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Radiaciones evolutivas y extinciones masivas en Crocodyliformes


A pesar de que al nieto del señor Fitosáurez le cause somnolencia, la historia evolutiva de Crocodyliformes presenta algunos episodios interesantes relacionados con eventos de diversificación y extinciones masivas. Si echamos un vistazo al registro fósil del grupo, se puede observar que presenta una mayor diversidad en términos morfológicos y ecológicos que el grupo que conforman los representantes actuales, incluidos en Crocodylia. Esta gran disparidad a lo largo de la historia evolutiva de los cocodrilos podría explicarse por la sucesión de radiaciones evolutivas acontecidas en determinados momentos del pasado de los diferentes clados que componen Crocodyliformes. Al menos, esa es la conclusión a la que han llegado Mario Bronzati, Felipe C. Montefeltro y Max C. Langer en una reciente publicación.

Estos autores han llevado a cabo diversos análisis basados en eventos de diversificación a lo largo de la historia evolutiva del grupo. Sus resultados parecen concordar con estudios anteriores que indicarían una radiación inicial del grupo tras la extinción masiva del Triásico-Jurásico. Este evento de extinción ocurrido hace aproximadamente unos 200 millones de años, no afectó de igual manera desigual a los dos grandes linajes que constituyen Archosauria. Por un lado, la diversidad de Avemetatarsalia apenas se vio mermada, mientras que en los pseudosuquios, tan solo los Crocodylomorpha sobrevivieron a esta crisis, provocando la desaparición de grupos como rauisúquidos, aetosaurios u ornitosúquidos.

Relaciones de parentesco de Crurotarsi. Modificado de Pol et al. (2009; 2014); Nesbitt (2011); Andrade et al. (2011); Bronzati et al. (2012); Irmis et al. (2013)

Dentro de Crocodylomorpha se incluyen los “esfenosuquios” (formas de pequeño tamaño restringidos temporalmente desde el Triásico Superior al Jurásico Superior) y los Crocodyliformes, que engloban la mayor parte de la diversidad del pasado, así como los representantes actuales del grupo. Los crocodiliformes surgen en el registro fósil a partir del Triásico Superior, hace unos 220 millones de años, y no solo superaron el límite Triásico-Jurásico, sino que también sobrevivieron a la gran extinción acontecida hace 66 millones de años en el límite Cretácico-Paleógeno. Dentro de este grupo encontramos a los “protosuquios”, grupo parafilético que vivió durante el Jurásico, y a los mesoeucrocodilios, que incluye la mayor parte de los linajes de Crocodyliformes como notosuquios, talatosuquios, dirosáuridos y el crown-group Crocodylia.

Tradicionalmente se ha propuesto que la radiación temprana de Crocodylomorpha tuvo lugar a lo largo del Jurásico Inferior, y en este nuevo trabajo también se situaría la diversificación inicial de los Crocodyliformes durante ese período. Para estos autores, el Jurásico Inferior fue un momento importante para el establecimiento de este linaje de los crocodiliformes, aunque sin embargo, esta radiación no está clara debido a la escasez de fósiles en este periodo.

Tras su radiación temprana en el Triásico Superior, los dinosaurios eran muy abundantes y estaban ampliamente extendidos, y continuaron diversificándose por los hábitats terrestres del Jurásico Inferior. No obstante, durante este período, los crocodiliformes conquistaron aquellos nichos que no estaban dominados totalmente por los dinosaurios no aviares, como el medio marino en el caso de los talatosuquios o los medios semiacuáticos en el caso de los neosuquios en el Jurásico-Cretácico Inferior.

