1.11.12 0 comentarios

Hellboy


Se le puede llamar casualidad o se le puede llamar coincidencia, pero también se le puede llamar X. Sí, parece un escenario propicio la resaca post-Halloween para hablar de los ceratopsios o dinosaurios «cara con cuernos». Alguien se podría preguntar ¿por qué? Bueno pues, no sé (qué expresión tan balompédica), si miramos con detenimiento y un poco de imaginación, ¿qué dinosaurio tiene las papeletas para parecerse, al menos en la región de la cabeza, a un demonio? Rostro alargado, como muchas veces son representados, y con uno o varios apéndices cefálicos, los popularmente conocidos cuernos. No sé si comparten otros caracteres, derivados o no, pero ambos linajes tienen la «cara con cuernos». Aunque ya apareció en formato on-line hace tiempo…, no es hasta el número 3 publicado este año de la revista científica Acta Palaeontologica Polonica, donde se describe un nuevo «cara con cuernos» del Cretácico Superior de Alaska. Esta nueva criatura, Pachyrhinosaurus perotorum, pertenece a un grupo, por así decirlo, atípico de dinosaurios ceratopsios centrosaurinos. Este grupo, denominado Pachyrostra, se caracterizan por la ausencia de cuernos (ya la estamos liando). Sin embargo, los cuernos son sustituidos por engrosamientos óseos situados sobre los ojos y la zona nasal. ¿Hipótesis refutada? Echad un vistazo detenidamente a la cabeza de Pachyrhinosaurus perotorum y a la de Hellboy.

Quién te diría Hellboy que en el Cretácico Superior ya existían dinosaurios que se tenían que escudar en tú frase "Y éstos son los cuernos" para no crear confusión.

--Imagen tomada de Karen Carr Studio Inc. (Autor: Karen Carr) y de Nación Del Cómic (Autor: Mike Miognola).

--Referencia: Anthony R. Fiorillo & Ronald S. Tykoski (2012): A new Maastrichtian species of the centrosaurine ceratopsid Pachyrhinosaurus from the North Slope of Alaska. Acta Palaeontologica Polonica 57 (3): 561-573. DOI: dx.doi.org/10.4202/app.2011.0051.
31.10.12 0 comentarios

El sueño de una noche de verano


Ya no era de hierro ni estaba pintada de verde. Ahora tenía un diseño moderno, de esos que mezclan cristal con acero… ¿Cómo había sucedido? No tenía ni idea, pero una cosa era cierta: me encontraba ante la puerta de mi antiguo colegio. El tiempo, ese elemento irracional que guía nuestra existencia, había pasado (el espejo me lo confirmaba con saña) y, sin embargo, en aquel instante presentí que las manecillas del reloj se habían detenido.

Alargué la mano para abrirla, pero me contuve. La curiosidad y el miedo se enzarzaron en una pelea que incrementó mi secreción de adrenalina. Reconocía el lugar, el edificio… pero algo había cambiado. Adivinaba que, si al final decidía entrar, no sabía a qué me enfrentaría dentro. Quería imaginar que volvería a ver el vestíbulo, el largo pasillo que tantas mañanas recorrí camino de mi clase, los azulejos grises de las paredes, desconchados y llenos de pintadas… Pero ¿y si no era así? Me arriesgaba a vivir a una situación fantástica e irreal pero cierta. Tan cierta como que aquella mañana el mundo a mi alrededor se había paralizado para que yo pudiese regresar a mi infancia dentro de un cuerpo de adulto.

Respiré hondo, como las heroínas de mis películas favoritas, y empujé la puerta. Ésta se abrió sin problemas, suavemente. Entré de golpe. Intuía que no era el momento de aplicar razonamientos lógicos o sensatos. Para jugar hay que arriesgar. Y si había aprendido algo de la vida es que tienes que aceptar las cartas que ésta te da, aunque no sean las más adecuadas ni las mejores. A partir de ahí, tu inteligencia y tu corazón marcan el sino de la partida.

La luz inundaba la estancia. Eso me permitió reconocer parte del portal (lo que quedaba de él). Habían instalado un bonito mostrador y algunos paneles, pero ¿dónde estaban el corredor y las clases? Las escaleras que daban acceso a las otras plantas también habían desaparecido. A unos cuatro metros había unas grandes puertas correderas, de cristal oscurecido. En cuanto el sensor detectó mi movimiento el mecanismo se activó y las hojas de cristal se deslizaron gradualmente, permitiéndome el paso. Las luces se encendieron y pude ver, por fin, los cambios que el tiempo había infligido a mi colegio.

