8.11.14 0 comentarios

Nuevos elementos craneales de megalosaurídeos del Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica, en el 74th Annual Meeting de la SVP


Hoy viernes día 8, último día del congreso de la SVP en Berlin, se ha presentado el póster sobre un nuevo conjunto de elementos craneales asignados a terópodos megalosaurídeos provenientes del Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica (Oeste de Portugal).

El nuevo ejemplar, recogido en la región litoral de Torres Vedras, más específicamente en los acantilados de Praia da Corva, incluye un maxilar izquierdo incompleto y diversos fragmentos craneales indeterminados. Estos fósiles fueran recogidos en sedimentos de la Formación Praia da Amoreira–Porto Novo, de edad Kimeridgiense superior.

El ejemplar presenta una combinación de caracteres compatible con los terópodos megalosaurídeos, incluyendo la posición dorsal del proceso anteromedial del maxilar; el extremo anterior de la ranura paradental proyectada ventralmente y las placas interdentales anteriores altas. Con respecto a otros megalosaurideos descritos anteriormente en el registro Portugués, el nuevo ejemplar presenta algunas diferencias, sobre todo en la morfología del proceso anteromedial del maxilar. Sin embargo, el extremo anterior del maxilar está bastante fracturado y estas diferencias pueden estar en parte relacionadas con deformación.

El análisis filogenético efectuado permite asignar el nuevo ejemplar de Praia da Corva como perteneciente al clado Megalosauroidea. En particular, el ejemplar presenta una morfología general compatible con algunos elementos referidos a Torvosaurus. Sin embargo, teniendo en cuenta la identificación de algunas diferencias con este taxón y la mayor diversidad de megalosaurídeos conocida recientemente en el Jurásico Superior de la Cuenca Lusitánica, se opta de momento, por asignar el ejemplar como un megalosaurídeo indeterminado.

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La podoteca de Concavenator corcovatus en el 74th Annual Meeting de la SVP


Hoy, último día del congreso, ha tenido lugar la presentación del póster sobre el estudio realizado a las impresiones de tejido blando que se encuentran preservadas alrededor del autópodo de Concavenator corcovatus.

Estas impresiones muestran varios tipos de escamas de distintos tamaños y que siguen un patrón claro de distribución en relación con su posición respecto al pie del ejemplar. Así, las escamas de mayor tamaño con una morfología hexagonal, se encuentran localizadas en la zona del tarso y del metatarso, mientras que las escamas de menos tamaño e irregulares en forma aparecen asociadas a la zona inferior del metatarso y a la zona de los dígitos. También se ha preservado el estuche córneo asociado a las falanges ungueales de los dígitos III y IV.

Además de esta diferencia en las escamas y el estuche córneo, también se puede observar la preservación del contorno de las almohadillas plantares asociadas a los dígitos, mostrándose las constricciones que indican las zonas que marcan el límite de las almohadillas. A partir de estas constricciones y su disposición respecto a las falanges se puede observar que las almohadillas presentan una posición artral, es decir, que la almohadilla cubre la articulación de las falanges.

Todas estas distintas estructuras tegumentarias sugieren la presencia de una podoteca similar a la de las aves actuales en el autópodo de Concavenator.  Durante años los terópodos habían sido reconstruidos con esta estructura en sus extremidades posteriores, pero hasta ahora no había una evidencia directa de su presencia siendo, por tanto, Concavenator el primer terópodo que preserva completamente esta estructura tegumentaria, sugiriendo al menos que se  trata de una autopomorfía del clado Avetheropoda.

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Musturzabalsuchus, crocodiliforme del Cretácico Superior de Laño, en el 74th Annual Meeting de la SVP


En la sesión vespertina del sábado en el 74th Annual Meeting de la SVP se ha presentado el póster sobre la reevaluación filogenética de Musturzabalsuchus buffetauti especie de crocodiliforme del Cretácico Superior de la Península Ibérica.

Musturzabalsuchus buffetauti fue descrito por Buscalioni et al. (1997, 1999) a partir de material craneal fragmentario hallado en la localidad campano-maastrichtiense de Laño (Condado de Treviño, España). El holotipo es un maxilar izquierdo, pero también se ha asignado a esta especie material mandibular y premaxilar.

