neuroanatómicos, comparándolos con los de otros taxones de botremídidos en los que se han descrito o figurado estas estructuras, incluyendo tanto a especies dulceacuícolas como marinas. Aunque la mayoría de taxones de Pleurodira extintos y la totalidad de las especies que forman parte de la biodiversidad actual del grupo habitan en medios de agua dulce, algunos botremídidos se habían identificado como formas adaptadas a medios marinos (los linajes de Taphrosphyini y Nigeremydini). Los elementos neuroanatómicos examinados para Zolhafah bella permiten identificar caracteres comunes al resto de botremídidos, caracterizándose con mayor precisión la neuroanatomía de este exitoso linaje. Sin embargo, la presencia de una cavidad nasal amplia y unos canales semicirculares en los laberintos relativamente altos y cortos, permiten diferenciarlos de los observados en los taxones de botremídidos de agua dulce, indicando su adaptación a un ambiente marino. También se observa un sistema de canales vasculares muy ramificados en la región anterior del cráneo, único dentro de Bothremydidae hasta la fecha, que también podría estar relacionado con adaptaciones a ambientes marinos.


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