Mis ojos captaron la visión, pero mi cerebro tardó unos segundos en asimilar la información que recibía: ya no existía la clase de 1ºD, ni el pasillo, ni el laboratorio ni el aula de dibujo…Estaba rodeada de decenas de animales al acecho, algunos escondidos y otros expectantes, la mayoría exhibiendo sus poderosas garras y mandíbulas en tensión… Estaba… ¡Estaba en el Mufomi, el Museo de los Dinosaurios de Elgoibar! ¡Y había tardado 15 años en enterarme de su inauguración!

Moraleja: “Visite nuestros museos, por favor. Porque, aunque no lo crea, existe vida más allá del sofá”

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Dinosaurios de andar por casa.
Sonia Martínez Bueno.

30.10.12 0 comentarios

Un dinosaurio en la M-40


Preguntamos por él y nos dicen que vivió tiempos mejores… que un día desfiló por el Paseo de la Castellana de Madrid a la vista de miles de personas que le saludaban ilusionados. La cosa había comenzado bien. Acababa de nacer y ya disfrutaba de todo el favor de la gente. Le iba a gustar vivir allí.

Inmersos en aquella magia, nadie parecía prestar atención a sus pies desproporcionados, a las extraña posición de sus manos, a su evidente rigidez o, sobre todo, al extraño cable que, sucio, como reutilizado, ascendía por su cuello para alimentar dos bombillas amarillas que grotescamente ocupaban la cuenca de sus ojos. Pero nosotros ya sabíamos que la fama es efímera y esquiva. Al final de la noche, alguien cortó los cables del cuello mientras comentaba que, por fin, había terminado la “puñetera cabalgata”. La luz de sus ojos desapareció para siempre y, por primera vez, se topó con la cruda realidad: el futuro es incierto para un dilofosaurio de cartón piedra.


Hoy, deambula con tristeza por un almacén de construcción en el noroeste de Madrid, mitad vigilante y mitad mascota. Añorando su pasado glorioso, se asoma a veces a la M40, esperando que alguno de aquellos niños le recuerde, pero es muy difícil encontrar el brillo de la noche de reyes en los ojos del que va al colegio, medio dormido, el lunes por la mañana. Con aire triste, el resto del día pasea por el almacén, emboscándose, ahora tras un camión, después, tras un montón de sacos… como esperando algo.

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Más información
  • Nuestro amigo vive en un solar de Almacenes Gayo SL en Pozuelo de Alarcón (Madrid). Si te fijas bien es posible verlo desde la M 40 a su paso por Pozuelo de Alarcón.
  • Gracias Fátima por el aviso…
29.10.12 0 comentarios

El rastro


Desde la puerta miró tristemente aquel rastro. Ya casi no quedaban animales y era raro encontrar huellas alrededor del contaminado abrevadero. Sin embargo, ese rastro siempre había estado allí y sus huellas de tres dedos se resistían a desaparecer como si estuviesen impresas en la roca. Que extraño. Le recordaba al de los pájaros que existían cuando era niño, pero ninguno era tan grande. Además, el rastro parecía ser anterior a la desaparición de los pájaros. Probablemente, incluso anterior a que naciesen los ancianos que, cuando cuentan historias en las noches frente al fuego, las llaman icnitas y presumen de haber visto por aquí a esos animales.

SEÑORA PACA



Nuestro querido y, por que no decirlo, algo impertinente hermano pequeño Koprolitos, ha organizado su Segundo Certamen Literario y Señora Paca ha tenido a bien enviar un relato corto para que sirva de ejemplo a todos aquellos indecisos que todavía andan pensando su participación. Como podéis comprobar, cumple escrupulosamente las reglas que se mencionan en las bases: tiene 107 palabras, aparece la palabra icnita y es inédito (Señora Paca me lo ha jurado por Dior). ¡Animarse!