Aunque tradicionalmente se ha considerado a Musturzabalsuchus como un aligatoroideo basal debido a la posesión de algunas características que comparte con este grupo de cocodrilos actuales, la comparación con los últimos hallazgos en el registro fósil de crocodiliformes del Cretácico Superior europeo permitiría reevaluar su estatus filogenético dentro de Eusuchia. En el presente estudio, se incluye a este taxón en un análisis filogenético que lo sitúa como una forma fuera de Crocodylia y relacionada con el género Allodaposuchus en la base de Eusuchia.

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  • Buscalioni, A. D., F. Ortega and D. Vasse. 1997. New crocodiles (Eusuchia: Alligatoridea) from the Upper Cretaceous of Southern Europe. Comptes Rendus de l'Académie des Sciences de Paris 325:525–530.
  • Buscalioni, A. D., F. Ortega and D. Vasse. 1999. The Upper Cretaceous crocodilian assemblage from Laño (Northcentral Spain): implications in the knowledge of the finicretaceous European faunas. Estudios del Museo de Ciencias Naturales de Alava 14 (Número especial 1):213–233.
7.11.14 0 comentarios

Un cráneo de sauropterigio triásico español en el 74th Annual Meeting de la SVP


Vamos con otro de los pósters presentados durante la sesión de la tarde de hoy, viernes 7, en el 74th Annual Meeting de la Society of Vertebrate Paleontology que está teniendo lugar estos días en Berlín. En dicho póster se describe un nuevo cráneo de sauropterigio del Triásico Superior de Guadalajara. 

El material estudiado procede del yacimiento de El Atance, Guadalajara, ubicado en el Triásico Superior. Durante 2008 se llevaron a cabo labores de prospección y se recuperó material fósil de sauropterigios, el cual incluía un cráneo relativamente completo. Ciertas características craneales y post-craneales llevaron a clasificar los restos tentativamente como pertenecientes al notosaurio simosáurido Simosaurus gaillardoti.

Ahora, un nuevo estudio del material craneal de este sauropterigio arroja luz sobre ciertas particularidades morfológicas del cráneo, que nos permiten clasificar al sauropterigio de El Atance no como Simosaurus gaillardoti, sino como una nueva forma cercana a él.

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6.11.14 0 comentarios

El TITÁN de las tortugas europeas


A día de hoy es bien conocido por todos que, en Europa, vivieron tortugas gigantes terrestres durante millones de años. En España se tiene constancia de su hallazgo desde el siglo XIX. Además de su atractivo por haberse identificado ejemplares relativamente completos, por sus detalles anatómicos o por su gran tamaño, los datos sobre el descubrimiento de algunos de los ejemplares clásicos nos aportan información muy relevante sobre la historia de la ciencia y anécdotas de gran interés, en las que, incluso, algunos especialistas de hace más de un siglo justificaron los hallazgos mediante ciertos fenómenos parapsicológicos, como es el caso de la telepsiquia…


Anécdotas aparte, las tortugas gigantes europeas habían recibido, hasta ahora, escasa atención. De hecho, y a pesar de haberse descrito varias especies en diversos países europeos, a lo largo de un amplio rango temporal, ¡estas tortugas carecían de un nombre genérico válido! La mayoría de los hallazgos clásicos se produjeron en un momento en el que, siguiendo la tendencia originada en el siglo XVIII, Testudo era un cajón de sastre, en el que se incluían todas las tortugas terrestres, de todos los continentes. Posteriormente, tras la atribución de una tortuga francesa a un nuevo género, Cheirogaster, todas las tortugas gigantes europeas se consideraron como pertenecientes a ese género. Sin embargo, Cheirogaster es una tortuga primitiva, de relativo pequeño tamaño (cercano a 40 cm), y que nada tiene que ver con las tortugas gigantes Europeas, cuyos primeros representantes se identifican en yacimientos más de 20 millones de años posteriores a la época en que vivió Cheirogaster. Esta problemática acaba de ser solucionada. Por primera vez, las distintas especies de tortugas gigantes europeas (que habitaron entre hace unos 20 millones de años y menos de 2) han sido detalladamente analizadas y comparadas. Y, entre ellas, una de las grandes desconocidas era la especie española. Aunque se halló abundante material de esta tortuga en varios yacimientos españoles a lo largo de los primeros decenios de siglo XX, la mayoría de las piezas permanecían inéditas. Sin embargo, tal como se consideraba tradicionalmente, ese relevante material clásico desapareció durante la Guerra Civil, por lo que la información desgraciadamente desparació... Nada más allá de la realidad: un detallado trabajo de investigación, tanto en la colección de Paleontología de Vertebrados del Museo Nacional de Ciencias Naturales, como en los archivos fotográficos y manuscritos inéditos de dicha colección, ha permitido refutar dicha hipótesis. ¡La mayoría del material clásico se preserva en la actualidad!


