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Cumbres borrascosas sobre los reptiles triásicos


En los tiempos que corren, los descubrimientos que los paleontólogos logran en su día a día cada vez son más llamativos y nos ayudan, como ya se ha dicho varias veces, a darles algo de vida a estos monstruos de tiempos remotos. Uno de esos casos que aportan novedosa y desconocida información sale a la luz hoy mismo en la revista científica Royal Society Open Science. En esta nueva publicación los datos conjuntos de los análisis histológicos y de los escáneres tamaño pequeño (microCTs) sobre las costillas de un reptil marino que buceaba hace unos 245 millones de años en lo que hoy es Polonia nos aportan un nuevo caso de diagnóstico médico (mejor expresado, veterinario). El resultado del diagnóstico es el siguiente: ‘Proneusticosaurus’ silesiacus, como así se conoce a este reptil, presenta un cuadro de infección respiratoria que acabó con un serio problema de tuberculosis.

De esta forma, algo enlaza a ‘Proneusticosaurus’ con Emily Brontë (autora de Cumbres borrascosas) y sus hermanas Charlotte y Anne: tuberculosis mediada por Mycobacterium tuberculosis.

El resumen del trabajo es el siguiente:

An absence of ancient archaeological and palaeontological evidence of pneumonia contrasts with its recognition in the more recent archaeological record. We document an apparent infection-mediated periosteal reaction affecting the dorsal ribs in a Middle Triassic eosauropterygian historically referred to as ‘Proneusticosaurussilesiacus. High-resolution X-ray microtomography and histological studies of the pathologically altered ribs revealed the presence of a continuous solid periosteal reaction with multiple superficial blebs (protrusions) on the visceral surfaces of several ribs. Increased vascularization and uneven lines of arrested growth document that the pathology was the result of a multi-seasonal disease. While visceral surface localization of this periosteal reaction represents the earliest identified evidence for pneumonia, the blebs may have an additional implication: they have only been previously recognized in humans with tuberculosis (TB). Along with this diagnosis is the presence of focal vertebral erosions, parsimoniously compared to vertebral manifestation of TB in humans.

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Más información:
  • Referencia:
    Dawid Surmik, Tomasz Szczygielski, Katarzyna Janiszewska & Bruce M. Rothschild (2018): Tuberculosis-like respiratory infection in 245-million-year-old marine reptile suggested by bone pathologies. Royal Society Open Science 5: 180225. DOI: http://dx.doi.org/10.1098/rsos.180225.
  • Imagen tomada de Renderosity (Autor: Dinoraul).
18.5.18 0 comentarios

The Ring (El círculo)


Ya quedaron atrás los tiempos en los que los oviraptorosaurios eran considerados como dinosaurios usurpadores de huevos que otros dinosaurios depositaban perfectamente ordenados (o no) en nidos. A pesar de ello, su relación con las nidadas sigue siendo continua desde el descubrimiento de Citipati y, como recién salido del cascarón, tras la publicación de un trabajo científico esta misma semana en la revista Biology Letters. En este trabajo se analizan las pautas de incubación de estos «ladrones de huevos» para ver si existe una relación con el tamaño del individuo que pasaría tiempo proporcionando una temperatura constante a los huevos presentes en el nido. Y los resultados obtenidos muestran un interesante comportamiento diferencial entre dinosaurios oviraptorosaurios de pequeño tamaño que se sentarían sobre la puesta y los oviraptorosaurios de mayor tamaño incluidos los gigantes como podría ser Gigantoraptor que se dispondrían en el centro del círculo dejando a los huevos en su borde para no generar presiones catastróficas.

Eso sí, tanto para unos como para otros The ring es el círculo.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Most birds sit on their eggs during incubation, a behaviour that likely evolved among non-avian dinosaurs. Several ‘brooding' specimens of smaller species of oviraptorosaurs and troodontids reveal these non-avian theropods sat on their eggs, although little is known of incubation behaviour in larger theropod species. Here we examine egg clutches over a large body size range of oviraptorosaurs in order to understand the potential effect of body size on incubation behaviour. Eggshell porosity indicates that the eggs of all oviraptorosaurs were exposed in the nest, similar to brooding birds. Although all oviraptorosaur clutches consist of radially arranged eggs in a ring configuration, clutch morphology varies in that the central opening is small or absent in the smallest species, becomes significantly larger in larger species, and occupies most of the nest area in giant species. Our results suggest that the smallest oviraptorosaurs probably sat directly on the eggs, whereas with increasing body size more weight was likely carried by the central opening, reducing or eliminating the load on the eggs and still potentially allowing for some contact during incubation in giant species. This adaptation, not seen in birds, appears to remove the body size constraints of incubation behaviour in giant oviraptorosaurs.

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Más información:
  • Referencia: Kohei Tanaka, Darla K. Zelenitsky, Junchang Lü, Christopher L. DeBuhr, Laiping Yi, Songhai Jia, Fang Ding, Mengli Xia, Di Liu, Caizhi Shen & Rongjun Chen (2018): Incubation behaviours of oviraptorosaur dinosaurs in relation to body size. Biology Letters 14. DOI: http://dx.doi.org/10.1098/rsbl.2018.0135.
  • Imagen tomada de National Geographic (Autor: Zhao Chuang).
11.5.18 0 comentarios

El extraño caso del Dr. Gigantspinosaurus


Retomamos de nuevo y tras un pequeño impás este sección del blog. Y que mejor manera de hacerlo que hablando de uno de los grupos de «lagartos terribles» con un aspecto más bizarro y extraño que ha dado el registro fósil. Hoy hablaremos de los estegosaurios, popularmente conocidos como los «dinosaurios con placas». Este grupo de dinosaurios de porte cuadrúpedo, fitófagos y dotados de una muy variada armadura dérmica sobre todo el dorso y el final de la cola es uno de los grupos con menor registro en cuanto a diversidad dentro de Dinosauria. Sin embargo, es, a su vez, uno de los grupos de dinosaurios más emblemáticos y con una amplia representación en el universo dinosauriológico. Hace unas semana apareció en la revista científica Acta Geologica Sinica la descripción detallada de un estegosaurio asiático que permanecía casi en el olvido. Este «dinosaurios con placas» es Gigantspinosaurus sichuanensis, una forma de tamaño mediano que se caracteriza sobre todo por presentar espinas dérmicas en la región escapular de un tamaño considerable y cuya orientación es objeto de debate científico. Además de conocer más aspectos anatómicos de este dinosaurio, el trabajo documenta las relaciones filogenéticas de este estegosaurio con otras formas del registro asiático conocidas en la actualidad.

Pues ya parece en parte resuelto el extraño caso del Dr. Gigantspinosaurus

El resumen del trabajo es el siguiente:

Gigantspinosaurus sichuanensis is one of the six Stegosauria genera discovered from the Sichuan basin, which preserves the first skin impressions of stegosaurs around the world and a huge pair of ‘comma’ ‐shaped parascapular spines kept in situ, and being named after the latter feature. The holotype was firstly named and reported in an abstract of a lecture by Ouyang, 1992, since when it has never been detailed studied and the taxonomic position of Gigantspinosaurus is also vague. The morphological redescription shows that G. sichuanensis is a medium‐sized stegosaur, with external mandibular foramen developed. The ratio of femur to humerus is large, and the intersacral fenestrae are big. According to the wear degree of teeth, the holotype of G. sichuanensis is regarded as an adult individual. On the basis of the recent data matrix of stegosaurs and the characters revisions of G. sichuanensis, its phylogenetic position has been determined again. By our detailed morphological and phylogenetic analysis, G. sichuanensis is considered to inherit some primitive traits, but it is more derived than Huayangosaurus, and located in a transitional position between Huayangosaurus and Tuojiangosaurus, as a kind of evolved stegosaurs. The ancestors of Stegosauria are small and quadruped, with primitive ornithopod‐like skull, and grow leaf‐shaped teeth, a large number of bone plates.

