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18.2.14 0 comentarios

Doctor K #15: Los dientes del Sultán





Hola:

Enhorabuena. Es fabuloso que alguien ofrezca esta pagina. Soy un modesto aficionado a los fósiles. Todas las navidades bajo a Marruecos, con mi hija, en el todo terreno. Hace varios años que busco por Taouz los dientes que, luego en Madrid, identifico y archivo en mi pequeña colección.

Este año no consigo localizar al dueño de este diente.


¿Me puedes ayudar?

Un afectuoso saludo.

José María 

Hola José María,

Con respecto a tu pregunta, a primera vista me arriesgaría a decir que no nos encontramos ante un diente. Diría más bien que el ejemplar que adquiriste en Marruecos, sería una escama de pez.

Las escamas de pez pueden ser de varios tipos. Por ejemplo, en peces cartilaginosos las escamas son de tipo placoideo y también se denominan dentículos dérmicos. Se forman en la dermis y emergen atravesando la epidermis. Por otro lado, en los osteictios o peces óseos, se distinguen varios tipos de escamas. Las de tipo cosmoideo aparecen en celacantos y otros grupos fósiles. Son gruesas y presentan capas de hueso laminar, esponjoso, dentina y esmalte. Las escamas ganoideas son escamas duras y fuertes, y poseen una capa gruesa de hueso laminar, hueso esponjoso y esmalte. Aparecen, por ejemplo, en los lepisosteidos. Las escamas más extendidas en los peces actuales son las de tipo elasmoideo, que están formadas exclusivamente por hueso laminar. Dentro de las escamas elasmoideas, se pueden distinguir las de tipo ctenoideo (con un conjunto de finos dientes a lo largo del borde posterior) y las de tipo cicloideo (que son redondeadas en su borde posterior).


En el caso que nos ocupa, podría tratarse de una escama ganoidea fósil, cuyo grosor y la presencia de esmalte pueden llevar a confundirla con un diente. De cualquier manera, como en el cuento del Sultán, no pienses que has perdido un diente, sino que has ganado una bonita escama ganoidea.

Hasta aquí la respuesta a la pregunta. No obstante, no quería acabar aquí la sección de hoy sin recordar nuestra opinión sobre la compra-venta de fósiles. Por ello, recomiendo echar un vistazo al post "¿Qué hago con este fósil?" o a una pregunta anterior de esta, vuestra sección: "Doctor K #03: ¿Nos vamos de museo?".

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K


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27.11.13 0 comentarios

El Dippy madrileño cumple cien años


Así que ya sabéis, el próximo lunes día 2 de diciembre tenéis una cita con este coloso histórico en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. A las 12:00 se inaugura la exposición (más información aquí) y ese mismo día, a las 19:00, la primera de las tres conferencias del ciclo homenaje al Diplodocus. Más información en breve....

11.10.13 0 comentarios

Doctor K #14: Temed a mi Thagomizer





Nota: El Doctor K se estaba refiriendo a este entrañable producto de teletienda de principios de los noventa, un cacho de plastico llamado abdominaiser que se colaba en tu televisor de madrugada...

Hola Doctor K

Soy un atento seguidor del blog y en primer lugar me gustaría agradecer la tarea que desempeñáis entreteniendo y divulgando sobre paleontología. También espero que Doctor K siga respondiendo preguntas, últimamente parece poco ajetreado.

Recientemente asistí a unas charlas que ofrece la Sociedad de Amigos del Museo, y entre los ponentes, como ya anunciasteis en el blog, se encontraba Jose Luis Sanz y su pieza favorita, el estegosaurio.

Entre otras cosas, nos mencionó la historia del "thagomizer", pero por cuestión de tiempo solo nos pudo dar un repaso por encima de este curioso nombre. Me gustaría que pudiesen contar en detalle esta interesante anécdota de la paleontología de dinosaurios que indudablemente Pepelu se quedó con las ganas de desarrollar. ¿Cuál es la historia completa de este palabro para denominar las puas de los estegosaurios?.

Muchas gracias.

Un estudiante de geología.

Iván

 
Estimado Iván, una de las características más conocidas de los estegosaurios (entre otros tireóforos), es la presencia de placas dérmicas y unas espinas en la parte caudal del esqueleto axial. El término anatómico tradicional de estas estructuras del final de la cola, de acuerdo con la nomenclatura osteológica "romeriana" (es decir, de A. S. Romer) utilizada en sus tratados de anatomía sobre vertebrados, es "espina" (¡inesperado! ¿no?).