El estudio del material clásico, unido al de ejemplares posteriormente hallados, ha permitido validar la especie española, “Testudo” bolivari, y proponer, por primera vez, una diagnosis para la misma. Sin embargo, esta investigación, recién publicada en la revista Zoological Journal of the Linnean Society, va mucho más allá. Por primera vez se propone una hipótesis sobre el origen, relaciones de parentesco y distribución, tanto temporal como geográfica, de las tortugas terrestres de medio y gran tamaño de Europa. Como resultado, todas especies de tortugas terrestres gigantes europeas, es decir, todas ellas de más de 1 m y longitudes que pueden ser cercanas a 2 m, distribuidas desde hace unos 20 millones de años, hasta tiempos relativamente recientes, son atribuidas a un nuevo género: Titanochelon.

La abundancia de material de este género de tortugas titánicas, no sólo caparazones sino también elementos apendiculares y material craneal, hace que éste sea uno de los géneros mejor conocidos en el registro de tortugas terrestres fósiles a nivel mundial.

Los resultados científicos de este trabajo se presentan hoy en el congreso de la Society of Vertebrate Paleontology, celebrado en Berlín. Además, la prensa de ayer y de hoy, además de varios programas de radio y de televisión, programados para los próximos días, recogen la noticia. Seguiremos informando.

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Más información:
  • Imágenes (de arriba a abajo): Ejemplar de Titanochelon bolivari procedente de Barajas (Madrid), correspondiente a la Fig. 27 del trabajo. Colección MAR / José Royo y Gómez (izquierda) y Eduardo Hernández Pacheco (derecha), supervisando las labores de preparación de uno de los ejemplares de Titanochelon bolivari, procedente de Alcalá de Henares (Madrid). Tomado de la Fig. 24 del trabajo. Colección ACN. / Fotografías clásicas del ejemplar asignado al lectotipo de Titanochelon bolivari, procedente de Alcalá de Henares. Corresponde a la Fig. 2 del trabajo. Colección ACN.
  • Referencia: Pérez-García, A.; Vlachos, E. 2014. New generic proposal for the European Neogene large testudinids (Cryptodira) and the first phylogenetic hypothesis for the medium and large representatives of the European Cenozoic record. Zoological Journal of the Linnean Society 172: 653-719.
31.10.14 0 comentarios

Pesadilla antes del plumaje


Las plumas parecían ser una característica diagnóstica de las aves pero hoy en día se sabe que evolucionaron en formas mucho más basales de dinosaurios. Y por lo que sabemos de las aves, las plumas tendrían dos funciones principales, el aislamiento térmico y las plumas planares y penáceas utilizadas en el vuelo.

En un estudio reciente de Koschowitz y colaboradores, revisan el estado de conocimiento actual de la posible función de las plumas así como su evolución a lo largo de la filogenia de los dinosaurios y las perspectivas de trabajo futuras en este campo.

En otros estudios publicados este mismo año, multiples hallazgos indican que las plumas penáceas no tuvieron una función relacionada con el vuelo, si no posiblemente relativa al “display”.

También se han encontrado protoplumas en dinosaurios basales inclusive fuera del nodo de los saurisquios, lo que lleva a plantear la ventaja de adquirir plumas penáceas sobre las protoplumas que hoy en día sabemos que se extenderían a numerosos dinosaurios.