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Más información:
  • Referencia: Baoqiao Hao, Qiannan Zhang, Guangzhao Peng, Yong Ye & Hailu You (2018): Redescription of Gigantspinosaurus sichuanensis (Dinosauria, Stegosauria) from the Late Jurassic of Sichuan, Southwestern China. Acta Geologica Sinica 92(2): 431-441. DOI: https://doi.org/10.1111/1755-6724.13535.
  • Imagen tomada de Paleontology World (Autor: Corey A. Ford).
20.4.18 0 comentarios

Lluvia de dinosaurios


Para acabar la semana y tras la salida a escena del trailer final de Jurassic World Fallen Kingdom vamos a hablar de los comienzos de ese reino caído: el “surgimiento de un imperio” podría decirse siguiendo el entramado cinematográfico. Hace unos 245 millones de años (largo ha llovido ya) aparecieron los primeros intrépidos representantes de uno de los grupos de vertebrados de mayor éxito evolutivo que se conocen actualmente, los «lagartos terribles». Sí, volvemos a insistir por si queda ya algún resquicio de dudas: las aves actuales son dinosaurios. Sin embargo, su aparición no fue abrumadora y en los primeros momentos el registro fósil nos da muchas pruebas de ello. Millones de años más tarde, según un reciente trabajo publicado en la revista científica Nature Communications, es cuando parece que el registro fósil nos deja, ahora sí, evidencias empíricas de la rápida diversificación de los «lagartos terribles» por el planeta Tierra. Y ese momento de diversificación repentina surge tras un evento de importante pluviosidad, lo que ha dejado algún titular, que podría denominarse mediáticamente curioso.

Sí, no parece que cayesen del cielo ni que la lluvia fuese de dinosaurios.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Dinosaurs diversified in two steps during the Triassic. They originated about 245 Ma, during the recovery from the Permian-Triassic mass extinction, and then remained insignificant until they exploded in diversity and ecological importance during the Late Triassic. Hitherto, this Late Triassic explosion was poorly constrained and poorly dated. Here we provide evidence that it followed the Carnian Pluvial Episode (CPE), dated to 234–232Ma, a time when climates switched from arid to humid and back to arid again. Our evidence comes from a combined analysis of skeletal evidence and footprint occurrences, and especially from the exquisitely dated ichnofaunas of the Italian Dolomites. These provide evidence of tetrapod faunal compositions through the Carnian and Norian, and show that dinosaur footprints appear exactly at the time of the CPE. We argue then that dinosaurs diversified explosively in the mid Carnian, at a time of major climate and floral change and the extinction of key herbivores, which the dinosaurs opportunistically replaced.

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Más información:
  • Referencia: Massimo Bernardi, Piero Gianolla, Fabio Massimo Petti, Paolo Mietto & Michael J. Benton (2018): Dinosaur diversification linked with the Carnian Pluvial Episode. Nature Communications 9: 1499. DOI: 10.1038/s41467-018-03996-1.
  • Imagen tomada de Phys.org (Autor: Davide Bonadonna).
11.4.18 0 comentarios

Agárrame esos fantasmas


Retomamos de nuevo el linaje de dinosaurios que incluye a los representantes de las aves actuales para hablar de un pariente de estas últimas como es el bien conocido taxón asiático Confuciusornis. Numerosos estudios y trabajos pueblan la literatura dinosauriana y nos hablan de aspectos tan amplios como sus relaciones de parentesco, su anatomía o sus hábitos voladores, etc. No obstante, un aspecto muy importante en su ciclo vital era y sigue siendo un enigma... Y este aspecto no es otro que sus modos de alimentación. Sin embargo, los resultados obtenidos tras el estudio de una importante muestra de cráneos de Confuciusornis alojados en distintas instituciones europeas aportan algo de luz sobre una hipotética dieta y/o hábito alimenticio en esta interesante forma dinosauriana. Las conclusiones obtenidas son expuestas en un reciente trabajo publicado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology. La comparación de los cráneos de Confuciusornis con los presentes en aves modernas como los chotacabras o las carracas indican hábitos alimenticios muy semejantes. En concreto se propone que Confuciusornis capturaría al vuelo, como las especies comentadas, pequeños artrópodos cretácicos (coleópteros, libélulas...)

Estas presas base de la alimentación en Confuciusornis son un enigma, pero salvo este ave nadie tiene certeza de que agarrase esos fantasmas

El resumen del trabajo es el siguiente:

Confuciusornis sanctus has been heralded as a bird with an ancestrally diapsid skull, although this does not match its phylogenetic position as determined by other skeletal features. Based on 13 cranial specimens in European collections, we demonstrate that the observed scaffolding in the temporal region is highly derived and comparable to some of 21–23 cases of secondary bridges across the temporal fossa that evolved in modern birds. In Confuciusornis, the temporal fossa is crossed by a secondary temporal bar (absent in Eoconfuciusornis) that is continuous with the braincase but discontinuous with the postorbital process. A small postorbital bone (if present) is covered by this secondary ossification. The postorbital process is continuous with a prominent supraorbital rim and extends to the jugal as in sally-striking birds, including some Podargidae (Podargus), Leptosomidae, Brachypteraciidae, Coraciidae, Bucconidae, and Galbulidae, which tend to have wide gapes, large jaws with deep cranial rostra (and the nasal opening in a caudal position), and require additional attachments of musculus adductor mandibulae externus for fast and powerful snatching of the prey. The best modern analogue for the secondary temporal scaffolding seen in Confuciusornis is provided by Podargus, in which the long postorbital process is propped up by the temporal bar in addition the secondary bridge across the temporal fossa. The cranial evidence identifies Confuciusornis sanctus as a sally-striking predator.

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Más información:
  • Referencia: Andrzej Elzanowski, D. Stefan Peters & Gerald Mayr (2018): Cranial morphology of the Early Cretaceous bird Confuciusornis. Journal of Vertebrate Paleontology. DOI: 10.1080/02724634.2018.1439832.
  • Imagen tomada de NewDinosaurs (Autor: Kevin Yan).
4.4.18 0 comentarios

Isisfordia: Death Note


Pues ya estamos en otra entrada de la sección y retomamos de nuevo la temática cocodrilera. No obstante esta vez trataremos aspectos relacionados con los procesos tafonómicos implicados en reconocer, entre muchas más cosas, si un fósil presente en un yacimiento vivía en el mismo lugar en el que nos dejó (autóctono) o la carcasa fue arrastrada hasta ese lugar por corrientes de agua (alóctono). Tener claro este tipo de información es de gran ayuda a la hora de interpretar los ambientes en los que una especie solía pasar sus días y así llegar a conocer un poco mejor aspectos de su biología. Un ejemplo claro de como la tafonomía puede darnos claves de lo anterior se expone en un reciente trabajo publicado en la revista científica Royal Society Open Science. En este trabajo el protagonista es el eusuquio basal Isisfordia duncani hallado en la Formación Winton, en la región de Queensland (Australia). El análisis detallado del número y tipo de huesos fósiles, su grado de desarticulación y descomposición pertenecientes a varios individuos de distinto estadio ontogenético ha permitido determinar que las poblaciones de Isisfordia en este área vivieron muy próximos al lugar en el que murieron: en una región deltaica de aguas salobres hace alrededor de 100 millones de años.