Sin embargo, un buen día allá por 1982, el dibujante Gary Larson realizó una tira cómica entre tantas de su extenso trabajo en la que aparecía un troglodita exponiendo ante sus compañeros la anatomía de un curioso animal con el que habían topado. En dicha exposición el cavernícola nombraba a las espinas como thagomizer, en honor al difunto Thag Simmons. Todo un fenómeno viral, las tiras cómicas de Larson llegaban a todo tipo de público, y al igual que los dinosaurios han salpicado la cultura popular en todos los ámbitos, en este caso se dio el camino contrario.


En la 53ª Reunión Anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados (SVP Annual Meeting), celebrada en 1993 el Denver Museum of Nature and Science, el reconocido paleontólogo norteamericano Kenneth Carpenter empleó la popular tira de Gary Larson como una broma interna mientras describía la anatomía de Stegosaurus. En ese momento, tuvo lugar un efecto similar al que hoy en día nos acostumbra internet, una broma que se populariza y corre como la pólvora, solo que entre especialistas en este caso. De esta forma, se ha llegado a reconocer como un término anatómico informal pero bastante popular.


Es más, en la actualidad no es raro encontrar esta palabra en documentales (como por ejemplo "Planet Dinosaur" de la BBC), en una charla de aficionados (¿a alguien le suenan los foros de Jurassic World?) o incluso en una discusión entre especialistas del tema mientras toman unas cervecitas. Sin ir más lejos, un artículo publicado en 2006 en la revista New Scientist hablaba de la repercusión y origen de esta palabra que llegó para quedarse y afianzarse entre todos los entusiastas de los dinosaurios.

Eso sí, aunque el término ha trascendido, no lo encontrarás en un artículo formal, por lo menos no habitualmente, como puede ser la filogenia más actual de los Stegosauria (Maidment, 2010). Claro, que siempre hay excepciones, aunque sólo sea en el resumen de un trabajo científico (Mallison, 2011).

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K
26.3.13 0 comentarios

Doctor K #13: Todo es relativo





Estimado Doctor K,

Hace poco que estoy enganchado al blog, y interesándome cada vez más como aficionado por los dinosaurios, así que voy a atreverme con mi primera pregunta paleontológica (si es que se me permite que no sea la última, pues estoy convencido que me surgirán otras).

Mi duda (tal vez un poco rebuscada) tiene que ver con las divisiones geológicas del Mesozoico. Y es que resulta que la Unión Internacional de Ciencias Geológicas (IUGS) desde julio de 2012 ha retocado los límites en las edades. Eso me ha planteado que habrá muchos fósiles datados en fechas que no se corresponden con las edades que fueron asignados inicialmente, pongamos por ejemplo un dinosaurio de un yacimiento de hace 100 M.A. que antes pertenecería al Albiano, pero ahora mismo esta edad se ha estimado que finaliza en 100.5 MA con lo cual dicho dinosaurio vivió en el Cenomaniano. ¿Eso es así? ¿O por el contrario, el dinosaurio (y el yacimiento) del ejemplo debería continuar perteneciendo al Albiano a toda costa, aunque ello implique hacerle "mas viejo" de lo que se estimó?

Muchas gracias, sobretodo por mantener este fantástico blog!!! Un abrazo

Eric

Estimado Eric, en primer lugar gracias por los piropos, que no nos merecemos. No creas que tu pregunta es tan rebuscada, y más teniendo en cuenta las modificaciones de las dataciones absolutas de los límites de los periodos a las que nos tiene acostumbrados (siempre con razón, por supuesto) la IUGS.

Con respecto a tu pregunta, en general no hay tantos problemas con estas modificaciones en lo que tiene que ver con las dataciones de los yacimientos y, por lo tanto, de los fósiles que contienen. Habitualmente las edades de los yacimientos están basadas en dataciones relativas (es decir, esto es más antiguo que esto y más moderno que esto) y casi siempre se sabe que son más antiguas o más modernas que tal o cual límite de periodo. Por lo tanto, cuando la IUGS cambia la edad del límite, todo se mueve armónicamente sin mayor problema. Un fósil del Jurásico Superior sigue en el Jurásico Superior, aunque es posible que su horquilla de datación absoluta se haya modificado un poco. Cuando se da una edad absoluta para un fósil, generalmente procede de los límites conocidos del periodo al que pertenece. Si esos límites se modifican, pues el fósil sigue perteneciendo a ese periodo, pero pertenece a una horquilla de datación absoluta distinta.