Estas primeras protoplumas pudieran haber permitido un mejor aislamiento térmico del cuerpo del animal. Se ha comprobado que los dinosaurios más basales, ornitisquios y saurisquios más primitivos, tenían un ratio bajo de volumen corporal/superficie corporal.

Pero este tipo de tegumento tiene una serie de costes, uno metabólico y otro en ausencia de diversidad cromática. El requisito metabólico hoy sabemos que estaría “cubierto”, ya que incluso los dinosaurios más basales contaban con tasas metabólicas aceleradas. Pero en cambio, la función de “display” estaría limitada, ya que este tipo de tejido no cuenta con un rango cromático muy amplio como sería en caso de plumas filamentosas.

Aparición de distintas características comentadas en el artículo. Tetracomancia en los diápsidos. Protoplumas en dinosaurios basales. Plumas filamentosas y estructuración de la señal cromática entre los terópodos basales. Plumas planares en Maniraptora, que posteriormente estarían relacionadas con el desarrollo del vuelo.


Si se tiene en cuenta que la tetracromancia, o la visión diferenciada de color muy superior a la experimentada por humanos y otros mamíferos, es una condición primitiva en muchos grupos de diápsidos. La inferencia filogenética permite reconocer esta visión en los dinosaurios, muy similar a la visión que cuentan las aves. Por lo que el desarrollo de plumas penáceas habría estado favorecido por una mejora en la capacidad de “display”. Puesto que este tipo de plumas tienen una iridiscencia y saturación de colores mayor que las protoplumas y los dinosaurios cuentan una visión tetracromática. Algo parecido ocurre con las plumas planares respecto las penáceas.

Imagen que refleja la variabilidad morfológica de melanosomas a lo largo de la filogenia de Diápsida y mamíferos. Perteneciente a otro estudio más publicado este mismo año (Li et al., 2014).


Esto llevaría a la adquisición, por vía de selección sexual, de plumas planares, que luego sería una exaptación para la capacidad de vuelo. Los autores indican, al final de la reseña, la necesidad de abordar el estudio de la visión de los dinosaurios y algunas de las características cromáticas de este tipo de tegumentos.

Parece que el un "hermoso display" provocó la curiosidad de más de un dinosaurio. ¿Acabarían volando también para tratar de suplantar a Santa Claus como nuestro amigo Skellington? No lo creemos, pero aquí tienen un artículo y una película de Tim Burton con la que Godzillin se despide otro Halloween más.



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30.10.14 0 comentarios

Danger: Stegosaurus infected


Ante tanto movimiento zombie de los últimos tiempos, uno se imagina que toda infección acaba con diluir el cerebro de todos ser vivo. Esta reflexión tan escasa, podría estar presente en dos Stegosaurus al hojear el informe y ver “infección no traumática” tal y como han sido diagnosticados recientemente en un artículo publicado en la revista científica Lethaia. Sin embargo el diagnóstico es algo más suave: osteomielitis. Y aunque no debieron estar muy bien (pues la cosa estaría muy malita), no arrastrarían sus enormes cuerpos en busca de masas cerebrales y viscerales de cualquier otro «lagarto terrible». Eso sí dolor y alguna cojera temporal si presentarían...

...y aunque no se puede asegurar, al menos de la etiqueta Danger: Stegosaurus infected, se librarían.

El resumen del trabajo es el siguiente:
Palaeopathologies are relatively common in the fossil record; however, bone histological analyses of these are rare as they are more commonly discovered and described using radiological scans. Here, we describe the bone microstructure of infectious abscesses (osteomyelitis) in the long bones of two Stegosaurus individuals from the Como Bluff area of the Late Jurassic Morrison Formation. Multiple lytic, geographical lesions filled with reactive lamellar bone occur in a femur of a juvenile specimen. A single lesion was found in an adult tibia. This lesion is characterized by the presence of spiculated periosteal reactive growth perpendicular to the bone surface and the formation of new trabeculae within the lesion.