Relaciones de parentesco de Crocodylomorpha. Modificado de Pol et al. (2009; 2014); Nesbitt (2011); Andrade et al. (2011); Bronzati et al. (2012); Irmis et al. (2013)

La posterior diversificación en el Cretácico de los notosuquios tuvo lugar principalmente en zonas de Gondwana, donde mamíferos y dinosaurios carnívoros parece que jugaron un papel paleoecológico secundario. Tras el pico registrado durante el Cretácico Inferior, el registro fósil muestra una disminución general de la diversidad en Mesoeucrocodylia cerca del límite Cretácico-Paleógeno, mientras que los linajes de Eusuchia se diversificaron. No sólo los linajes del crown-group Crocodylia sobrevivieron a este evento de extinción, sino que tanto dirosáuridos como sebecosuquios seguían siendo abundantes en ambientes marinos y terrestres, respectivamente, tras él. Sin embargo, el posterior evento de radiación acontecido en el Cenozoico solamente se ha registrado en Crocodylia y la diversificación de los diferentes linajes de este grupo no fue suficiente para compensar la disminución general de la diversidad de crocodiliformes en los ecosistemas modernos.

Relaciones de parentesco de Mesoeucrocodylia. Modificado de Pol et al. (2009; 2014); Nesbitt (2011); Andrade et al. (2011); Bronzati et al. (2012); Irmis et al. (2013)

Por tanto, de forma general, los análisis realizados en este trabajo indican que la increíble diversidad fósil registrada en Crocodyliformes no se logró por medio de un proceso continuo a través del tiempo, sino que fue generándose por eventos de diversificación de un pequeño número de clados que tenían lugar en intervalos de tiempo concretos. Por ejemplo, los grupos relacionados con la radiación inicial tras la extinción del Triásico-Jurásico, como “protosúquios”, talatosúquios y goniofolídidos, no siguieron diversificándose en sus respectivas zonas de distribución a lo largo del Mesozoico. Además, los acontecimientos posteriores, como la diversificación de Notosuchia en el Cretácico y de Alligatoroidea en el Paleoceno no son extensiones de eventos anteriores, sino que representan casos aislados de diversificación de subgrupos restringidos a intervalos de tiempo determinados.

Resumen de la filogenia de Crocodyliformes mostrando los diferentes eventos de diversificación (Bronzati et al., 2015)

Finalmente, como se comentó anteriormente, las dos extinciones masivas que sufrió el grupo, afectaron de manera diferente a los dos linajes principales de Archosauria. Por un lado, los dinosaurios comenzaron a diversificarse en hábitats terrestres antes, durante el Carniense-Noriense (Triásico Superior, hace aproximadamente 230 millones de años), antes del evento de extinción masiva. Esta extinción acontecida en el límite Triásico-Jurásico actúo como desencadenante para la radiación de Crocodyliformes, que comenzaron ocupando áreas no exploradas plenamente por sus parientes cercanos. Por otro lado, el impacto de la extinción masiva del límite Cretácico-Paleógeno en la diversidad de los dinosaurios no avianos es de sobra conocido, pero en el presente trabajo parece confirmarse que este evento no afectó en gran medida a la historia evolutiva de Crocodyliformes.

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Referencia:

Bibliografía:
  • Andrade, M.B. de; Edmonds, R.; Benton, M.J.; Schouten, R. 2011. A new Berriasian species of Goniopholis (Mesoeucrocodylia, Neosuchia) from England, and a review of the genus. Zoological Journal of the Linnean Society 163, 66–108.
  • Bronzati, M.; Montefeltro, F.C.; Langer, M.C. 2012. A species-level supertree of Crocodyliformes. Historical Biology 24(6), 598–606.
  • Irmis, R.B.; Nesbitt, S.J.; Sues, H.-D. 2013. Early Crocodylomorpha. Geological Society of London Special Publication 379, 275–302.
  • Nesbitt, S.J. 2011. The early evolution of archosaurs: relationships and the origin of major clades. Bulletin of the American Museum of Natural History 352, 1–292.
  • Pol, D.; Turner, A.H.; Norell, M.A. 2009. Morphology of the Late Cretaceous crocodylomorph Shamosuchus djadochtaensis and a discussion of neosuchian phylogeny as related to the origin of Eusuchia. Bulletin of the American Museum of Natural History 324, 1–103.
  • Pol, D.; Nascimento, P.M.; Carvalho, A.B.; Riccomini, C.; Pires-Domingues, R.A.; Zaher, H. 2014. A New Notosuchian from the Late Cretaceous of Brazil and the Phylogeny of Advanced Notosuchians. PLoS ONE 9(4), e93105.
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El último banquete del sucio y glotón Aplestosuchus


