29.3.09 0 comentarios

“Los Cetáceos del Mesozoico”

“Entre los séres que en otras épocas vivían en el Occéano ó en sus playas y costas, (…) existe un grupo de animales de los que en vano buscaríamos los análogos en la época actual. (…) Supónese que estos monstruos anfibios llenaban en la época jurásica las funciones actualmente encomendadas a los cetáceos, esto es, de reprimir en el Occéano la excesiva multiplicación de peces y moluscos”. Veamos la curiosa descripción de estos reptiles realizada hace más de un siglo, el 16 de noviembre de 1900, en Mar y Tierra.

Transcripción (textual):
Entre los séres que en otras épocas vivían en el Occéano ó en sus playas y costas, en las embocaduras de los grandes ríos que vertían en él sus aguas, existe un grupo de animales de los que en vano buscaríamos los análogos en la época actual. Los saurios aparecieron por vez primera en el terreno carbonífero, al propio tiempo que los crustáceos chupadores ó xifosuros y los grandes escorpiones que empezaron en aquella época la clase de los insectos. En el período de la caliza conchífera, los saurios alcanzaron dimensiones gigantescas. Viéronse aparecer entonces el Palaosaurus, cuya longitud alcanzaba hasta 25 metros; el Thecodontosauros, del que se conoce tan solo una especie, el T. antiguus, Ril y Stutch, que tienen veintiun dientes en la mandíbula inferior; el Nothosaurus ó Dracosaurus, notable por la longitud de su cuello, compuesto de veinte vértebras al menos.
Los más extraordinarios de estos monstruos anfibios que infestaban los mares y las costas, eran sin duda el Ichtyosaurus y el Plesiosaurus, los cuales, á juzgar por los fósiles que se conservan, son los que menos se parecen á los que conocemos, y que los más dijéranse hechos para sorprender al naturalista por sus combinaciones de estructura, las que sin duda alguna, parecerían increíbles á cualquiera, si no estuviera en su mano poder cerciorarse por sí mismo.
En el primer género, un hocico de delfín, unos dientes de cocodrilo, una cabeza y esternón de lagarto, unas patas de cetáceo, pero en número de cuatro; en fin, unas vértebras de pez. En el segundo, con estas mismas patas de cetáceo, una cabeza de lagarto y un largo cuello parecido al cuerpo de una serpiente: he aquí lo que el Plesiosaurus y el Ichthyosaurus han venido á presentarnos después de haber estado enterrados durante tantos millares de años bajo enormes masas de piedras y mármoles, porque, como es sabido, pertenecen á los antiguos pisos secundarios. No se hallan sino entre esos bancos de piedra marmórea ó de mármol parduzco, cubiertos de piritas y ammonites, ó en la oolita, todos terrenos del mismo órden que la cordillera del Jura. En Inglaterra es en donde sobre todo sus restos aparecen más abundantes; así es que, merced al celo de los naturalistas ingleses, se ha adelantado mucho en el conocimiento de estos séres. Nada se ha ahorrado para recoger muchos de sus fragmentos y reconstruir con ellos el conjunto, mientras el estado de ellos lo ha permitido.
Supónese que estos monstruos anfibios llenaban en la época jurásica las funciones actualmente encomendadas a los cetáceos, esto es, de reprimir en el Occéano la excesiva multiplicación de peces y moluscos. Los ictiosáuros estaban particularmente dotados para esta obra de destrucción: sus ojos eran de un grandor extraordinario; su potencia de visión les permitía á la vez descubrir su presa á las más grandes distancias, y perseguirla durante la noche ó en las oscuras profundidades del mar. Se conservan algunos cráneos de ictiosáurios cuyas cavidades orbitarias alcanzan un diámetro de 35 á 36 centímetros. En la especie mayor, las quijadas, armadas de dientes muy agudos, tienen una abertura de cerca de dos metros. La voracidad de estos animales les exponía muy frecuentemente á perder sus dientes; pero estos dientes, como los de los cocodrilos, no tardaban en ser reemplazados. Su aparato digestivo era proporcionado á la dimensión de su boca: el estómago ocupaba la mayor parte del cuerpo y podía recibir las presas que el ictiosáurio tragaba las más de las veces sin mascarlas. Además, la estructura particular de sus órganos respiratorios permitía que el animal pudiera almacenar una gran cantidad de aire y respirar por mucho tiempo debajo del agua. Sus pies palmeados, parecidos á las vigorosas aletas de la ballena, hacían de él un excelente nadador; pero es probable que, arrojado á la costa, podía apenas arrastrarse por la arena ó por las rocas. La voracidad de estos reptiles no respetaba siquiera su propia especie: se han reconocido algunos huesos de individuos jóvenes entre los restos de toda especie de animales, medio digeridos, que se hallaban en el interior del esqueleto de los grandes adultos.
En cuanto á los plesiosáuros, las pequeñas dimensiones de su cabeza y su cuello delgado y prolongado, suponen en ellos unos apetitos análogos á los de nuestras grandes serpientes, y son, de otra parte, como los ictiosáuros, notables por el volumen relativamente enorme de sus ojos. Las proporciones de su tronco y de su cola, eran á poca diferencia las de los cuadrúpedos ordinarios; pero por la estructura de sus costillas, recuerdan á los camaleones. “Es posible, dice M. E. Margollé, que este raro animal, que no podía, á causa de la longitud de su cuello, moverse rápidamente en medio de las olas, nadara en su superficie ó permaneciera cerca de la playa, en las aguas poco profundas, en donde, oculto entre las algas, podía á la vez acechar su presa y sustraerse de la vista de los ictiosáuros, que eran sus más temibles enemigos.”