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Más información:
  • Referencia: Ragna Redelstorff, Shoji Hayashi, Bruce M. Rothschild & Anusuya Chinsamy (2014): Non-traumatic bone infection in stegosaurs from Como Bluff, Wyoming. Lethaia. DOI: 10.1111/let.12086.
  • Imagen tomada de aquí.
29.10.14 0 comentarios

El hiperdesarrollado cráneo de Mapusaurus


La heterocronía, o lo que es lo mismo, los cambios evolutivos que implican una variación temporal de la tasa de cambio que se produce en un carácter de un organismo respecto a su antecesor, es uno de los procesos más importantes que se producen a lo largo de la evolución. Para realizar un estudio sobre el papel que toma la heterocronía en la historia evolutiva de un grupo es necesario estudiar los cambios morfológicos y proporcionales que tienen lugar durante la ontogenia de un organismo y compararlo con los caracteres que presentan las especies más basales o derivadas dentro de su linaje.  

Mapusaurus roseae, descrito por Coria y Currie en 2006, es un carcharodontosáurido derivado (Carcharodontosaurinae) del Cretácico Superior de Argentina,  representado por numerosos restos óseos procedentes de, al menos, siete individuos de distinto tamaño. Los cambios morfológicos observados en distintos elementos craneales dentro de estos individuos son producidos por variaciones ontogenéticas que podrían tener implicaciones evolutivas dentro del linaje de los carcharodontosáuridos.

Según los autores de este estudio, las sinapomorfías del cráneo asociadas a los carcharontosaurinos, como la presencia de una exclusiva abertura en la fosa antorbital (la ventana promaxilar), la pronunciada lámina palatina, la extrema ornamentación en la superficie de los huesos faciales, especialmente el maxilar y dentario, y la marcada cresta lateral en el dentario; se observan en los especímenes adultos mientras que los juveniles asociados a Mapusaurus carecen de estas características. En general, los cambios ontogenéticos observados siguen una tendencia a la reducción de la neumaticidad y el incremento de la ornamentación.

En comparación con otros taxones dentro del grupo, los juveniles de Mapusaurus presentarían características que son observables en los adultos de carcharodontosáuridos más basales, como Acrocanthosaurus, y otros allosauroideos, como Neovenator y Allosaurus.

Estos cambios ontogenéticos dentro de Mapusaurus estarían, por tanto, relacionados con procesos heterocrónicos, concretamente peramórficos (es decir, que características de los adultos de los ancestros son observados en los juveniles de los descendientes), ya que los juveniles de este taxón presentarían caracteres propios de los taxones adultos más basales del grupo. Es por ello, que los autores confirman que los cambios peramórficos han tenido un papel fundamental en la evolución del linaje de los allosauroideos.

Esta peramorfosis sería consistente con el gran tamaño observado en los taxones más derivados del grupo. En otros clados, donde también se produce gigantismo, se ve la relación que existe entre este y el predominio de los cambios peramórficos sobre los pedomórficos, como es el caso de los tyrannosauroideos y los diplodocinos.

En conclusión, diversos caracteres morfológicos en el cráneo de los taxones dentro del clado Allosauroidea  estarían originados a partir de procesos morfológicos, siguiendo una tendencia general evolutiva a cráneos con reducción de la neumaticidad craneofacial y el incremento de la ornamentación en la superficie de los huesos.

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28.10.14 0 comentarios

¡Aerodactylus, te elijo a ti!

Los paleofrikis estamos de enhorabuena: resulta que hace unos días salió publicado un nuevo género que se une a la larga lista ya comentada en episodios anteriores de taxones descritos por paleontólogos que hacen referencia al imaginario de ficción. Se trata de Aerodactylus, un pterosaurio cuyo nombre rinde homenaje a uno de los Pokémon originales y que, vaya por dónde, presentaba rasgos de pterosaurio.

Izquierda (a): Espécimen de Aerodactylus scolopaciceps BSP-1937-I18 (escala = 20 mm). Derecha (b): Imagen de Aerodactyl, el “Pokémon fósil” (sic) al que debe el nombre el nuevo género de pterosaurio.