Que se refieran a ti como "cocodrilo glotón y sucio" no dice mucho a tu favor, pero suponemos que a Aplestosuchus sordidus le traería sin cuidado lo que pensasen de él mientras se daba sus desmesurados banquetes. Los restos de este cocodrilo baurusúquido han sido encontrados en la Formación Adamantina, en el Cretácico Superior del centro de Brasil, y los autores de su descripción lo han llamado así debido a que han encontrado en su cavidad abdominal los restos de su último festín, un ejemplar de crocodilomorfo casi completo que se ha asignado al grupo Sphagesauridae.

A, Esqueleto de Aplestosuchus sordidus. Escala, 10 cm. B, El área resaltada muestra el contenido abdominal del fósil, incluyendo el pequeño esfagesáurido. Escala, 5 cm. C, Reconstrucción de Rodolfo Nogueira del depredador y la presa. Escala, 50 cm.

Las evidencias fósiles directas de la interacción entre depredadores y presas son poco habituales y frecuentemente se reducen a marcas de mordeduras o ataques. En este caso, se muestran una evidencia directa e inequívoca de la depredación entre taxones diferentes de crocodilomorfos, en la que la diferencia de tamaño entre ambos ejemplares parece revelar que Aplestosuchus, de mayor tamaño, atacó y acabó con la vida del pequeño esfagesáurido (de unos sesenta centímetros de longitud) para comérselo después.

Reconstrucción de la interacción depredador-presa entre Aplestosuchus sordidus y el incauto esfagesáurido.

La Formación Adamantina ha proporcionado una gran cantidad de restos fósiles que permiten realizar una interpretación de cómo funcionaban las cadenas tróficas en este momento. A pesar de que su cráneo es comprimido, era fuerte y poderoso, y Aplestosuchus tendría una feroz mordedura con dientes de más de dos centímetros de altura. De esta forma, los baurusuquidos ocuparían la posición de depredadores y serían de los animales con mayor tamaño en los ambientes continentales finicretácicos del centro de Brasil. Por contra, los esfagesáuridos tendrían un a posición trófica inferior, probablemente con una dieta más generalista.

Cráneo de Aplestosuchus sordidus en vista A, dorsal; y B, ventral.

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Más información:
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El "giro de la muerte" en los enormes cocodrilos del pasado


El "giro de la muerte" (o "death roll" en la lengua de Shakespeare) es una maniobra subacuática utilizada por los cocodrilos para desmembrar presas de gran tamaño. Este método se ha ido perfeccionando durante millones de años y se basa en que el animal gira vertiginosamente sobre el eje longitudinal de su cuerpo usando su cola como propulsor, mientras se agarra fuertemente con las mandíbulas a una parte del cuerpo de su víctima. En el siguiente vídeo podemos ver un ejemplo:



Como se ha dicho, esta táctica es utilizada por algunas especies de cocodrilos cuya alimentación incluye animales grandes, debido a las dificultades de manipulación de las piezas. Esto ha llevado a que algunas obras divulgativas sugieran que los crocodilomorfos gigantes del pasado con este tipo de alimentación también utilizarían el "giro de la muerte". Un ejemplo es el capítulo de la serie "Prehistoric Park" que habla del monstruoso Deinosuchus:


En la historia evolutiva de los crocodilomorfos se conocen al menos tres géneros de enormes dimensiones: Sarcosuchus (Cretácico Inferior de África y Sudamérica) el célebre SuperCroc y que presumiblemente se alimentaba de dinosaurios de gran tamaño, Deinosuchus (Cretácico Superior de Norteamérica), que podría alimentarse de hadrosaurios grandes y terópodos de gran tamaño y Purussaurus (Mioceno de Sudamérica), cuya alimentación podría incluir mamíferos de gran tamaño, tortugas y peces de agua dulce.