Pero los fósiles también cambian de datación por otras causas. La más frecuente es porque algún tipo de nueva evidencia nos indica que la posición relativa que estábamos asumiendo para los sedimentos (son más antiguos que esto y más modernos que aquello) estaba mal interpretada. Generalmente esto permite pequeños movimientos y reajustes (creíamos que era Aptiense, pero se nos metió por debajo del límite y resulta ser Barremiense).

No obstante, en ocasiones los viajes son espectaculares. Un ejemplo lo tienes en un trabajo recientemente publicado en Nature en el que el autor enmienda su propia publicación de 2002 en la misma revista. En el primer trabajo (1) se describían unas huellas de tipo aviano del Triásico Superior argentino, un hallazgo muy interesante si tenemos en cuenta que los primeros restos fósiles que se conocían de aves se atribuían al Jurásico Superior, es decir 50 millones de años más tarde. Once años después (2), los autores parece que reculan y afirman que lo que estaba datado como Triásico Superior es en realidad Eoceno Superior... Vamos, que eran más recientes... Casi 200 millones de años más recientes...

Y es que es lo que tiene la ciencia... que no te puedes fiar de nada.

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K
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7.12.12 0 comentarios

Doctor K #12: El doctor y el dinosaurio





Al Doctor K se le hizo el culo pepsicola ayer por la tarde cuando recibió un ejemplar del cómic "Dead Dinosaurio" (del cual se habló por Koprolitos la semana pasada). Se trata de un tebeo autoeditado, que habla de un niño azteca durante la Conquista de México. El chaval descubre un Tyrannosaurus rex que despierta de su letargo tras 65 millones de años y ambos combatirán juntos contra los conquistadores invasores.


El autor es Javier Hernandez, dibujante de Los Angeles (California) y creador de títulos como "El Muerto", "The Coma" o "Weapon Tex-Mex", todos publicados bajo su editorial Los Comex. Bien, pues resulta que junto al cómic, Javier había incluído el siguiente dibujo:


Suponemos que una persona con una trayectoria profesional intachable como la del Doctor K ha recibido multitud de halagos y reconocimientos a lo largo de su carrera, pero estos detallitos son los que le tocan la fibra. Y hoy está encantado y por ello ha querido hacer este post de autobombo...

Recordad que podéis seguir enviando vuestras preguntas al consultorio paleontológico del Doctor K a la siguiente dirección:

23.11.12 1 comentarios

Doctor K #11: Tú cavas





Nota: El Doctor K se refiere a esta escena.

Buenas tardes Doctor K,

En primer lugar gracias por seguir respondiendo nuestras dudas sobre la paleontología en general y por aceptar mi segunda consulta en su blog.

Mis preguntas son las siguientes: cuando se sale al campo a excavar en busca de fósiles y éstos aparecen ¿hay que dar algún tipo de información a algún ministerio o a las autoridades correspondientes sobre las piezas encontradas? Previo a la excavación ¿hay que tener algún tipo de permiso para la prospección? ¿Qué diferencias de trámites existen entre excavar en nuestro país y el extranjero?

Gracias por su atención.

Un saludo

Pelico

Estimado Pelico, es un poco extraño lo que planteas en la primera pregunta. Por lo que dices, parece que la gente sale al campo a por fósiles como el que va a por setas, y aunque haya gente que lo hace, no es lo más correcto. Centrémonos en el caso de España. Existen muchas razones por las que no es recomendable la recogida de fósiles de forma no profesional, comenzando por el hecho de que es preferible que lo hagan especialistas, ya que muchos ejemplares son bienes de interés cultural que deben extraerse y estudiarse adecuadamente. Otra razón es que la gran mayoría de yacimientos y fósiles están protegidos directa o indirectamente por normativas como la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural y la biodiversidad o la Ley 5/2007 de la Red de Parques Nacionales. Además, al ser Patrimonio Cultural, también existen figuras de protección que se ocupan de los fósiles de forma diferente en las distintas Comunidades Autónomas. En resumen, al ser elementos naturales protegidos, cuando recoges un fósil sin permiso estás expoliando. Ahora bien, es verdad que hay fósiles que, debido a que son muy frecuentes en el registro o a que no tienen un alto interés patrimonial, no están afectados por estas figuras de protección.