Pie de figuras (textual):
- Icthyosaurus chiroligostinus. Ow.
- 1. Plesiosaurus dolichodeirus. 2. Esqueleto de Plesiosauro.
- Plesiosaurus macrocephalus
- Mosasaurus (cabeza)
23.3.09 1 comentarios

Ajustando cuentas 08

(Haz click en la imagen para ver el capítulo completo)

Con cariño, para los organizadores del EJIP 2009, que se lo están currando bastante.
¡¡Nos vemos en Portugal!!
20.3.09 0 comentarios

Animales antediluvianos: El brontosaurio

“El mundo ha perdido aquella su primitiva grandeza. En cuanto pasamos de aquellas épocas antediluvianas, los animales acortan sus proporciones, y como compensación, el hombre adquiere un mayor refinamiento”. Esta curiosa frase es parte de un reportaje sobre el Brontosaurio, publicado el 17 de mayo de 1930 en Alrededor del Mundo.

Transcripción (textual):

Las revistas científicas de todo el mundo vuelven a ocuparse de los gigantescos reptiles que en las épocas prehistóricas formaban parte de la fauna terrestre.
Hasta ahora, de estos monstruos antediluvianos no se conocían más que esqueletos relativamente pequeños o huesos sueltos, insuficientes para que pudiese tener idea exacta de lo que eran tales animales. El esqueleto del museo de Nueva York es el más grande que hasta ahora se ha encontrado, y, además, pertenece a un género del que aún no se había presentado ningún ejemplar al público, el género de los brontosaurios.
Juzgando por el esqueleto, una vez armado, el brontosaurio difería de todos los animales hoy existentes. Su cola, larga y gruesa, se parecía a la de un lagarto, o más bien a la de un cocodrilo: el cuello era largo y flexible, como el de ciertas tortugas exóticas, en tanto que el cuerpo, más que al de un reptil, se debía asemejar al de un elefante. Su corpulencia excedía a la de este último animal, puesto que medía cuatro metros y medio de altura y cerca de cinco de longitud para el tronco, que sumados a nueve y medio que medía la cola y seis del cuello, dan un largo total de unos veinte metros. Estas dimensiones aunque colosales, no lo son tanto como se creía en principio, antes de que el esqueleto estuviese montado en la debida posición sobre su pedestal. El peso del animal vivo se calcula que no bajaría de 90.000 kilos, o sea el de veinte elefantes, aproximadamente.
Desgraciadamente, a tan magnífico ejemplar le faltaba la cabeza, y ha sido preciso hacerle una imitada, guiándose por otras naturales que se tenían en otros museos. Es una cabeza muy pequeña con relación al cuerpo, pero, sin embargo, mide más de setenta centímetros de longitud.
Supónese que el brontosaurio era un animal acuático, pero no marino. Como en muchos anfibios, las articulaciones de los huesos son rugosas en vez de ser lisas. Al mismo tiempo, la ligereza de dichos huesos, carácter que nunca se encuentra en los animales exclusivamente nadadores, parece indicar que salía del agua con más o menos frecuencia. Lo más probable, por consiguiente, es que, a semejanza de los cocodrilos, viviese en las grandes lagunas o en los ríos de poca corriente. Gracias a su cuello, sumamente prolongado, podría alcanzar las plantas suculentas que crecían en el fondo. Sus dientes, cortos y en forma de cuchara, le permitían arrancar las hojas y los tallos tiernos, pero no le servían para la masticación. Careciendo de molares, evidentemente tragaba su alimento sin mascarlo.
Una de las posiciones favoritas del brontosaurio cuando salía a tierra, debía ser sentado sobre el cuarto trasero. Con este objeto, entre las patas posteriores presenta el esqueleto dos grandes huesos ahorquillados, destinados, sin duda, a soportar el enorme peso del cuerpo. Los naturalistas admiten que, como la mayor parte de los reptiles, éste ponía huevos: el diámetro de los mismos no debía bajar de sesenta centímetros.
El mundo ha perdido aquella su primitiva grandeza. En cuanto pasamos de aquellas épocas antediluvianas, los animales acortan sus proporciones, y como compensación, el hombre adquiere un mayor refinamiento.