Un Deinosuchus sorprende a un Albertosaurus en esta ilustración de Raúl Martín.

Sin embargo, el uso de esta maniobra podría generar un elevado estrés torsional en el cráneo de estos grandes animales debido a limitaciones relacionadas con la escala. En un reciente estudio, se ha propuesto un modelo biomecánico que estima la capacidad de los crocodilomorfos para soportar este estrés de torsión. Para ello se ha calculado un indicador de capacitación para el "giro de la muerte" basado en la resistencia craneal al estrés torsional a partir de datos tomados en dieciséis especies de cocodrilos actuales.

Encuentro hostil de un Sarcosuchus con un Suchomimus en otra ilustración de Raúl Martín.

Los resultados muestran una buena correlación entre este indicador de capacitación para el "giro de la muerte" y el uso real de esta maniobra en dichas especies dependiendo de su tipo de alimentación. Una vez comprobada esta relación, los autores proponen una aproximación biomecánica de las implicaciones del "giro de la muerte" en estos tres géneros de crocodilomorfos fósiles. De esta forma sugieren, aunque con dudas, que Deinosuchus y Purussaurus si que podrían estar capacitados para ejecutar esta táctica sobre dinosaurios y mamíferos de gran tamaño respectivamente, pero que Sarcosuchus probablemente no.

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Ajustando cuentas 27

(Haz click en la imagen para ver el capítulo completo)

Hace unas semanas hablamos por aquí del robo de huellas fósiles en la localidad de Moab (Utah, Estados Unidos) durante el pasado Febrero. En los últimos días se ha conocido la identidad del presunto ladrón, de nombre Jared Ehlers, que extrajo del yacimiento una huella de Allosaurus de unos 190 millones de años y al que se acusa de destrucción de recursos paleontológicos, robo de bienes del Estado y eliminación de pruebas (por lo visto, tiró la icnita al río Colorado y las autoridades pertinentes aún la siguen buscando...). Piden veinte años de prisión para él, pero el tiranosaurio zombie de "Ajustando cuentas" continúa con su neura mesiánica y prefiere tomarse la justicia por su mano, a lo Charles Bronson cretácico.

Desde El Cuaderno de Godzillin reiteramos nuestro total rechazo a la violencia y recalcamos que ningún expoliador sufrió daño alguno durante la realización de estas viñetas.

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Doctor K #15: Los dientes del Sultán





Hola:

Enhorabuena. Es fabuloso que alguien ofrezca esta pagina. Soy un modesto aficionado a los fósiles. Todas las navidades bajo a Marruecos, con mi hija, en el todo terreno. Hace varios años que busco por Taouz los dientes que, luego en Madrid, identifico y archivo en mi pequeña colección.

Este año no consigo localizar al dueño de este diente.


¿Me puedes ayudar?

Un afectuoso saludo.

José María 

Hola José María,

Con respecto a tu pregunta, a primera vista me arriesgaría a decir que no nos encontramos ante un diente. Diría más bien que el ejemplar que adquiriste en Marruecos, sería una escama de pez.

Las escamas de pez pueden ser de varios tipos. Por ejemplo, en peces cartilaginosos las escamas son de tipo placoideo y también se denominan dentículos dérmicos. Se forman en la dermis y emergen atravesando la epidermis. Por otro lado, en los osteictios o peces óseos, se distinguen varios tipos de escamas. Las de tipo cosmoideo aparecen en celacantos y otros grupos fósiles. Son gruesas y presentan capas de hueso laminar, esponjoso, dentina y esmalte. Las escamas ganoideas son escamas duras y fuertes, y poseen una capa gruesa de hueso laminar, hueso esponjoso y esmalte. Aparecen, por ejemplo, en los lepisosteidos. Las escamas más extendidas en los peces actuales son las de tipo elasmoideo, que están formadas exclusivamente por hueso laminar. Dentro de las escamas elasmoideas, se pueden distinguir las de tipo ctenoideo (con un conjunto de finos dientes a lo largo del borde posterior) y las de tipo cicloideo (que son redondeadas en su borde posterior).