Ummm, como es el registro fósil... ¡Hasta Isisfordia nos deja su Death Note para escribir su historia!

El resumen del trabajo es el siguiente:

Taphonomic analysis of fossil material can benefit from including the results of actualistic decay experiments. This is crucial in determining the autochthony or allochthony of fossils of juvenile and adult Isisfordia duncani, a basal eusuchian from the Lower Cretaceous (upper Albian) distal-fluvial-deltaic lower Winton Formation near Isisford. The taphonomic characteristics of the I. duncani fossils were documented using a combination of traditional taphonomic analysis alongside already published actualistic decay data from juvenile Crocodylus porosus carcasses. We found that the I. duncani holotype, paratypes and referred specimens show little signs of weathering and no signs of abrasion. Disarticulated skeletal elements are often found in close proximity to the rest of the otherwise articulated skeleton. The isolated and disarticulated skeletal elements identified, commonly cranial, maxillary and mandibular elements, are typical of lag deposits. The holotype QM F36211 and paratype QM F34642 were classified as autochthonous, and the remaining I. duncani paratypes and referred specimens are parautochthonous. We propose that I. duncani inhabited upper and lower delta plains near the Eromanga Sea in life. Their carcasses were buried in sediment-laden floodwaters in delta plain overbank and distributary channel deposits. Future studies should refer to I. duncani as a brackish water tolerant species.

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Más información:
  • Referencia: Caitlin E. Syme & Steven W. Salisbury (2018): Taphonomy of Isisfordia duncani specimens from the Lower Cretaceous (upper Albian) portion of the Winton Formation, Isisford, central-west Queensland. Royal Society Open Science 5: 171651. DOI: http://dx.doi.org/10.1098/rsos.171651.
  • Imagen tomada de DevianArt (Autor: Vlad Konstantinov).
28.3.18 0 comentarios

Lufengosaurus: 28 días después


Como es de imaginar y gracias al trabajo de los científicos que se dedican a sacar a la luz los aspectos menos conocidos que en su día afectaron a los pobladores del planeta en el pasado, sea cual sea su origen, su edad y su procedencia, cada vez nos acercamos más a conocer todos los detalles de sus vidas. Los distintos trabajos que van apareciendo en las distintas revistas científicas nos revelan información sobre asuntos tan dispares como sus modos de locomoción, alimentación, sus desarrollos ontogenéticos o incluso cómo sucedió el trágico desenlace final de sus vidas. Y esto, como no, también lo vamos conociendo en el mundo de los «lagartos terribles». Además de ser algo similar a forenses de dinosaurios, los paleontólogos dedicados a estudiar y conocer mejor a estos seres pretéritos, de vez en cuando ejercemos como médicos de cabecera o de familia o algo más avanzado y tratamos de dar respuestas o pautas a la pregunta “¿qué me pasa doctor?”. Ejemplo de ello es un estudio publicado recientemente en la revista científica Scientific Reports en el que se expone un caso y un cuadro clínico relacionado con un proceso de infección ósea mediado por bacterias conocido como osteomielitis en el sauropodomorfo jurásico Lufengosaurus. ¿Y la causa de la entrada de estos agentes patógeneos en el hueso de este «lagarto terrible»? Según el estudio publicado, una fallida y no certera mordedura…

… no sabemos el desenlace final de la historia pero me pregunto “¿28 días después de la infección Lufengosaurus se encontraría con una Yunnan desierta?”

El resumen del trabajo es el siguiente:

We report an osseous abnormality on a specimen of the sauropod dinosaur Lufengosaurus huenei from the Fengjiahe Formation in Yuxi Basin, China. A gross pathological defect occurs on the right third rib, which was subjected to micro-computed tomographic imaging as an aid in diagnosis. The analysis of pathological characteristics and the shape of the abnormality is incompatible with impact or healed trauma, such as a common rib fracture, and instead suggests focal penetration of the rib, possibly due to a failed predator attack. The identication of characteristics based on gross morphology and internal micro-morphology presented by the specimen, suggests an abscess with osteomyelitis as the most parsimonious explanation. Osteomyelitis is a severe infection originating in the bone marrow, usually resulting from the introduction of pyogenic (pus-producing) bacteria into the bone. Micro-tomographic imaging of the lesion suggests a degree of healing and bone remodelling following post-traumatic wound infection with evidence of sclerotic bone formation at the site of pathological focus, indicating that L. huenei survived the initial trauma. However, as osteomyelitis can express through widespread systemic effects, including a lowering of immune response and overall condition, this disease may have been a contributing factor to the eventual death of the individual.

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Más información:
  • Referencia: Lida Xing, Bruce M. Rothschild, Patrick S. Randolph-Quinney, Yi Wang, Alexander H. Parkinson & Hao Ran (2018): Possible bite-induced abscess and osteomyelitis in Lufengosaurus (Dinosauria: sauropodomorph) from the Lower Jurassic of the Yimen Basin, China. Scientific Reports 8: 5045. DOI: 10.1038/s41598-018-23451-x.
  • Imagen tomada de DevianArt (Autor: Cheung Chung Tat).
21.3.18 0 comentarios

Santa Notosuchia Diet


Tras la fiebre aviana del blog en las últimas entradas, vamos a descender de los cielos para tratar en este nueva Escasa Reflexión de un grupo de crocodiliformes denominados notosuquios. Sí, esta vez pasamos de los únicos descendientes conocidos de los «lagartos terribles», las aves, a comentar un poco sobre formas crocodilianas. Comencemos. ¿Qué es un notosuquio? Cómo se podría decir… los notosuquios son unos pequeños reptiles que aparecieron en el Jurásico Medio y que se caracterizan por presentar cuerpos esbeltos en los que las extremidades se encuentran levantadas a diferencia de los cocodrilos actuales. Sin embargo, la característica más destacada de estos animales se puede observar en los cráneos. Con cráneos cortos y altos, los notosuquios han desarrollado un gran número de adaptaciones tróficas, relacionadas con la presencia de una dentición heterodonta. De este modo, el rango de dietas que se conocen para los integrantes del grupo va desde formas carnívoras, herbívoras hasta durófagas sin pasar por alto otros representantes con dieta omnívora. Y sobre los aspectos tróficos derivados de la descripción de material craneal desconocido de Morrinhosuchus luziae, un notosuquio de la cuenca de Bauru en Brasil, se centran parte de los resultados publicados en un artículo de la revista científica Cretaceous Research. En este nuevo estudio se concluye que este notosuquio se correspondería con un depredador generalista que en determinados momentos no pasaría por alto prácticamente nada que fuese comestible... en tiempos cretácicos claro.

Sobre la cantidad no podemos asegurar nada pero sobre la variedad sí… Santa Notosuchia Diet.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Although the type material of Morrinhosuchus luziae (Crocodyliformes, Notosuchia) permitted the diagnosis of a new genus and species, its fragmentary nature prevented a detailed analysis of its cranial anatomy. In this study, we analyzed two new specimens of Morrinhosuchus luziae recovered from the Adamantina Formation (Upper Cretaceous) from Cândido Rodrigues and Monte Alto cities (state of São Paulo, Brazil), in the southeastern portion of the Bauru Basin. One specimen, MPMA 12-0050/07, consists of nearly complete skull and mandible which reveals new data and characters of its cranial morphology. Another, less complete specimen, MPMA 04-0019/15, consists of a rostrum with a partially preserved dentition that include a cingulate tooth crown. The analysis of Morrinhosuchus luziae's anatomy reinforces its phylogenetic position among the advanced notosuchian, allowing the inference of paleoautoecological proposals, and expanding the taxonomic knowledge of the elusive South American notosuchian.