En España para poder realizar una campaña de prospección, es necesario pedir un permiso a la autoridad en materia de patrimonio paleontológico de la Comunidad Autónoma en concreto. Y por supuesto que hay que poner en conocimiento de una institución regional o provincial los especímenes que has hallado (museo, universidad o centro de investigación) que tenga competencias sobre el patrimonio y que forme parte de la red de museos o instituciones de la administración. En estas instituciones, un técnico especializado en el tema comenzará un tramite para evaluar la importancia del hallazgo y su depósito en dicha institución. Sin embargo, esto es más teórico que real, porque con los recortes en ciencia que se llevan haciendo los últimos años es complicado encontrar profesionales en algunas instituciones.

Sobre las diferencias entre excavar en España u otro país, depende de la normativa que tenga cada estado en materia de patrimonio paleontológico y de que órgano tenga estas competencias. Como sucede en España, donde cada comunidad tiene sus propias normativas, en cada país existen regiones con diferentes normativas o pueden no tener una legislación precisa.

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K

6.7.12 0 comentarios

Doctor K #10: Primero son mis dientes que mis parientes





Estoy mirando y estudiando la anatomía, morfología, osteología y fisiología de los saurópsidos porqué estoy muy interesado. No he tenido problemas hasta ahora, que me he formulado una pregunta de la que no obtengo respuesta. Puede ser un simple hecho de convergencia evolutiva, un carácter que se da y ya está (al parecer por lo que he visto solo en géneros carnívoros), pero tengo curiosidad y me gustaría saber que me podría decir usted sobre ésto si tiene la respuesta:

CUESTIÓN: Yéndonos a las ramas antiguas (para mi las mas interesantes) de los saurópsidos bípedos del clado Dinosauria, veo que el dinosaurio terópodo dilofosáurido Dilophosaurus tiene en una característica en su premaxilar que me llamó la atención no solo porqué la tuviese, sino también porque observé éste carácter en otros saurópsidos de clados diferentes (o separados).
El dinosaurio terópodo espinosáurido Spinosaurus también lleva éste carácter en su premaxilar. A éste género le atribuí ésa forma en el hocico por su posible alimentación de peces. No solo Spinosaurus sino todos los espinosáuridos también la tienen, Baryonyx, Suchomimus, Irritator, etc. El hecho de que solo estuviese presente éste carácter en los espinosáuridos no me hubiera llevado a escribirle (hocico definido = mejor pesca) pero es que Dilophosaurus no creo que se alimentase de peces, ni tampoco el sinápsido pelicosaurio Dimetrodon, que tiene el mismo carácter en su premaxilar, igualmente definido.
Puedo seguir diciendo que el saurópsido arcosáurio Ornithosuchus también tiene presente ésta particularidad en su premaxilar. He incluso creo haber visto éste carácter en ilustraciones de Gorgonópsios.

PREGUNTA: Doctor K, ¿me puede decir a que se debe éste carácter? La diferencia de alimento entre todos los animales que he nombrado es lo suficientemente notable como para que no sea cosa de una convergencia evolutiva por la extracción de alimento. Y si así fuese, debería de ser simplemente "mejor" para dar caza tanto a pequeños dinosaurios, como a peces, como a reptiles. Pero si ésto fuese así debería de haber aparecido también en todos los terópodos ya que se hubieran sentido beneficiados para nutrirse, hubieran conseguido mas alimento y hubieran preservado la vida antes que otros no tan beneficiados, dejando la descendéncia con éste carácter en el premaxilar.

Gracias por atenderme, espero que no le haya sido un plasta.

Alex

Estimado Alex, vamos a hacer un repaso a las principales características mandibulares de cada uno de los taxones que mencionas.

Dilophosaurus poseía dientes finos y alargados perfectos para desgarrar y despedazar carne de animales. Además, es reseñable la presencia de un diastema o hueco situado por detrás de los dientes premaxilares, similar al de algunos crocodiliformes y espinosáuridos, que se debe a una conexión débil entre el premaxilar y el maxilar. La interpretación de esta conformación llevó a pensar que la alimentación de Dilophosaurus se basaba en el carroñeo, ya que sus dientes premaxilares serían demasiado débiles como para derribar y atrapar una presa de gran tamaño, pero muy eficientes para rasgar carne en descomposición.