En el caso que nos ocupa, podría tratarse de una escama ganoidea fósil, cuyo grosor y la presencia de esmalte pueden llevar a confundirla con un diente. De cualquier manera, como en el cuento del Sultán, no pienses que has perdido un diente, sino que has ganado una bonita escama ganoidea.

Hasta aquí la respuesta a la pregunta. No obstante, no quería acabar aquí la sección de hoy sin recordar nuestra opinión sobre la compra-venta de fósiles. Por ello, recomiendo echar un vistazo al post "¿Qué hago con este fósil?" o a una pregunta anterior de esta, vuestra sección: "Doctor K #03: ¿Nos vamos de museo?".

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K


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Referencias:
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A vueltas con la espondiloartropatía, pasando consulta en China


¿La semana pasada dijimos que había pocos trabajos sobre la espondiloartropatía? No se preocupen, a mí me daban dos. Recientemente está en prensa un nuevo estudio de esta patología en un par de sauropodomorfos chinos por Xing y colaboradores. Estos ejemplares proceden de las capas de Dalishu, en la Formación Lufeng, Jurásico Inferior de Lufeng (Yunnan, China).

El primero de los ejemplares descritos es atribuido a Lufengosaurus huenei, y presenta las vértebras 7ª y 8ª del cuello fusionadas en la zona de la articulación del centro vertebral. En una observación minuciosa se distingue la osificación del annulus fobrosos y se descarta la osificación de los ligamentos intervertebrales (que no presentarían patología).

A-F: Vértebras cervicales patológicas de Lufengosaurus huenei. G: Detalle de las mismas vértebras de un ejemplar sano de Lufengosaurus.

Igualmente, otras dos vértebras, en este caso la 4ª y 5ª de la cola de un sauropodomorfo indeterminado, son descritas con la misma patología.

Vértebras caudales de sauropodomorfo indeterminado.

La espondiloartropatía no supuso problemas mayores para la vida de estos individuos. O al menos, se concluye que no es probable que muriesen por ello, si bien es cierto que no debe ser muy agradable acabar con el cuello rígido.

En el trabajo se compara con la tasa de aparición de esta patología en mamíferos modernos, o en otros taxones de dinosaurios. No es inusual encontrar este tipo de fusiones intervertebrales en otras series caudales de saurópodos como Apatosaurus, Camarasaurus o Diplodocus.

Así que para aquellos que estéis interesado en estos problemas, estáis de suerte, Lufengosaurus y el sauropodomorfo inderteminado de Lufeng se suman, junto a Rutiodon, al club de los arcosaurios que deberían pasar por la consulta del quiropráctico.

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Referencias:
17.1.14 0 comentarios

Espondiloartropatía no es un nombre de señora


Los fitosaurios son un grupo de reptiles arcosauriformes que vivió durante el Triásico Superior. Eran animales semiacuáticos, depredadores y aunque no tengan relación con los cocodrilos, presentan un aspecto similar (tienen hocico alargado, cuerpo acorazado y tamaño y forma de vida semejante). En el aspecto paleopatológico, existen muy pocas referencias a enfermedades óseas en esqueletos de este tipo de animales y una de las referencias clásicas es el trabajo de Friedrich von Huene (1922) sobre "Angistorhinopsis ruetimeyeri". En esta publicación se describían dos pares de vértebras fusionadas halladas en Halberstadt (Alemania).