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La imagen es del yacimiento de icnitas de Los Cayos (Cornago, La Rioja).
27.10.12 0 comentarios

Encontramos a Corcornis (si, fósil, si, de Cuenca) por las ondas australianas


La cuestión de cómo consiguieron levantar el vuelo algunos dinosaurios es uno de los asuntos más debatidos en paleontología de vertebrados de las ultimas décadas. 
Hay muchos investigadores, equipos, y fósiles implicados en la discusión... y no es que nos sorprenda, pero es por eso por lo que hace especial ilusión encontrar la foto de un fósil de Cuenca ilustrando el asunto para un programa de radio de la ABC australiana sobre la investigación de Roger Close de la Monash University en Melbourne. 
There is still no consensus on how flight evolved in previously land-based animals. Perhaps the wishbone or furcula can assist in developing some answers. Roger Close at Monash University in Melbourne is tracing development of the furcula, drawing links between furcula shape and flight style. This correlation is easily demonstrated in living birds. Roger is applying the same knowledge to fossils in an attempt to explain how these ancient birds flew and then, perhaps, how dinosaurs developed the means of lifting their awkward bony bodies off the ground, eventually evolving into the superbly skilled lightweight flyers we see in our skies today. 
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Más información
26.10.12 0 comentarios

¿Sexy se escribe con "X"?

Supongo que a estas alturas no es necesario anunciar el hallazgo de unos preciosos dinosaurios ornitomimosaurios con plumas en el Cretácico de América del Norte.
El artículo ha salido publicado ayer en Science: Feathered Non-Avian Dinosaurs from North America Provide Insight into Wing Origins y ya haremos una entrada en serio sobre que significa esto del plumaje en bichos en los que se espera que exista. Lo que nos ha llegado al alma es esto que nos han enviado y que no vamos a comprobar porque en esta sección no nos guiamos por los principios del periodismo. Seguro que es falsa y solo pretende hacer sangre a los chicos de El Mundo, pero aqui va...


Ahhh, que te estabas fijando en lo de "volavan"... noooooo... nos referimos a la "finalidad reproductiva" de las alas!!! 

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Gracias Lucia por el aviso
25.10.12 0 comentarios

Hoy nos visitan... las colegas del Curso de Conservación Científica



Esta tarde el laboratorio del Grupo de Biología Evolutiva de la UNED ha recibido la visita de varias participantes de la Quinta Edición del Curso de Conservación Científica: Acción integrada. En concreto, hemos contado con la presencia de Soledad Díaz (IPCE), Aracy Ruiz Lopes (Conservadora-Restauradora de Bienes Culturales especializada en pintura), Stephany Hoyos (Conservadora de bienes culturales), Wilda Vanessa Banegas (Arquitecta-Diseñadora Interiores / Ms. Desarrollo Local y Turismo) y Marcia Lopez (Asistente de Investigacion en el Instituto Venezolano de Investigaciones Cientificas). Hemos podido mostrarles algunos de los materiales en los que se está trabajando en este momento y, bueno, si pones a cinco conservadoras-restauradoras más en el laboratorio, alguna idea se te tiene que pegar.... Gracias por la visita.
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Dinosaurios del PSOE y el Gran Wyoming


Un ejemplo clásico del uso abusivo del término dinosaurio es aplicárselo a un político, un partido o una ideología. Internet está lleno de referencias al respecto y hoy no vamos a entrar en ejemplos, pero nos emplazamos para una cita posterior. 

El asunto de hoy es muy concreto: ayer, en “El Intermedio”, un programa de humor emitido por la cadena española “La Sexta”, el Gran Wyoming (¿quién no sabe que es el presentador?) proponía dejar de llamar “barones” a algunos personajes del Partido Socialista Obrero Español, para que... 

“empecemos a llamarles por su nombre: ¡dinosaurios!”

Aprovechando, el programa hace una revisión de algunos de los que considera "dinosaurios del PSOE": Joaquín Leguina, José Bono, José María Barreda… y llega proponer que Spielberg debería considerarlos para rodar Parque Jurásico II (si, ya se, él mismo lo arregla). 

Lo lamentamos mucho, porque al Gran Wyoming le considerabamos uno de los nuestros tras unas declaraciones en defensa de Concavenator: 

Llamamos Pepito a un dinosaurio más temible que el velociraptor y cuatro veces más grande porque ya está muerto, que si no… ¿de qué? ¡Sería Don José! (Gran Wyoming, Septiembre de 2010)

Esperemos que la involución en la linea editoria de El Intermedio no sea permanente (un mal dia lo tiene cualquiera). 