5.3.09 0 comentarios

Un reptil de hace millones de años

En las primeras décadas del siglo XX, muchos museos aspiraban a incorporar a sus colecciones grandes osamentas de dinosaurios, que les garantizaran un número elevado de visitantes. Cuanto más extraños fueran esos ejemplares, más repercusión mediática tenía su adquisición. Alrededor del Mundo describió uno de estos ejemplares, el 12 de octubre de 1913, adquirido por el Museo de Historia Natural de Nueva York.

Transcripción (textual):
El Museo de Historia Natural de Nueva York acaba de enriquecerse con el esqueleto fósil de un gigantesco lagarto, de especie enteramente desconocida hasta hora, que vivió hace millones de años en lo que hoy es el Canadá. Juzgando por este esqueleto, el animal á que perteneció medía unos diez metros de largo, y debía ponerse con frecuencia en dos pies, á la manera de los canguros, en cuya posición no bajaría de cinco metros.
Los huesos del cráneo demuestran que debía tener la cabeza adornada con una especie de cresta cutánea, como la de esos lagartos actuales de la América Central llamados basiliscos, los cuales, por supuesto, nada tiene que ver con el terrible basilisco de la fábula.
A pesar de su terrible aspecto, que era sin duda imponente, este reptil se alimentaba sólo de hierba, según se deduce de la conformación de sus dientes, y probablemente era víctima de otros reptiles carniceros, como el Alberto-saurio, que vivía en la misma época y en le mismo país.
2.3.09 0 comentarios

Segunda Circular EJIP 2009


Coincidiendo con los últimos días para la entrega de manuscritos, ya se encuentra disponible para su descarga la segunda circular del VII Encuentro de Jóvenes Investigadores en Paleontología (EJIP) a celebrar en Torres Vedras. En esta circular, que también está distribuida por los correos electrónicos de anteriores participantes al EJIP, podréis encontrar un programa provisional de actividades donde se citan las conferencias que serán impartidas durante los días del encuentro, así como las salidas de campo a desarrollar:

Conferencias:

-Evolução paleogeográfica da Bacia Lusitaniana. D. José Carlos Kullberg (Universidade Nova de Lisboa)
-Ecological and environmental changes in higher plants through the Cretaceous in western Europe as an answer to Darwin’s abominable mystery. D. Bernard Gomez (Université Lyon)
-Vertebrados continentales del Jurásico Superior de Portugal. D. Francisco Ortega (Universidad Nacional de Educación a Distancia)
-Cruziana d’Orbigny, 1842, em Portugal: da interpretação paleobiológica à consagração como Produto Geoturístico. D. Carlos Neto de Carvalho (Geopark Naturtejo da Meseta Meridional)

Salidas de Campo:
-Salida 1: “Contextualización paleogeográfica de los yacimientos de vertebrados del Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica.” D. Nuno L. Pimentel (Universidade de Lisboa)
-Salida 2:“El Jurásico Inferior de Peniche. Singularidades y eventos a escala global.” D. Luis V. Duarte (Universidade de Coimbra)
-Salida 3: Visita paleo-cultural guiada por la ciudad de Lisboa a cargo del D. Carlos Marques da Silva (Universidade de Lisboa)

También se encuentra disponible novedosa información acerca del encuentro(http://www.altshn.org/)

¡Nos vemos en Mayo en Portugal!