Reconstrucción del esqueleto de un fitosaurio (Rutiodon)

En una reciente publicación, Witzmann y colaboradores redescriben este material con detalle aplicando métodos modernos en Paleopatología. De esta forma, los autores han realizado cuatro observaciones patológicas diferentes en la columna vertebral de este individuo:
  • fusión de dos cuerpos vertebrales torácicos con nueva formación ósea.
  • fusión y visible acortamiento antero-posterior de los últimos cuerpos vertebrales presacrales y de las primeras vertebras sacras.
  • destrucción y erosión de la superficie articular anterior de la última vertebra presacral.
  • suave depresión en la superficie ventral de los cuerpos vertebrales fusionados de la última presacral y la primera sacra.
Las tres primeras observaciones son muy evidentes y se atribuyen a una enfermedad, la espondiloartropatía, que son procesos inflamatorios por los que las vértebras afectadas muestran morfologías características con formación de nuevo tejido óseo y erosión del hueso subcondral.

Para los autores, el tipo de acortamiento vertebral presente en las vértebras lumbosacrales sugiere que el fitosaurio adquirió esta enfermedad en su vida temprana. La cuarta observación, la suave depresión ventral en las vértebras lumbosacrales, probablemente no esté conectada con la espondiloartropatía, y puede considerarse como otro tipo de anormalidad. Su origen sigue siendo un misterio, pero puede deberse a la presión, tal vez causada por un aneurisma o un quiste de tipo desconocido.

Vértebras torácicas fusionadas de Phytosauria indet. del Triásico Superior de Halberstadt

Los trabajos sobre espondiloartropatía en reptiles paleozoicos y mesozoicos son muy escasos, y esta publicación sobre el material de Halberstadt es el primer caso inequívoco de esta enfermedad en un tetrápodo Triásico y en un fitosaurio en concreto. No tuvo que ser fácil la vida de este bicho...

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Referencias:
  • Huene, F von (1922) Neue Beiträge zur Kenntnis der Parasuchier. Jahrbuch der Preussischen Geologischen Landesanstalt XLII:59-160.
10.12.13 0 comentarios

Cucarachas coprófagas y letrinas descomunales en el Mesozoico


Las últimas semanas han traído consigo la publicación de sendos trabajos sobre coprolitos mesozoicos que no hemos podido pasar por alto. En el primero de ellos, se estudiaron cucarachas conservadas en ámbar fósil del Cretácico Inferior (120 millones de años) del Líbano. Al parecer, estos animales incluidos en la familia Blattulidae, se encargaban de las tareas de descomposición fecal de las heces generadas por los grandes dinosaurios herbívoros. Estamos hablando de ecosistemas dominados por gigantescos reptiles, que como es lógico producían enormes cantidades de excremento, siendo por tanto el trabajo de estas cucarachas una tarea ardua y laboriosa. Los investigadores han llegado a esta conclusión analizando el contenido digestivo de varios ejemplares mediante microtomografía computerizada, observando que la presencia de madera predigerida podría deberse a que su procedencia fuesen las heces dinosaurianas.

Ejemplar de cucaracha cretácica de la familia Blattulidae

En el segundo trabajo, se presenta el descubrimiento de un yacimiento del Triásico Medio-Superior (235 millones de años) de La Rioja (Argentina), cuya peculiaridad es que se trata de letrinas comunales (y descomunales, por qué no decirlo) de dicinodontos, reptiles herbívoros de gran tamaño. Vamos, que han encontrado el "campo de minas" fecales más antiguo que se conoce, con una densidad coprolítica media de 66 ejemplares por metro cuadrado que hacen un total de 30000 chorongos fósiles. En la publicación se discute que podría ser la primera evidencia de comportamiento gregario en grandes vertebrados no mamíferos, un hábito que se observa en animales actuales como elefantes o rinocerontes con la finalidad de marcar el territorio y reducir la proliferación de parásitos.