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Más información:
  • Referencia: Fabiano Vidoi Iori, Thiago da Silva Marinho, Ismar de Souza Carvalho & Luiz Augusto dos Santos Frare (2018): Cranial morphology of Morrinhosuchus luziae (Crocodyliformes, Notosuchia) from the Upper Cretaceous of the Bauru Basin, Brazil. Cretaceous Research 86: 41-52. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2018.02.010
  • Imagen tomada de la publicación (Autor: Raul Tabajara/Deverson da Silva).

16.3.18 0 comentarios

Incubar: el problema final


Seguimos en semana de noticias sobre dinosaurios que alzaron el vuelo y lo diversificaron hasta llegar al día de hoy. No obstante, en esta nueva entrada nos centraremos en una cuestión que fue, sin ninguna duda, muy importante para el devenir de las primeras aves que empezaron a poblar los distintos ecosistemas del planeta durante el Mesozoico. Este aspecto no es otro que el reproductivo y, más concretamente, ese momento tan importante del desarrollo de los futuros pollos que es la incubación. El proceso de incubación relacionado con el mantenimiento de una temperatura constante que facilite el desarrollo del embrión en el interior del huevo es conocido, como es de esperar, en los representantes actuales de las primeras aves en aparecer pero no se tiene evidencia directa en estas últimas. Los resultados obtenidos en una investigación que ha sido publicada recientemente en la revista científica Journal of Evolutionary Biology a partir del análisis de la morfología de la pelvis de varias de estas primeras aves mesozoicas parecen indicar que muchas de ellas tenían un problema que solventar. Y este inconveniente era el siguiente: algunas de estas primeras aves presentaban masas corporales que excedían la carga máxima que podían soportar los huevos, por lo que el proceso de incubación directa sería trágico para la puesta.

Una mágica estampa cretácica, aves de un lado para otro surcando los cielos. De repente otra fotografía: una pareja de jóvenes aves que presentan miradas de desconcierto frente a su reciente puesta parecen pensar incubar: el problema final.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Numerous new fossils have driven an interest in reproduction of early birds but direct evidence remains elusive. No Mesozoic avian eggs can be unambiguously assigned to a species, which hampers our understanding of the evolution of contact incubation, which is a defining feature of extant birds. Compared to living species eggs of Mesozoic birds are relatively small, but whether the eggs of Mesozoic birds could actually have borne the weight of a breeding adult has not yet been investigated. We estimated maximal egg breadth for a range of Mesozoic avian taxa from the width of the pelvic canal defined by the pubic symphysis. Known elongation ratios of Mesozoic bird eggs allowed us to predict egg mass and hence the load mass an egg could endure before cracking. These values were compared to the predicted body masses of the adult birds based on skeletal remains. Based on 21 fossil species, we show that for non-ornithothoracine birds body mass was 130% of the load mass of the eggs. For Enantiornithes body mass and egg load mass were comparable to extant birds, but some early Cretaceous ornithuromorphs were 110% heavier than their eggs could support. Our indirect approach provides the best evidence yet that early birds could not have sat on their eggs without running the risk of causing damage. We suggest that contact incubation evolved comparatively late in birds.

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Más información:
  • Referencia: Denis C. Deeming & Gerald Mayr (2018): Pelvis morphology suggests that early Mesozoic birds were too heavy to contact incubate their eggs. Journal of Evolutionary Biology. DOI: 10.1111/jeb.13256.
  • Imagen tomada de Discover Magazine (Autor: Stephanie Abramowicz).
9.3.18 0 comentarios

Un día perfecto para volar


Uno de los anhelos del ser humano a lo largo de los tiempos ha sido cómo poder volar. Desde las máquinas de Leonardo a los propulsores de vuelo de Ironman muchos han sido los intentos tanto en la vida real como en la ficción (cine, literatura, comics,…) por parte del intelecto ‘sapiens’. Y en toda esta trayectoria los espejos en los cuales mirarse no han sido otros que esos pequeños dinosaurios que alzaron el vuelo en un momento dado de su historia evolutiva: las aves. Y estas aves ya presentaban estrategias para mejorar la eficiencia de su vuelo en una fase muy temprana de su historia evolutiva, al menos hace unos 126 millones de años. Esto es lo que indica un reciente estudio publicado en la revista científica Palaeontology sobre el modo de vuelo de dos pequeñas aves del yacimiento conquense de Las Hoyas. Estas dos aves mesozoicas sobre las que se centra el estudio son Concornis lacustris y Eoalulavis hoyasi y los resultados obtenidos señalan que ambas pudieron desarrollar estrategias de vuelo típicas de muchas especies modernas como es el desarrollo de un vuelo ondulado ‘a saltos’. Este tipo de vuelo les permitiría, por ejemplo, aumentar la velocidad de vuelo o volar largas distancias antes de hacer alguna parada para recobrar energía.

El humedal de Las Hoyas un día como hoy de hace unos 126 millones de años, Concornis, Eoalulavis y por qué no Iberomesdornis: un día perfecto para volar

El resumen del trabajo es el siguiente:

Intermittent flight through flap-gliding (alternating flapping phases and gliding phases with spread wings) or bounding (flapping and ballistic phases with wings folded against the body) are strategies to optimize aerial efficiency which are commonly used among small birds today. The broad morphological disparity of Mesozoic birds suggests that a range of aerial strategies could have evolved early in avian evolution. Based on biomechanics and aerodynamic theory, this study reconstructs the flight modes of two small enantiornithines from the Lower Cretaceous fossil site of Las Hoyas (Spain): Concornis lacustris and Eoalulavis hoyasi. Our results show that the short length of their wings in relation to their body masses were suitable for flying through strict flapping and intermittent bounds, but not through facultative glides. Aerodynamic models indicate that the power margins of these birds were sufficient to sustain bounding flight. Our results thus suggest that Clacustris and Ehoyasi would have increased aerial efficiency through bounding flight, just as many small passerines and woodpeckers do today. Intermittent bounding appears to have evolved early in the evolutionary history of birds, at least 126 million years ago.

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Más información:
  • Referencia: Francisco J. Serrano, Luis M. Chiappe, Paul Palmqvist, Borja Figueirido, Jesús Marugán-Lobón & José L. Sanz (2018): Flight reconstruction of two European enantiornithines (Aves, Pygostylia) and the achievement of bounding flight in Early Cretaceous birds. Palaeontology. DOI: 10.1111/pala.12351.
  • Imagen tomada de DeviantArt (Autor: Eloy Manzanero).
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Jinyunpelta one of us


Bastante tiempo ha pasado desde que Gideon A. Mantell bautizará en el año 1833 al primer «dinosaurio acorazado» conocido y que sirviera posteriormente (1942) a Richard Owen, junto con Megalosaurus e Iguanodon para definir el término dinosaurio. Este primer «portador de escudos» es Hylaeosaurus armatus. En la actualidad este pionero dentro del mundo de la dinosauriología se incluye filogenéticamente dentro de los anquilosaurios anquilosáuridos. Este grupo de «lagartos terribles» acorazados se diferencian por presentar entre otros caracteres cráneos cubiertos con estructuras en forma de cuerno y, de manera muy llamativa, por la presencia de una maza ósea en la parte final de la cola. Y la presencia de esta maza terminal, interpretada como un mecanismo defensivo ante potenciales depredadores, es la protagonista de un nuevo trabajo publicado en esta semana en la revista científica Scientific Reports. Podríamos preguntarnos qué tiene de novedoso el hallazgo de esta estructura en un anquilosáurido y más si este nuevo dinosaurio no está en la base del grupo sino que pertenece a un grupo un poco más derivado como son los anquilosaurinos. Jinyunpelta sinensis, como ha sido bautizado este nuevo anquilosaurio, representa la evidencia más antigua conocida de presencia de una maza ósea terminal en un anquilosaurino, desplazando a Pinacosaurus que tenía hasta el momento esta condecoración a un segundo plano. De hecho, la aparición de una maza terminal se retrotrae en el tiempo hasta hace unos 100 millones de años en el intervalo Albiense-Cenomaniense.