25.2.09 0 comentarios

Un animal Caballo-toro: ¿el ictiosaurio?

La prensa española recogió la noticia, el 11 de agosto de 1928, publicada en la prensa americana sobre el descubrimiento del cadáver de lo que parecía ser un ictiosaurio.

Transcripción (textual):
De La Prensa, de San Antonio de Texas:
“Los periódicos de San Salvador refieren que en el puerto de La Unión, unos cazadores encontraron un animal monstruoso, recién muerto. Tenía la mitad del cuerpo fuera del agua y la otra mitad dentro del mar.
Los cazadores dicen que el cuerpo era como de toro, con cabeza como de caballo, con cuatro quijadas, cada una con 17 dientes del grueso del dedo meñique de un hombre. El esqueleto del animal ha sido llevado a la Universidad Nacional para su estudio y clasificación.
Si es verdad que los cazadores encontraron el cadáver del animal cuando aún tenía la carne adherida a los huesos, es indudable que pereció poco antes, probablemente luchando con algún otro monstruo marino.
Esto ha dado lugar a que se crea aquí que se trata de un ictiosaurio y que es posible que monstruos del periodo jurásico vivan aún en las regiones del centro y sur de América”.
20.2.09 2 comentarios

Un animal de hace diez millones de años. Hallazgo notable.

La imagen muestra un ser considerado medio reptil y medio mamífero, tan completo que de él se conservaban hasta las uñas, en parte serpiente, en parte cuadrúpedo, predecesor de los inmensos dinosaurios, que supuso uno de los hallazgos paleontológicos más notables de finales del siglo XIX y principios del XX, según se publicó en Alrededor del Mundo el 19 de septiembre de 1901.

Transcripción (textual):