El nuevo género Aerodactylus no responde al hallazgo de un nuevo espécimen de pterosaurio, sino a la revisión tanto del holotipo de Pterodactylus scolopaciceps como del resto de material referido a esta especie. Quien no esté familiarizado con los pterosaurios de las calizas de Solnhofen (localizadas en el suroeste de Alemania y con una edad aproximada de 150 millones de años) básicamente decir que presentan una sustancial problemática taxonómica debido a que la mayoría de especies están representadas por individuos juveniles. En consecuencia, las muestras pueden aparecer muy similares ya que las características juveniles desvirtúan diferencias taxonómicas que se extreman según alcancen la forma adulta. Así pues, en la revisión de P. scolopacipeps (Vidovic y Martill, 2014) se dilucidan un conjunto de caracteres (la mayoría craneales) únicos para esta especie que no sólo la validan, sino que permiten erigir el nuevo género Aerodactylus, distinto de Pterodactylus y más cercano –en términos cladísticos– a otros géneros de pterosaurios como Gladocephaloideus o Aurorazhdarcho.

Comparativa del cráneo de Aerodactylus con cráneos de diferentes especies de Pterodactylus (adaptado de Vidovic y Martill, 2014).

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27.10.14 0 comentarios

Ilústranos... Ely Kish

El pasado 12 de octubre fallecía en el Centro de Salud Elisabeth Bruyère (en Ottawa) Eleanor Kish, a los 90 años de edad. Por ello, como homenaje a esta artista, el "Ilústranos..." de este mes se lo dedicamos a ella. Va por ti, Ely. 


El 17 de marzo de 1924 nacía en Newark, New Jersey, Eleanor Kiss, hija de Teresa Bittman y de Eugene Kiss (actor, pintor y decorador). Haciendo demostración de sus capacidades artísticas desde joven, Eleanor estudió en la Escuela Vocacional de arte productivo del Condado de Essex, y en el Instituto de Bellas Artes de California. Pasó 15 años viajando por Estados Unidos y México, aprendiendo, aceptando diferentes trabajos relacionados con la pintura y la construcción y pintando paisajes y retratos. Empezó a usar el nombre de Ely en vez de Eleanor, pensando que le daría menos dificultades en su trabajo en un mundo dominado por hombres, y en los 50 se mudó a Canadá y se nacionalizó ciudadana canadiense. En 1973 cambió su apellido Kiss por Kish.


Fue durante los años 70 y 80 fue cuando Ely Kish empezó a hacerse un nombre propio con sus trabajos en el mundo del paleoarte. Todo empezó en 1977, cuando el doctor Dale Russell, de la Universidad de Carolina del Norte (e impulsor del "dinosauroide"), le encargó ilustrar el libro "A Vanished World". Kish pudo dejar el trabajo que desempeñaba en ese momento, y como ella mismo afirmó, se sentía encantada de poder dedicarse por completo a la pintura como forma de ganarse la vida. A partir de ese momento, empezó a ser reconocida como una de las mejores profesionales en el mundo de la paleoilustración, y empezó a acumular trabajos y colaboraciones con instituciones, museos y científicos (incluyendo más trabajos con el doctor Russell).


Adía de hoy, muchas de las pinturas de Kish han quedado obsoletas y, de hecho, sus trabajos son un claro ejemplo de las reconstrucciones extremadamente delgadas de dinosaurios. En muchas de sus pinturas, la masa muscular y grasa son bastante reducidas, dando la sensación de que la piel del dinosaurio se pega directamente sobre los huesos; esto se nota especialmente en sus reconstrucciones de terópodos y de ornitópodos (algunos de ellos son casi irreconocibles). Sin embargo, el trabajo de investigación que llevaba a cabo Kish era impresionante: consultaba a científicos y leía artículos relacionados, construía pequeños modelos del esqueleto sobre los que insertaba los músculos del animal, y luego los utilizaba como referencia para sus bocetos, óleos y murales. Además, su técnica era impecable, y los paisajes en los que coloca a los distintos organismos son fascinantes y realistas.


Ely Kish tuvo una importante carrera como ilustradora (de paleoarte pero también naturaleza y otras temáticas variadas). A lo largo de su vida, hizo numerosas ilustraciones para revistas, libros, publicaciones y diferentes museos. Buscando un poquito por internet podréis ver muchas de sus obras, y tampoco escasea la información sobre su vida; si queréis saber un poco más della, lo tenéis todo a golpe de ratón. Por nuestra parte, este ha sido el pequeño homenaje de El Cuaderno de Godzillin a esta gran artista. Descansa en paz, Ely.