Parece que los círculos de Pinacosaurus & Co. asumen sin reparo que Jinyunpelta es one of us.

El resumen del trabajo es el siguiente:

The tail club knob is a highly specialized structure thought to characterize a subgroup of the ankylosaurine ankylosaurians, and the oldest documented tail club knob in the fossil record occurred in the Campanian ankylosaurine Pinacosaurus. Here we report a new ankylosaurid Jinyunpelta sinensis, gen. et sp. nov., from the Albian–Cenomanian Liangtoutang Formation, Jinyun County, Zhejiang, China. This is the first definitive and the best preserved ankylosaurid dinosaur ever found in southern China. Jinyunpelta possesses unique cranial features differs from other ankylosaurs including two paranasal apertures level with and posterior to the external naris, a triangular fossa on the anterodorsal edge of the maxilla, an antorbital fossa in the junction between the maxilla, lacrimal and jugal, and an anterior process of the prearticular that lies ventral to the splenial. Our phylogenetic analysis suggests Jinyunpelta as the most basal ankylosaurine dinosaur. Jinyunpelta has a tail club with interlocking caudal vertebrae and a well-developed tail club knob, it represents the oldest and the most basal ankylosaurian known to have a well-developed tail club knob. The new discovery thus demonstrates that a large and highly modi ed tail club evolved at the base of the ankylosaurine ankylosaurs at least about 100 million years ago.

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Más información:
  • Referencia: Wenjie Zheng, Xingsheng Jin, Yoichi Azuma, Qiongying Wang, Kazunori Miyata & Xing Xu (2018): The most basal ankylosaurine dinosaur from the Albian– Cenomanian of China, with implications for the evolution of the tail club. Scientific Reports 8, 3711. DOI: 10.1038/s41598-018-21924-7.
  • Imagen tomada de aquí.
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The Edmontosaurus paradox


Tyrannosaurus, Triceratops, Ankylosaurus, Pachycephalosaurus, Struthiomimus, Anzu o Edmontosaurus son algunos de los dinosaurios que ha aportado al mundo de la dinosauriología la conocidísima Hell Creek Formation que se encuentra distribuida por los estados norteamericanos de Montana, Wyoming y las dos Dakotas. En esta formación finicretácica, el hadrosaurio del que se conocen una gran cantidad de ejemplares y alguno de los esqueletos más completos preservados es Edmontosaurus. Este "lagarto terrible" "pico de pato" podría alcanzar en estado adulto los 15 metros de longitud y algo más de 7 toneladas de peso. No obstante, y hasta el momento, no se conocían bien los pollos, es decir, las crías recién salidas del huevo de este inmenso dinosaurio. La descripción de un pollo relativamente completo y articulado en la revista científica Journal of Vertebrate Paleontology ha permitido proponer una nueva hipótesis sobre como era el modo de locomoción en los primeros estadios ontogenéticos de esta especie. Hasta ahora la hipótesis que propone un cambio a nivel ontogenético en el modo de marcha de los dinosaurios hadrosaurios, pasando de una locomoción bípedo en los primeros estadios a una macha cuadrúpeda en ejemplares adultos, se daba por válida. Los estudios sobre las proporciones de las extremidades de este pollo de Edmontosaurus señalan una relación de isometría entre las extremidades anteriores y posteriores contrario a lo propuesto hasta el momento para este tipo de dinosaurios. Así, en el estudio se concluye que los pollos de los dinosaurios hadrosaurios serían capaces de desarrollar una marcha totalmente cuadrúpeda como sucede en los individuos adultos.

La paradoja de Edmontosaurus, un taxón con una compleja historia en su interpretación taxonómica es, hasta ahora, la llave para conocer como caminaban los ejemplares más precoces de los dinosaurios hadrosaurios.

The Hell Creek Formation preserves one of the most intensely studied late Cretaceous terrestrial fossil units. Over 22 dinosaur genera are currently recognized from this unit, but the record of juvenile individuals is surprisingly limited. Here, we document a nestling hadrosaur that represents the first occurrence of an articulated nestling dinosaur skeleton from the latest Cretaceous (late Maastrichtian) of North America. The specimen (UCMP 128181) preserves a partial scapula, nearly complete rib cage, vertebral series from the shoulder to mid-tail, a large portion of the pelvic girdle, and both hind limbs through a combination of bone and/or natural impressions in the concretion. It is assignable to the genus Edmontosaurus based on the shape of the prepubic process, or blade, of the pubis. The specimen represents the earliest ontogenetic growth stage of Edmontosaurus cf. annectens and possesses a femur length of 148 mm. It greatly contributes as a new end member to a sample of associated Edmontosaurus skeletons that is well suited for allometrically testing the hypothesized ontogenetic gait shift in hadrosaurs from bipedal juveniles to quadrupedal adults using individual limb proportions. Although UCMP 128181 does not preserve forelimbs, regressions based on associated Edmontosaurus skeletons (N D 25) reveal overall isometry of the forelimb relative to the hind limb, and within each limb. These data indicate that Edmontosaurus nestlings were anatomically capable of fully quadrupedal locomotion and provide no compelling evidence to support an ontogenetic gait shift in hadrosaurids.

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Más información:
  • Referencia: Mateusz Wosik, Mark B. Goodwin & David C. Evans (2018): A nestling-sized skeleton of Edmontosaurus (Ornithischia, Hadrosauridae) from the Hell Creek Formation of northeastern Montana, U.S.A., with an analysis of ontogenetic limb allometry. Journal of Vertebrate Paleontology: e1398168. DOI: 10.1080/02724634.2017.1398168.
  • Imagen tomada de aquí (Autor: Peter Minister).
16.2.18 0 comentarios

Una serie de catastróficas desdichas


Quizá uno de los lugares comunes de debate en el mundo de la dinosauriología y que sigue en activo (y muy probablemente lo seguirá estando en un futuro), es el momento y las causas de la extinción de los dinosaurios no avianos. El final de la era de estos grandes dominadores de los ecosistemas terrestres del Mesozoico (aunque actualmente siguen siendo el grupo de vertebrados de mayor éxito evolutivo) hace unos 66 millones de años sigue dando que hablar. Este periodo controvertido de la historia de la vida en el planeta Tierra está marcado por tres procesos de repercusión sonora: la extinción en masa del límite Cretácico-Paleógeno, una concatenación de grandes erupciones volcánicas masivas en la meseta de Decán y el impacto de un meteorito en Chicxulub. Hasta el momento la discusión se centra en si el impacto meteorítico desencadenó las erupciones en masa de la meseta del Decán o si estas son previas al impacto en Chicxulub. Y esto seguirá… No obstante, lo que si parece claro a raíz de un reciente estudio publicado en la revista científica Science Advances, es que el impacto del cuerpo extraterrestre tuvo su efecto en la generación de un importantísimo magmatismo a escala planetaria que incluso tuvo su repercusión en los fondos marinos. En este trabajo este magmatismo entra en el juego de eventos que desencadenaron los cambios en la superficie planetaria hace unos 66 millones de años y que dieron al traste con un icónico grupo de vertebrados, los «lagartos terribles».