Reconstrucción del cráneo de Dilophosaurus

En el caso de los espinosáuridos, el hocico es estrecho y alargado con multitud de dientes cónicos y rectos y también se observa un espacio entre los dientes premaxilares. Esta mandíbula semejante a la de un cocodrilo y la presencia de dientes aserrados en algunos de ellos podrían indicar que los espinosáuridos tenían una alimentación piscívora. Este hecho se ha confirmado con la presencia de restos del pez mesozoico Lepidotes en la cavidad abdominal de algunos ejemplares. Se especula con que estos animales llevasen a cabo una técnica de caza similar a la del osos grizzly actual, golpeando a los peces en la orilla con sus potentes garras para posteriormente capturarlos con sus mandíbulas. No obstante, otras hipótesis afirman que los espinosáuridos podrían haberse alimentado de carroña buscando un aporte extra de alimento.

Reconstrucción del cráneo de Spinosaurus

Dimetrodon, reptil sinápsido pelicosaurio del Pérmico Inferior, presentaba dientes muy pequeños y afilados en la zona frontal de sus mandíbulas, quizá para atrapar a sus presas después de alcanzarlas. Estos dientes anteriores junto a los dientes grandes y caniniformes de la zona media y los dientes más bajos, pero de gran tamaño de la zona posterior, harían a Dimetrodon uno de los depredadores más eficaces del Pérmico.

Reconstrucción del cráneo de Dimetrodon

Continuamos con el arcosauromorfo Ornithosuchus, cuyo largo hocico comprendía unas poderosas mandíbulas con dientes afilados para morder y desgarrar a sus víctimas. Como deja entrever su nombre, este reptil del Triásico Superior presentaba características cocodrilianas (con una mandíbula muy similar a estos) y avianas, y durante mucho tiempo fue considerado uno de los primeros dinosaurios. Sin embargo, aunque su posición filogenética no está muy clara, si que está estrechamente emparentado con el grupo que incluye a dinosaurios y cocodrilos.

Reconstrucción del cráneo de Ornithosuchus

Finalmente los gorgonópsidos, reptiles mamiferoides que vivieron durante el Pérmico y que probablemente derivasen de los pelicosaurios, poseían una dentición más similar a la de los mamíferos carnívoros con enormes colmillos de sable asomando por fuera de la mandíbula incluso con la boca cerrada.

Reconstrucción del cráneo del gorgonópsido Lycaenops

Una vez vista la morfología mandibular de estos grupos se pueden hacer varias observaciones. En primer lugar parece que el carácter de hocico definido y diastema entre premaxilar y maxilar es algo que aparece en linajes muy diferentes dentro de saurópsidos. En segundo lugar, estos linajes presentan diversos tipos de alimentación (es cierto que todos son carnívoros, pero algunos son carroñeros y otros depredadores, ya sea de animales terrestres o con una dieta piscívora). ¿Se puede hablar de homología?

En los organismos vivos, hay partes del cuerpo cuya morfología y función es similar en varios linajes y que no tienen por qué ser homólogas. Este es un fenómeno que conocemos con el nombre de convergencia o paralelismo. De forma particular, en el caso que nos propones, los taxones que hemos visto representan linajes de saurópsidos alejados entre si, por lo que es probable que esta morfología mandibular se haya adquirido por los diferentes grupos de manera independiente.

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K

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Doctor K #09: Por un puñado de gases





Queridísimo Dr. K,

Lo primero agradecerle la gran oportunidad que nos brinda contestando a nuestras inquietudes sobre temas relacionados con la paleontología. Esta semana he podido leer en las noticias que parece ser que no solo las vacas tienen la culpa y que los dinosaurios saurópodos, podrían haber producido con sus flatulencias la suficiente cantidad de metano como para calentar el clima de la Tierra hace millones de años. Me puede usted decir su opinión al respecto y en que se basa esta conclusión.

Muy agradecida de antemano,

Mónica

Querida Mónica,

Antes de empezar a hablar de pedos de dinosaurios es importante conocer su hipotética composición. En mamíferos herbívoros, las ventosidades están constituidas fundamentalmente por nitrógeno ingerido por el organismo e hidrógeno producido por microbios gástricos. En menor medida, encontramos dióxido de carbono (también ingerido o generado por microbios aerobios), oxígeno (ingerido) y metano (producido en este caso por microbios anaerobios). Hablemos de este último. El metano es un hidrocarburo gaseoso, inodoro, invisible e insípido, que está compuesto por un átomo de carbono y cuatro de hidrógeno. Además es combustible (si, todos hemos probado a encender un mechero mientras nos tirábamos un cuesco para hacer el lanzallamas) y era un componente importante de la atmósfera primitiva de la Tierra.