Hace poco anunciaron los telegramas de prensa que el profesor ruso Amalitzky había descubierto un pariesaurio en las areniscas de las márgenes del Dvina Septentrional, donde venía haciendo exploraciones desde hace cerca de dos años.
Para los profanos no tendría la noticia grande importancia. Para los hombres de ciencia la tiene inmensa, pues se trata del hallazgo paleontológico más notable que se ha hecho en estos últimos años. Hasta ahora no se había logrado encontrar ningún ejemplar completo fósil del pariesaurio, sino sólo fragmentos y un ejemplar en extremo imperfecto desenterrado en Africa Austral. Hay que tener en cuenta que, para la historia de la vida en el mundo que habitamos, el pariesaurio es un sér de extremado interés, porque se cree que era el eslabón que sirvió para unir á los reptiles con los mamíferos.
El Pariesaurio vivía hace diez millones de años. Era en parte serpiente, en parte cuadrúpedo, y fué el predecesor de los inmensos dinosaurios (de los cuales se ocupó Alrededor del Mundo en su número 86), que fueron los dueños y tiranos del mundo en la época geológica siguiente.
Son muy raros los fósiles de los animales que vivieron antes de los dinosaurios. La razón es que en aquellos remotos tiempos no abundaban los animales de gran tamaño. Nuestro planeta sirvió se mansión á peces y á reptiles. Estos empezaron á ser suplantados por aquellos inmensos animales, medio reptiles y medio mamíferos en el periodo triásico. El periodo de transición entre uno y otro tipo zoológico es muy interesante, y los restos fósiles constituyen el único dato que podemos tener para ilustrarnos acerca de cómo cambiaban los tipos de animales y de cuáles eran sus condiciones de vida, y, por lo tanto, las causas por las cuales desaparecieron unos tipos y se desarrollaron otros.
El pariesaurio vivía millones de años antes de que Adán pisara la tierra, millones antes de que apareciera el primer caballo ó el primer tipo de cualquiera de nuestros animales domésticos. Vivió en tiempos inmensamente más remotos que el periodo de los animales gigantescos.
En aquellas edades, el clima del Norte de Rusia, donde ha sido hallado el pariesaurio, era tan cálido como ahora las Antillas. Los reptiles formaban el tipo animal dominante en la tierra. Los ríos estaban poblados de peces de formas extrañas y protegidos por armaduras impenetrables.
El pariesaurio era probablemente carnívoro y se alimentaba sobretodo de moluscos. Era, por su tamaño y por sus fuerzas, así como por sus otras condiciones, uno de los patentados de la tierra; de modo que no tenía que sostener la ruda lucha por la existencia, gracias á la cual pudieron vivir muchos de sus sucesores; por eso sin duda despareció pronto.
El ejemplar descubierto por el profesor Amalitzky es tan completo, que conserva hasta las uñas y la formidable hilera de dientes.
El esqueleto mide tres metros cinco centímetros de largo, tiene la espina dorsal de los vertebrados y las mandíbulas acharneladas de las serpientes. Su altura, puesto de pie, de setenta y seis centímetros. Por la forma de su cuerpo se parece á un dachshund, esos perros largos, casi serpentinos y de patas muy cortas, que desde hace algún tiempo están de moda y que son excelentes para la caza.
No tenía los movimientos de la serpiente, ni los del lagarto. Andaba como un verdadero cuadrúpedo mamífero. Las manos delanteras del fósil son bastante más largas que las traseras, y los huesos son fuertes y de tosca hechura.
La cabeza es aplastada y larga como la de una serpiente. Los dientes son anchos y cortos. Las vértebras se expanden hasta el extremo de una larga cola.
Comparado con los monstruosos dinosaurios que le sucedieron, el pariesaurio era un sér pequeño. Al lado de los lagartos (sus parientes de hoy) era un gigante.
Como casi todos los fósiles, éste se encuentra mineralizado en parte. Al descomponerse lentamente la materia animal deja masas porosas, que se llenan en parte con depósitos sólidos del suelo, de las rocas y del agua que la rodean.
Las penalidades que han pasado el joven profesor ruso y sus compañeros para hallar estos restos, son indecibles, porque en la región donde han operado son frecuentes las tormentas árticas, las cuales la hacen casi inaccesible. Durante meses y meses, el profesor y sus compañeros tenían que limpiar de nieve el terreno para poder trabajar en la arenisca, rica en restos fósiles.
14.2.09 1 comentarios

XXV Jornadas de la SEP en Ronda


Ya se ha habilitado la web oficial con la información sobre las XXV Jornadas de la Sociedad Española de Paleontología. Como ya era público, se desarrollarán en Ronda (Málaga) del 24 al 26 de septiembre de 2009. Este año las jornadas están organizadas por el Área de Paleontología de la Universidad de Málaga y el tema monográfico es (inevitablemente) "Darwin, la Teoría de la Evolución y la Paleontología".
Supongo que el mensaje aparecerá en todas las webs y blogs del ramo, pero a riesgo de aburrir al personal, nos sumamos a la difusión del evento.
0 comentarios

Un animal aterrador: el plesiosaurio

Un monstruo capaz de lanzar su terrorífica cabeza contra sus víctimas, como si de un arpón se tratara, pudiendo también enlazarlas con su largo y vigoroso cuello para ahogarlas y con la facultad de poder cambiar de color, pasando de esta manera desapercibido o asustando a sus desgraciadas presas, no es ciencia ficción sino la visión que se tenía del plesiosaurio a mediados del siglo XIX, como vemos en este artículo de “Museo de las familias” del 25 de octubre de 1851.

Transcripción (Textual):