Lo único evidente parece ser que una serie de catastróficas desdichas acabaron con los dinosaurios… pero no con todos, ya que una estirpe de dinosaurios voladores de enorme diversidad continúa su andadura por el planeta.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Eruptive phenomena at all scales, from hydrothermal geysers to flood basalts, can potentially be initiated or modulated by external mechanical perturbations. We present evidence for the triggering of magmatism on a global scale by the Chicxulub meteorite impact at the Cretaceous-Paleogene (K-Pg) boundary, recorded by transiently increased crustal production at mid-ocean ridges. Concentrated positive free-air gravity and coincident seafloor topographic anomalies, associated with seafloor created at fast-spreading rates, suggest volumes of excess magmatism in the range of ~105 to 106 km3. Widespread mobilization of existing mantle melt by post-impact seismic radiation can explain the volume and distribution of the anomalous crust. This massive but short-lived pulse of marine magmatism should be considered alongside the Chicxulub impact and Deccan Traps as a contributor to geochemical anomalies and environmental changes at K-Pg time.

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Más información:
  • Referencia: Joseph S. Byrnes & Leif Karlstrom (2018): Anomalous K-Pg–aged seafloor attributed to impact-induced mid-ocean ridge magmatism. Science Advances 4(2), eaao2994. DOI: 10.1126/sciadv.aao2994
  • Imagen tomada de National Geographic Education Blog (Autor: Franco Tempesta).
8.2.18 0 comentarios

Bienvenidos al Norte


Cómo entender el éxito evolutivo de un grupo de seres vivos está en el orden del día de las investigaciones de los distintos especialistas y es una tarea no del todo sencilla. En cuanto te metes de lleno en el registro fósil la cosa puede complicarse más sobre todo debido a el sesgo que este presenta, pero siempre los trabajos ayudan a entender un poco más la evolución de la vida en la Tierra. Esta misma semana se ha publicado en la revista científica Nature Ecology & Evolution un muy interesante trabajo centra en los dominadores del Mesozoico, los «lagartos terribles». En esta publicación se propone una novedosa aportación a la radiación adaptativa de los dinosaurios. Así, a modo de ejemplo para cada periodo, los investigadores proponen que durante el Triásico, al albor del grupo, los dinosaurios se expandieron rápidamente hacia norte, noreste y este, en el Jurásico los movimientos se dirigieron mayoritariamente hacia noroeste y, finalmente en el Cretácico, los movimientos al norte eran mejor acogidos. El trabajo además emplea una interesante combinación metodológica mezcla de registro fósil, sistemática y biogeografía.

Parece evidente que desde el principio los dinosaurios fueron bienvenidos al Norte.

El resumen del trabajo es el siguiente:

Dinosaurs dominated terrestrial ecosystems across the globe for over 100 million years and provide a classic example of an evolutionary radiation. However, little is known about how these animals radiated geographically to become globally distributed. Here, we use a biogeographical model to reconstruct the dinosaurs’ ancestral locations, revealing the spatial mechanisms that underpinned this 170-million-year-long radiation. We find that dinosaurs spread rapidly initially, followed by a significant continuous and gradual reduction in their speed of movement towards the Cretaceous/Tertiary boundary (66 million years ago). This suggests that the predominant mode of dinosaur speciation changed through time with speciation originally largely driven by geographical isolation—when dinosaurs speciated more, they moved further. This was gradually replaced by increasing levels of sympatric speciation (species taking advantage of ecological opportunities within their existing environment) as terrestrial space became a limiting factor. Our results uncover the geographical signature of an evolutionary radiation.

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Más información:
  • Referencia: Ciara O’Donovan, Andrew Meade & Chris Venditti (2018): Dinosaurs reveal the geographical signature of an evolutionary radiation. Nature Ecology & Evolution. DOI: 10.1038/s41559-017-0454-6
  • Imagen tomada de aquí.
1.2.18 0 comentarios

Even lambs have teeth... Xericeps


Bueno pues a pesar de la importancia que tienen los «lagartos terribles» en esta sección del blog, en la "Escasa reflexión" de estos días toca hablar de pterosaurios. Como con cualquier elemento fósil, ya sea del taxón que sea, el hallazgo de un nuevo resto paleontológico es un evento muy satisfactorio para un paleontólogo, sobre todo si ha estado implicado desde el principio del proceso. A pesar de ello, no se debe olvidar que un hallazgo paleontológico, por lo general, es un suceso raro. Y raro es que el registro fósil nos muestre evidencias de organismos preservados en su totalidad. Y en el caso que nos ocupa aquí, pues tampoco va a ser esta vez. En esta ocasión, los niveles fosilíferos de las conocidas Kem Kem beds del norte de África, que en su momento han sacado a la luz depredadores dinosaurianos de gran porte como Spinosaurus o Carchadontosaurus, han deparado una nueva sorpresa en forma de una pequeña porción de la mandíbula de un nuevo pterosaurio azdárquido. Este nuevo reptil volador de hace unos 100 millones de años, descrito en la revista científica Cretaceous Research, ha sido bautizado con el nombre de Xericeps curvirostris y, como es típico de sus parientes más cercanos, los azdárquidos, Xericeps presenta una mandíbula sin dientes, un carácter derivado que aparece entre dos y cinco veces, según distintos autores, en Pterodactyloidea (para simplificar, los pterosaurios de cola corta).
¡Ay Xericeps even lambs have teeth!

El resumen del trabajo es el siguiente:

A new genus and species, Xericeps curvirostris gen. et sp. nov., is erected for a highly distinctive pterosaur mandible from the mid-Cretaceous (?Albian to lower Cenomanian) Kem Kem beds of south east Morocco. The new taxon is referred to Azhdarchoidea based on the absence of teeth, slenderness of its mandible with sulcate occlusal surface, presence on the posterior section of the mandibular symphysis of short paired ridges bounding a central groove, and the presence of elongate foramina on its occlusal and lateral surfaces. A slight dorsal curvature determines it as a distinct genus of azhdarchoid, as does an autapomorphy: the presence of a continuous longitudinal groove on the ventral midline of the mandibular symphysis. The new species brings to three the number of named pterosaurs from the Kem Kem beds and together with an unnamed tapejarid, points to a relatively diverse pterosaur assemblage in these deposits.

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Más información:
  • Referencia: David M.Martill, David M. Unwin, Nizar Ibrahim & Nick Longrich (2018): A new edentulous pterosaur from the Cretaceous Kem Kem beds of south eastern Morocco. Cretaceous Research 84: 1-12. DOI: https://doi.org/10.1016/j.cretres.2017.09.006
  • Imagen tomada de Pteros (Autor: Joschua Knüppe).
22.1.18 0 comentarios

El corredor del laberinto


Ya han pasado dos semanas o más desde que empezó el año 2018 y daba la impresión que la sección de este blog titulada Escasas reflexiones ponía el freno. Aceleramos de nuevo con un post sobre uno de los taxones de dinosaurios más madrugadores en ser descritos en el presente año. Este nuevo dinosaurio, publicado en la revista científica PeerJ, es Diluvicursor pickeringi, un pequeño ornitópodo del tamaño de un pavo y probablemente muy corretón que vivió hace unos 113 millones de años (Albiense) en el sureste australiano. En el trabajo publicado se señala que el individuo en cuestión es un ejemplar joven pero cerca de la edad adulta que presenta una interesante patología en su pie derecho. Esta patología conocida como ostefitosis (una derivación de la osteoartritis) está relacionada con la formación de espolones óseos y no es tan común en individuos jóvenes. Sin embargo, también puede producirse por un fuerte trauma, y esto si puede suceder en cualquier estadio ontogenético. Lamentablemente para Diluvicursor esta patología le impediría explotar al máximo sus habilidades como velocista, desarrollar un activo modo de vida…
…y ser el corredor del laberinto.