Recreación de la letrina comunal de dicinodontos por Emilio López Rolandi

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Más información:
27.11.13 0 comentarios

El Dippy madrileño cumple cien años


Así que ya sabéis, el próximo lunes día 2 de diciembre tenéis una cita con este coloso histórico en el Museo Nacional de Ciencias Naturales. A las 12:00 se inaugura la exposición (más información aquí) y ese mismo día, a las 19:00, la primera de las tres conferencias del ciclo homenaje al Diplodocus. Más información en breve....

11.10.13 0 comentarios

Doctor K #14: Temed a mi Thagomizer





Nota: El Doctor K se estaba refiriendo a este entrañable producto de teletienda de principios de los noventa, un cacho de plastico llamado abdominaiser que se colaba en tu televisor de madrugada...

Hola Doctor K

Soy un atento seguidor del blog y en primer lugar me gustaría agradecer la tarea que desempeñáis entreteniendo y divulgando sobre paleontología. También espero que Doctor K siga respondiendo preguntas, últimamente parece poco ajetreado.

Recientemente asistí a unas charlas que ofrece la Sociedad de Amigos del Museo, y entre los ponentes, como ya anunciasteis en el blog, se encontraba Jose Luis Sanz y su pieza favorita, el estegosaurio.

Entre otras cosas, nos mencionó la historia del "thagomizer", pero por cuestión de tiempo solo nos pudo dar un repaso por encima de este curioso nombre. Me gustaría que pudiesen contar en detalle esta interesante anécdota de la paleontología de dinosaurios que indudablemente Pepelu se quedó con las ganas de desarrollar. ¿Cuál es la historia completa de este palabro para denominar las puas de los estegosaurios?.

Muchas gracias.

Un estudiante de geología.

Iván

 
Estimado Iván, una de las características más conocidas de los estegosaurios (entre otros tireóforos), es la presencia de placas dérmicas y unas espinas en la parte caudal del esqueleto axial. El término anatómico tradicional de estas estructuras del final de la cola, de acuerdo con la nomenclatura osteológica "romeriana" (es decir, de A. S. Romer) utilizada en sus tratados de anatomía sobre vertebrados, es "espina" (¡inesperado! ¿no?).

Sin embargo, un buen día allá por 1982, el dibujante Gary Larson realizó una tira cómica entre tantas de su extenso trabajo en la que aparecía un troglodita exponiendo ante sus compañeros la anatomía de un curioso animal con el que habían topado. En dicha exposición el cavernícola nombraba a las espinas como thagomizer, en honor al difunto Thag Simmons. Todo un fenómeno viral, las tiras cómicas de Larson llegaban a todo tipo de público, y al igual que los dinosaurios han salpicado la cultura popular en todos los ámbitos, en este caso se dio el camino contrario.


En la 53ª Reunión Anual de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados (SVP Annual Meeting), celebrada en 1993 el Denver Museum of Nature and Science, el reconocido paleontólogo norteamericano Kenneth Carpenter empleó la popular tira de Gary Larson como una broma interna mientras describía la anatomía de Stegosaurus. En ese momento, tuvo lugar un efecto similar al que hoy en día nos acostumbra internet, una broma que se populariza y corre como la pólvora, solo que entre especialistas en este caso. De esta forma, se ha llegado a reconocer como un término anatómico informal pero bastante popular.


Es más, en la actualidad no es raro encontrar esta palabra en documentales (como por ejemplo "Planet Dinosaur" de la BBC), en una charla de aficionados (¿a alguien le suenan los foros de Jurassic World?) o incluso en una discusión entre especialistas del tema mientras toman unas cervecitas. Sin ir más lejos, un artículo publicado en 2006 en la revista New Scientist hablaba de la repercusión y origen de esta palabra que llegó para quedarse y afianzarse entre todos los entusiastas de los dinosaurios.

Eso sí, aunque el término ha trascendido, no lo encontrarás en un artículo formal, por lo menos no habitualmente, como puede ser la filogenia más actual de los Stegosauria (Maidment, 2010). Claro, que siempre hay excepciones, aunque sólo sea en el resumen de un trabajo científico (Mallison, 2011).

Espero haberte ayudado.

DOCTOR K