El animal, de cuya figura presentamos un ejemplo en el adjunto grabado, es el plesiosaurio de cuello largo, y uno de los mas pequeños de su raza, y el que no tiene menos de veinte y cinco á treinta pies de longitud. Tiene semejanza con los cetáceos por lo que respecta á sus patas, que son parecidas á las del delfin, y con las serpientes respecto á su cuello largo compuesto de treinta y cinco vértebras, de lo cual no se conoce ejemplo entre los animales de su especie.
Este animal habita en el mar y nada con tanta destreza como gracia. Rara vez sale del seno de las aguas para arrastrarse pesadamente por la arena, pero su respiración aérea le obliga á no alejarse de las riberas, y merced á su prodigioso cuello, puede salir del agua buscar los moluscos y demas animales de que se alimenta, hasta entre el ramage de los árboles acuáticos, cuyas hojas besan la superficie del agua.
Puede imaginarse sumergiendo su cabeza á una larga profundidad en las ondas, apoderarse de los peces á su tránsito, ó recoger los mariscos y los crustáceos que se situan sobre las playas.
Su cuerpo está cubierto de una coraza escamosa, y lo que hay en el particular de mas estraño es, que semejante al camaleon y á los anolis, puede á su voluntad cambiar de color, según las pasiones de que se vé dominado; por lo menos esta es la opinión que tiene el célebre Cuvier acerca de estos animales.
La estraña estructura de este mónstruo debe hacerse temible para sus enemigos; con su largo cuello los enlaza como un cable, y luego que por este medio los ha privado de la facultad de moverse, y por consecuencia de defenderse; puede á su antojo despedazarlos con sus dientes ó tenerlos sumergidos hasta lograr ahogarlos.
Sin duda los terodactilos, de los cuales hablaremos en ocasión oportuna, no pueden librarse de este terrible contrario á pesar de su ligereza, pues cuando pasan á su alcance, les lanza su horrible cabeza como una especie de arpon unido á la punta de una cuerda.
Si se juzga de la rapidez de esta accion por la que emplea la víbora, el mas lento de todos los reptiles para ejecutar este movimiento, por medio del cual se apodera de su presa, se puede comprara esta rapidez á la de una flecha que sale del arco y que ha sido lanzada por un brazo vigoroso.
0 comentarios

La moraleja de Iguanodon

Entre los días 8 y 14 de Febrero se ha desarrollando en Bruselas un encuentro extraordinario de la EAVP títulado: "Tribute to Charles Darwin and Bernissart Iguanodons. New perspectives on Vertebrate Evolution and Early Cretaceous Ecosystems" (ver post previo).



El congreso había generado muchas expectativas, sobre todo derivadas de un posible encuentro de David B. Norman (probablemente el paleontólogo cuyos trabajos han influido más en el conocimiento de Iguanodon los últimos 30 años) y Gregory S. Paul que, en los últimos años, ha publicado algunos trabajos modificando de forma un tanto drástica y bastante heterodoxa, la sistemática del género y sus formas cercanas.
Bueno, pues ya tenemos una crónica del evento (en régimen más o menos textual):

"Eran las cinco y media en todos los relojes. Norman sube a la tarima de un Salón de Fiestas en Harchies, cerca de Bernissart, en el que se desarrolla la sesión del día 12, para comenzar su ponencia "Iguanodontians from the Wealden of Britain and Europe". A pesar de algunas frases ambiguas de entrada, parece que los primeros compases de la ponencia transcurren por lugares comunes (Mantell, ejemplar de Maidston, mineros en Bernissart, Dollo, iguanodon canguroides, ...). Bien planteado, pero cierto clima de decepción se instala en la parroquia congregada en la sala. Sin embargo, por sorpresa, una diapositiva sobre el estado de la cuestión parece marcar el punto de no retorno: Iguanodon bernissartensis es inamovible. No hay más remedio que aceptar Mantellisaurus como animal de compañía,…. el resto lo tiene que publicar el propio Norman, pero es una carnicería sobre los planteamientos de G. S. Paul.
Sucesivamente, Norman plantea los elementos que, desde hace años se conocen en los mentideros paleontológicos y que son, en buena parte, los resultados de su tesis.
Al final el propio Norman propone la moraleja: "no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy" o "publica tu tesis más temprano que tarde" (Parece una buena conclusión, al menos si, como en este caso, pretendes hacerlo 31 años después).



--
Norman, D.B. (1977). On the anatomy of the ornithischian dinosaur Iguanodon. Ph.D. diss. King's College, London.
Paul, G. S. (2008). A revised taxonomy of the iguanodont dinosaur genera and species. Cretaceous Research 29 (2): 192–216.
--
En la imagen de arriba. "Atención pregunta, ¿cuántos congresistas caben sobre la entrada de la mina de Bernissart?"
En la imagen de abajo. Norman frente a la "Moraleja de Iguanodon".


-->