Como se ha dicho, el pedo se origina por la acción bacteriana que descompone los alimentos en el intestino y contiene metano y dióxido de carbono. En comparación, el metano produce un efecto invernadero veinticinco veces más potente que el dióxido de carbono, y el análisis de su liberación a través de los cuescos podría proporcionar información sobre el impacto de la fauna sobre el clima. Sin embargo, se ha dicho relativamente poco acerca de la influencia real del metano animal en la climatología. Por ejemplo, se ha estudiado en alguna ocasión el metano generado por la ganadería, que podría aportar hasta una cuarta parte de los gases de efecto invernadero de origen antropogénico. Pero poco más.

Hasta hace un mes. El pasado mayo se publicó en la revista Current Biology el artículo “Could methane produced by sauropod dinosaurs have helped drive Mesozoic climate warmth?” que firman David M. Wilkinson (de la Universidad John Moores de Liverpool), Euan G. Nisbet (de la Universidad de Londres) y Graeme D. Ruxton (de la Universidad de Glasgow). O lo que es lo mismo: ¿Pudo el metano producido por los dinosaurios saurópodos facilitar el calentamiento de la atmósfera durante el Mesozoico?

Ilustración de Karl Tate para LiveScience.

Pues según estos señores, sí. Y es que parten de la base de que, como muchos herbívoros actuales, los saurópodos ya poseían microbios metanogénicos en su aparato digestivo (asumen por tanto, que poseían un sistema digestivo similar al de los rumiantes). Y además, mediante una serie de cálculos matemáticos (reglas de tres, no nos engañemos) afirman que estos dinosaurios emitían muchísimo metano a través de sus flatulencias. De esta forma, todo este metano habría sido una de las causas que explicarían el aumento de temperatura durante el Mesozoico, e incluso podría haber sido uno de los factores desencadenantes de la extinción de los dinosaurios.

Muy bien, ¿pero nos podemos creer esto o nos hallamos ante la elucubración de tres amiguetes científicos que se han juntado a hacer un trabajo sobre pedos? Bueno, los propios autores dicen que han empleado una aproximación cuantitativa muy simple para intentar estimar la magnitud de las flatulencias de los saurópodos. Echemos un vistazo a las cuentas que nos proponen los tres amigos. Como no se conoce la densidad de las poblaciones de estos bichos, han propuesto una serie de números algo aleatorios. Por ejemplo, calculan una densidad de saurópodos de unos 11-15 individuos por kilómetro cuadrado, y por tanto, una densidad de biomasa de alrededor de 42.000 kg/km². Suponen que este valor implica que en las zonas del planeta con mayor vegetación, se alcanzaban cifras de unos 200.000 kg/km² (unos diez saurópodos con una masa de 20.000 kg). Y si la producción de metano de un rumiante actual es de 0,18 litros por día por cada kilogramo de masa corporal, han concluido que en saurópodos se daban unas emisiones de unos 2675 litros de metano por día por cada animal. Las emisiones anuales serían de unas 6,9 toneladas de metano por kilómetro cuadrado. De esta forma, el modelo utilizado sostiene que estos dinosaurios echaban al aire 520 millones de toneladas de metano al año, un dato similar a la emisión moderna de metano en todo el planeta. Ole, ole y ole.

Emisiones de metano estimadas por año.

Llegados a este punto, ¿es fiable un trabajo basado en especulaciones, condicionantes hipotéticos y estimaciones matemáticas cogidas con pinzas? Pues como divertimento o primera aproximación, incluso, se podría seguir investigando sobre ello. Pero, si no es nada del otro mundo ¿por qué se le da tanto bombo en los medios de comunicación? Porque en un telediario o en un periódico queda mucho mejor hablar de saurópodos pedorros que de histología de dinosaurios, por poner un ejemplo. Es muchísimo más fácil hacer chistes sobre flatulencias que sobre radiaciones evolutivas. Y es que, como decía El Pakozoico en su entrada sobre el tema, a la gente le sigue haciendo gracia cuando alguien dice "caca, culo, pedo, pis".

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K

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