El resumen del trabajo es el siguiente:

A new small-bodied ornithopod dinosaur, Diluvicursor pickeringi, gen. et sp. nov.,
is named from the lower Albian of the Eumeralla Formation in southeastern Australia and helps shed new light on the anatomy and diversity of Gondwanan ornithopods. Comprising an almost complete tail and partial lower right hindlimb, the holotype (NMV P221080) was deposited as a carcass or body-part in a log-filled scour near the base of a deep, high-energy river that incised a faunally rich, substantially forested riverine floodplain within the Australian–Antarctic rift graben. The deposit is termed the ‘Eric the Red West Sandstone.’ The holotype, interpreted as an older juvenile ∼1.2 m in total length, appears to have endured antemortem trauma to the pes. A referred, isolated posterior caudal vertebra (NMV P229456) from the holotype locality, suggests D. pickeringi grew to at least 2.3 m in length. D. pickeringi is characterised by 10 potential autapomorphies, among which dorsoventrally low neural arches and transversely broad caudal ribs on the anterior-most caudal vertebrae are a visually defining combination of features. These features suggest D. pickeringi had robust anterior caudal musculature and strong locomotor abilities. Another isolated anterior caudal vertebra (NMV P228342) from the same deposit, suggests that the fossil assemblage hosts at least two ornithopod taxa. D. pickeringi and two stratigraphically younger, indeterminate Eumeralla Formation ornithopods from Dinosaur Cove, NMV P185992/P185993 and NMV P186047, are closely related. However, the tail of D. pickeringi is far shorter than that of NMV P185992/P185993 and its pes more robust than that of NMV P186047. Preliminary cladistic analysis, utilising three existing datasets, failed to resolve D. pickeringi beyond a large polytomy of Ornithopoda. However, qualitative assessment of shared anatomical features suggest that the Eumeralla Formation ornithopods, South American Anabisetia saldiviai and Gasparinisaura cincosaltensis, Afro-Laurasian dryosaurids and possibly Antarctic Morrosaurus antarcticus share a close phylogenetic progenitor. Future phylogenetic analysis with improved data on Australian ornithopods will help to test these suggested affinities.

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Más información:
  • Referencia: Matthew C. Herne, Alan M. Tait, Vera Weisbecker, Michael Hall, Jay P. Nair, Michael Cleeland & Steven W. Salisbury (2018): A new small-bodied ornithopod (Dinosauria, Ornithischia) from a deep, high-energy Early Cretaceous river of the Australian–Antarctic rift system. PeerJ 5: e4113. DOI: 10.7717/peerj.4113.
  • Imagen tomada de Sci-News (Autor: Peter Trusler).
30.12.17 0 comentarios

Archaeopteryx: mejor con 11 que con 12


Para cerrar este año en el que las Escasas reflexiones han retornado a El Cuaderno de Godzillin y aunque, valga la redundancia, hayan sido escasas, no esta mal reflexionar sobre uno de los taxones y fósiles icónicos dentro de la dinosauriología. Esta pincelada final se centrará en uno de los ejemplares del dinosaurio paraviano Archaeopteryx. Hasta este último mes del año 2017, se conocían 12 ejemplares de este «lagarto terrible» importantísimo para tener más claro el origen de las aves modernas. Sin embargo, en un trabajo publicado en la revista científica BMC Evolutionary Biology, y centrado en el ejemplar de Haarlem, se concluye que existen suficientes diferencias en la osteología de este ejemplar con respecto a los 11 restantes especímenes de Archaeopteryx que hace que abandone su pertenencia a este último género. Estas diferencias unidas a la ausencia de caracteres diagnósticos de Archaeopteryx han permitido definir una nueva especie denominada Ostromia crassipes para el ejemplar de Haarlem. Ostromia muestra una mayor afinidad por el taxon asiático Anchiornis y sus parientes, dejando un interesantísimo juego paleobiogeográfico Europa-Asia en el archipiélago de Solnhofen durante el Jurásico Superior...

… y es que se juega mejor con 11 que con 12, ¿o no era así?

El resumen del trabajo es el siguiente:

Archaeopteryx is an iconic fossil that has long been pivotal for our understanding of the origin of birds. Remains of this important taxon have only been found in the Late Jurassic lithographic limestones of Bavaria, Germany. Twelve skeletal specimens are reported so far. Archaeopteryx was long the only pre-Cretaceous paravian theropod known, but recent discoveries from the Tiaojishan Formation, China, yielded a remarkable diversity of this clade, including the possibly oldest and most basal known clade of avialan, here named Anchiornithidae. However, Archaeopteryx remains the only Jurassic paravian theropod based on diagnostic material reported outside China. Re-examination of the incomplete Haarlem Archaeopteryx specimen did not find any diagnostic features of this genus. In contrast, the specimen markedly differs in proportions from other Archaeopteryx specimens and shares two distinct characters with anchiornithids. Phylogenetic analysis confirms it as the first anchiornithid recorded outside the Tiaojushan Formation of China, for which the new generic name Ostromia is proposed here. In combination with a biogeographic analysis of coelurosaurian theropods and palaeogeographic and stratigraphic data, our results indicate an explosive radiation of maniraptoran coelurosaurs probably in isolation in eastern Asia in the late Middle Jurassic and a rapid, at least Laurasian dispersal of the different subclades in the Late Jurassic. Small body size and, possibly, a multiple origin of flight capabilities enhanced dispersal capabilities of paravian theropods and might thus have been crucial for their evolutionary success.

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Más información:
  • Referencia: Christian Foth & Oliver W. M. Rauhut (2017): Re-evaluation of the Haarlem Archaeopteryx and the radiation of maniraptoran theropod dinosaurs. BMC Evolutionary Biology 17: 236. DOI: https://doi.org/10.1186/s12862-017-1076-y.
  • Imagen tomada de Dinopedia (Autor: Zdenek Burian).
20.12.17 0 comentarios

Deudas de sangre dinosaurianas


De sobra es conocido que todo avance tiene también sus lagunas o sus pequeños peajes a pagar. La aparición de distintos tipos de plumas en los dinosaurios les permitió una mayor versatilidad en sus diversos modos de vida. Desde una más eficiente termorregulación, incubación e incluso identificación específica y/o sexual hasta, como sucedió más tardíamente, el reinado en el medio aéreo. No obstante estos nuevos trajes tenían que pasar alguna factura y esa parece ser que procede de unos pequeños artrópodos con bastante mala fama como son las garrapatas. Aunque de manera indirecta, un estudio muy reciente publicado en la revista científica Nature Communications describe una serie de nuevas formas de garrapatas cretácicas que pudieron tener una estrecha relación con algunos grupos de dinosaurios emplumados. Y sí, esta estrecha relación no parece que fuese beneficiosa para alguno de estos «lagartos terribles» con plumas. De lo expuesto en el trabajo es muy probable que estos pequeños seres tuvieran una cierta afección por la sangre de algunos de los dinosaurios que vivieron en lo que actualmente es Birmania hace unos 99 millones de años.