Advertimos que las imágenes pueden herir la sensibilidad de los simpatizantes de la PCCUBTD, pero la agresión está disponible en este enlace (lo sentimos, el corte de algos más de un minuto está en  el bloque 2,  a partir del minuto 1). 

Desde la Plataforma Cívica Contra el uso Banal del Término Dinosaurio conminamos a los guionistas de El Intermedio a que depongan su actitud y a que, por su bien, vuelvan a dedicar sus chanzas a sus presas habituales (las tertulias de Intereconomía o asuntos similares)

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Gracias a Fernando, nuestro topo en "La Sexta"
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Bones


Han transcurrido dos décadas desde que el Dr. Ian Malcolm (Jeff Goldblum) nos regalase una de sus reflexiones en voz alta sobre el trabajo que se estaba produciendo en los laboratorios de la empresa InGen en aquella maravillosa isla próxima a Costa Rica:
"Dios crea al dinosaurio. Dios destruye al dinosaurio. Dios crea al hombre. El hombre destruye a Dios. El hombre crea al dinosaurio."
Y aunque de sobra es conocida la dificultad que existe para poder obtener ADN fósil y, consecuentemente, clonar organismos que habitaron nuestro planeta en un pasado muy, muy lejano… "no todo son malas noticias en el estudio de las moléculas orgánicas (biomoléculas) de los dinosaurios" como indica José Luis Sanz en “Pequeña historia de los Dinosaurios”. En un trabajo que será publicado en unas pocas semanas en la revista Bone, la doctora Mary H. Schweitzer junto con otro grupo de investigadores, dan un paso más al frente en lo que se conoce como paleontología molecular. Estos investigadores han utilizado determinados anticuerpos presentes en células óseas de aves actuales, en restos de huesos del terópodo Tyrannosaurus rex y del hadrosaurio Brachylophosaurus canadensis que preservaban evidencias de colágeno, para determinar si determinadas estructuras halladas en la matriz ósea fósil de estos ejemplares podrían estar relacionadas con estas células óseas u osteocitos. La hipótesis ha sido confirmada.


Parece ser que con cada pequeño pasito que la paleontología va acumulando, más peso tienen las palabras de la Dra. Temperance "Bones" Brennan: "!los huesos no desaparecen!".

--Imagen tomada de deviantART (Autor: IrkenIdiot).

--Referencia: Mary Higby Schweitzer, Wenxia Zheng, Timothy P. Cleland, & Marshall Bern (2012): Molecular analyses of dinosaur osteocytes support the presence of endogenous molecules. Bone. DOI: 10.1016/j.bone.2012.10.010.
24.10.12 0 comentarios

La caída de los gigantes… (O la reflexión de una neurona sencilla)


Algunas veces paseamos por entornos naturales de belleza extraordinaria, rincones mágicos que nos asombran y cautivan. Otras, lo hacemos por lugares llenos de historia, plagados de leyendas y tradiciones, mentiras y verdades. Unos pocos, sin saberlo, hemos tenido la suerte de caminar por territorios que antaño estuvieron poblados por los señores del fuego (dragones y dinosaurios… Dinosaurios y dragones).
Hubo un tiempo en el que esos animales, grandes y pequeños, dominaron este planeta; un tiempo en el que lo habitaron pero no lo poseyeron.

Ahora, cuando nos acercamos a los campos que circundan el yacimiento de “Lo Hueco”, todas las parcelas tienen propietario. Coches, tractores, trenes… Cada uno por SU sitio. ¿Harían ellos esas distinciones? ¿Acotarían el terreno por especies, por clases, por tamaños…? ¿Establecerían turnos para comer o para acercarse a las orillas del lago para beber?

Durante el tiempo que duró su reinado estoy segura de que jamás se creyeron los dueños de nada.

Quizás eso nos debiera hacer reflexionar sobre nuestra soberbia y nuestro complejo de superioridad, porque por muchos elefantes que cacemos (en África o Asia) o por muchos árboles que cercenemos (en Fuentes o en la cuenca del Amazonas), apenas bastarían unos segundos para hacernos desaparecer de la faz de la Tierra. A las pruebas me remito.

Nadie debería sentirse como un gigante orgulloso en un lugar tan pequeño del Universo. ¿O sí?

Dinosaurio de andar por casa.
Sonia Martínez Bueno