Algo más sabemos de las relaciones de los dinosaurios con su ambiente y con el resto de agentes que conformaban los mismos: una deuda de sangre a cambio de la posesión de plumas. El resumen del trabajo es el siguiente:


Ticks are currently among the most prevalent blood-feeding ectoparasites, but their feeding habits and hosts in deep time have long remained speculative. Here, we report direct and indirect evidence in 99 million-year-old Cretaceous amber showing that hard ticks and ticks of the extinct new family Deinocrotonidae fed on blood from feathered dinosaurs, non-avialan or avialan excluding crown-group birds. A †
Cornupalpatum burmanicum hard tick is entangled in a pennaceous feather. Two deinocrotonids described as †Deinocroton draculi gen. et sp. nov. have specialised setae from dermestid beetle larvae (hastisetae) attached to their bodies, likely indicating cohabitation in a feathered dinosaur nest. A third conspecific specimen is blood-engorged, its anatomical features suggesting that deinocrotonids fed rapidly to engorgement and had multiple gonotrophic cycles. These findings provide insight into early tick evolution and ecology, and shed light on poorly known arthropod–vertebrate interactions and potential disease transmission during the Mesozoic.

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Más información:
  • Referencia: Enrique Peñalver, Antonio Arillo, Xavier Delclòs, David Peris, David A. Grimaldi, Scott R. Anderson, Paul C. Nascimbene & Ricardo Pérez-de la Fuente (2017): Parasitised feathered dinosaurs as revealed by Cretaceous amber assemblages. Nature Communications 8: 1924. DOI: 0.1038/s41467-017-01550-z.
  • Imagen tomada de Science Magazine.
12.12.17 0 comentarios

Matheronodon: piedra, papel o tijeras


Tiempo ha que no aparece en el blog una Escasa reflexión, pero parece que va tocando (y esperemos no desfondarnos…). Descubrimientos y hallazgos han saltado a la palestra dinosauriana desde la última ocasión allá por el otoño del pasado año. No obstante, para este esperado reencuentro con el blog se ha decidido recomenzar con estos «lagartos terribles», aunque no tanto por su aspecto, pertenecientes al grupo de los ornitópodos rhabdodóntidos. A este grupo de formas de pequeño y mediano porte en relación a sus lejanos parientes los hadrosaurios, se ha unido hace unas semanas un nuevo chico al barrio. Y sí, aunque alguna forma australiana se cuela a veces, el barrio al que pertenecen estos dinosaurios fitófagos, es el archipiélago que conformaba la Europa del finales del Cretáceo Superior. Este nuevo “kid on the block”, ha sido denominado como Matheronodon provincialis y procede del Campaniense final del sur de Francia. En el artículo publicado en la revista científica Scientific Reports se documenta parte de la dieta de este rhabdodóntido derivada de la efectividad en el corte que genera la presencia de dientes de gran tamaño en ambas mandíbulas pudiendo estas últimas actuar como y presentar una precisión semejante a la que deslumbró allá por los 90 del siglo pasado Eduardo Manostijeras en los jardines de una pequeña localidad norteamericana.

Matheronodon..., piedra (fósil) si que es, papel me parece difícil, y tijeras es lo que parece que se deja caer en este trabajo. Pues entre piedra o tijeras, en este caso, parece que se tiende a esto último cumplido aquello de la excepción hace la regla. El resumen del trabajo es el siguiente:

Rhabdodontidae is a successful clade of ornithopod dinosaurs, characteristic of Late Cretaceous continental faunas in Europe. A new rhabdodontid from the late Campanian, of southern France, Matheronodon provincialis gen. et sp. nov., is characterized by the extreme enlargement of both its maxillary and dentary teeth, correlated to a drastic reduction in the number of maxillary teeth (4 per generation in MMS/VBN-02-102). The interalveolar septa on the maxilla are alternately present or resorbed ventrally so as to be able to lodge such enlarged teeth. The rhabdodontid dentition and masticatory apparatus were adapted for producing a strict and powerful shearing action, resembling a pair of scissors. With their relatively simple dentition, contrasting with the sophisticated dental batteries in contemporary hadrosaurids, Matheronodon and other rhabdodontids are tentatively interpreted as specialized consumers of tough plant parts rich in sclerenchyma fibers, such as Sabalites and Pandanites.

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Más información:
  • Referencia: Pascal Godefroit, Géraldine Garcia, Bernard Gomez, Koen Stein, Aude Cincotta, Ulysse Lefèvre & Xavier Valentin (2017): Extreme tooth enlargement in a new Late Cretaceous rhabdodontid dinosaur from Southern France. Scientific Reports 7: 13098. DOI: 10.1038/s41598-017-13160-2.
  • Imagen tomada de DeviantArt (Autor: Joschua Knüppe).
17.11.16 0 comentarios

Tiranosaurio horror story


Back to the future” o “y volver, volver, volver…” puede ser una buena entradilla para esta ya casi olvidada sección del blog. Una vez de vuelta (de todo o… de nada) hemos seleccionado una investigación que nos aporta algo más de información sobre la relación entre los dinosaurios y un grupo de formas de pequeño tamaño, pero de enorme diversidad como son los insectos. Del mismo modo que ocurre en la actualidad esta relación es muy estrecha. ¿Quién no se ha fijado alguna vez al pasear por algún jardín en un grupo de mirlos o urracas picoteando entre las hierbas y engullendo larvas de algún insecto?,¿o se ha encontrado en alguna caminata el cuerpo sin vida de un pajarillo colonizado por pequeñas larvas, moscas o escarabajos? Sí ya sé que estos ejemplos de relación no son muy saludables para ninguno de los dos grupos dependiendo del papel que te haya tocado interpretar, pero es un papel muy necesario en la naturaleza para el bien de los ecosistemas, y esto ocurre ahora y muy probablemente en el Cretácico. Este último tipo de relación entre un cadáver y un grupo de insectos necrófagos es lo que tuvo lugar en alguna parte de los ecosistemas cretácicos de la actual región china de Xinjiang cuando parte del cuerpo sin vida de un tiranosaurio quedó expuesto cerca de la orilla de una zona lagunar. En un trabajo publicado en la revista científica Cretaceous Research se documenta la presencia de cámaras de pupación en un hueso de la cadera de un ejemplar de dinosaurio tiranosaurino, que fueron realizadas por un grupo de insectos que como forma de vida se alimentaban de cadáveres.

Para el tiranosaurio sí que fue una historia terrorífica, pero para varios insectos fue la única oportunidad de conocerlos en vida.

El resumen del trabajo es el siguiente:
A large theropod ilium was recently collected from the Upper Cretaceous Honglishan Formation in the Sangequan area of the northern Junggar Basin, Xinjiang, China, which represents the first officially reported dinosaur fossil from this formation. Several morphological features, including robust supracetabular ridge, reduced supracetabular crest, concave anterior margin of the pubic peduncle, ventral flange on the pubic peduncle, converging dorsal surface of the iliac blades, laterally visible cuppedicus shelf, and ventral flange on the posterior surface of pubic peduncle, suggest that this specimen can be referred to Tyrannosaurinae, and furthermore, a few differences between this specimen and other tyrannosaurines in particular the contemporary Asian tyrannosaurine Tarbosaurus suggest that IVPP V22757 may represent a new tyrannosaurine species. However, in the absence of extensive data that would make it possible to properly evaluate these differences, we refrain from naming a new taxon based on this specimen. Some insect borings are also identified in this specimen, and are referable to the ichnogenus Cubiculum, which is interpreted as the insect pupichnia. This new fossil documents the presence of a gigantic theropod in the Upper Cretaceous of Junggar Basin, adding new information on its poorly studied ecosystems.

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Más información:
  • Referencia: Feng Li, Shundong Bi, Michael Pittman, Stephen L. Brusatte & Xing Xu (2016): A new tyrannosaurine specimen (Theropoda: Tyrannosauroidea) with insect borings from the Upper Cretaceous Honglishan Formation of Northwestern China. Cretaceous Research 66: 155-162. DOI: http://dx.doi.org/10.1016/j.cretres.2016.06.002.
  • Imagen tomada de aquí (Autor: MALvit).